8 MILE, DE CURTIS HANSON

El self made man del rap

Es una estrategia promocional, como lo han practicado otros compositores de la cultura rock. Y, por cierto, con el clisé estilístico del muchachón insolente y pobre que intenta gestionarse una ruta personal en medio de los reveses. Otra forma de impactar masivamente, de ampliar el campo de incidencia popular. Recientemente lo hizo Britney Spears en harto fallida Crossroads. Eminem, desde luego, es otra canción (de rap).

El cine sabe de estos planteos, de estos ejercicios de estilo, del self made man (en este caso Eminem/Jimmy Rabbitt) durante décadas se busca y busca y finalmente encuentra su lugar en el mundo y su escenario para promover, así, sus proyectos artísticos.

8 Mile, Calle de las Ilusiones, de Curtis Hanson (Los Angeles al Desnudo) es la primera intervención del rapero Eminem en la pantalla grande. Sin embargo, lo que hace de este filme un ejemplar único y si se quiere es acaso su tonalidad sin excesos, sin caídas deliberadamente melodramáticas.

El autor de La Mano que Mece la Cuna demuestra ser capaz de lidiar con cualquier material  en este caso una suerte de biografía ficcionalizada de Eminem  y darle grata resolución hasta convertirlo en un solvente retrato de los muchachos pobres de las calles de Detroit.

En ese contexto, hay que subrayar la labor fotográfica del mexicano Rodrigo Prieto (Amores Perros) y del director de arte Philip Messina (Traffic), ambos responsables de fundar ambientaciones y climas de una metrópoli ordinaria a lo largo de todo el metraje: una «espacialidad» o una urbanidad saturada de automóviles  ahí están las casas matrices de Ford y General Motors  y cuna del sello Motown  desde donde se renovó claramente el soul en los sesenta , Detroit aparece como un personaje aparte en esta narración con outsiders que están a la espera de la gran oportunidad en el difícil mapa del american dream.

El antihéroe de la anécdota es Rabbit, un muchacho que de día trabaja en una fábrica de ensamblaje y, de noche deambula y rapea junto a sus amigos y en las mañanas amanece en un trailer, precario hogar donde su madre Stephanie (Kim Basinger), alcohólica, lleva una vida frustrante junto a un novio 20 años más joven y una pequeña hija. Rabbit quiere ir más allá de la Milla 8  la calle que divide a los pobres de los acaudalados, así el clisé  para comprobar que puede ganarse la vida cantando sus propias composiciones. Es más, para demostrar que en el rap es el mejor.

En su objetivo  toda una obsesión  lo acompaña su patota de amigos, entre los que destaca su camarada Future (Mekhi Phifer), organizador de las veladas de rap en los depósitos de fábricas abandonadas. El lo alentará a superar sus inhibiciones y sus frecuentes bloqueos mentales a la hora de rapear  es decir improvisar letras de ataque a rivales  en las competencias nocturnas. En otro flanco de su vida, asoma Alex (la bellísima y ascendente Brittany Murphy), una decidida muchacha que se ha planteado zafar de esas orillas del mundo, de esa realidad real tan poco satisfactoria.

8 Mile, La Calle de las Ilusiones es una película con todos los ingredientes del género, donde cualquier arranque  incluidos los de Eminem, cuya naturalidad ante las cámaras es innegable y le abre perspectivas  son frenados por la experiencia del director Curtis Hanson, quien aceptó hacer el filme por ser admirador declarado de Eminem. Menor, aunque correctísima, 8 Mile es un ejemplo de cómo hacer cine al viejo estilo. Más de lo mismo, aunque con una figura excepcional como Eminem y con un elenco correcto y un Hanson que le saca todo el provecho posible a la receta que empapa a la trama.

Aun así, puede verse. *

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