Un cúmulo de errores
«Han habido errores graves que yo quiero analizarlos». Tal lo que oí por radio hace unos días, en boca de un economista que se refería al reperfilamiento de la deuda. No puedo pasar por alto el barbarismo del comienzo (han habido errores en vez de ha habido errores) aunque estoy a punto de darme por vencido en mi lucha por hacer entender que un verbo impersonal no puede conjugarse en otra persona que la tercera del singular. Cuando no oficia de auxiliar para formar los tiempos compuestos, haber toma el significado de ‘ocurrir’, ‘hallarse’, ‘existir’. Salvo en presente del indicativo, en que agrega una i griega y entonces nadie se confunde, en todos los otros modos y tiempos hay una tendencia cada vez más extendida a hacerlo concordar absurdamente con el complemento directo (hubieron errores cuando lo correcto es hubo errores). Recordemos: hay errores; hubo errores; habrá errores; había errores; ha habido errores; temo que haya errores; dudo que haya habido errores; si no hubiera errores, habría menos perjudicados; sigue habiendo errores; puede haber más errores; etcétera.
Pero el enunciado que hoy analizo contiene otro yerro sintáctico: «Ha habido errores que yo quiero analizarlos«. Al construir de esa manera, está usando dos pronombres para un mismo antecedente. En efecto, el relativo que remite necesariamente a errores y el acusativo los (enclítico al infinitivo) se refiere también necesariamente al mismo sustantivo. Si desarticulamos el enunciado, tendremos dos oraciones: Ha habido errores; y Yo quiero analizar esos errores. Para no repetir errores, podemos decir Ha habido errores y yo quiero analizarlos. Pero al recurrir al pronombre relativo que –con lo que obtenemos una oración principal y una subordinada– no sólo ya no se necesita el acusativo los sino que su incorporación resulta redundante. Por tanto, la forma correcta del enunciado es «Ha habido errores que yo quiero analizar». Es como si alguien dijera Ese es el libro que quiero leerlo.
–Y en vez de andar analizando errores ajenos, ¿por qué no nos tomamos otra caña con butiá?
–¡Qué lo parió! *
Compartí tu opinión con toda la comunidad