No me maltraten así el idioma
De un documento que el secretario de Defensa de EEUU distribuyó a los ministros del ramo de América Latina, extraje estos ultrajes (valga la aliteración) al idioma de Cervantes, como prueba irrefutable de la ignorancia y el desprecio con que los gringos manejan nuestra lengua.
«Afganistán nos enseñó como un estado débil y lejano puede incubar amenazas tan mortíferas». Aquí se ha omitido una tilde sobre la o de cómo y se ha escrito estado con minúscula: «…nos enseñó cómo un Estado débil…» es lo que debería haberse escrito.
El traductor no tuvo en cuenta que el equivalente castellano de how es cómo con tilde diacrítica; dos errores en dos líneas.
Seguimos un poco más adelante: «…no hay nación que puede sentirse inmune de las nuevas amenazas del Siglo 21″. En este enunciado plagado de yerros se supera la marca anterior. Hay un error en el manejo de los tiempos verbales, pues cualquier hispanohablante habría dicho –aun ignorando que está empleando el subjuntivo– «no hay nación que pueda sentirse inmune…», ¿verdad? Otro disparate –de lesa sintaxis en este caso– es decir que alguien es inmune de alguna cosa; en castellano decimos inmune a algo.
Y por fin, la referencia temporal contiene dos macanas: siglo se escribe con minúscula y la numeración usada para las centurias es la romana: siglo XXI.
Más adelante se ha escrito el siguiente enunciado por demás enigmático: «…esta amenaza se extiende al espacio, tanto físico como virtual, y que es tan cierto de aquellos que amenazarían la paz en el Nuevo Mundo como en el Viejo». Me gustaría saber cómo era el texto original en inglés para entender realmente qué se quiso expresar con este galimatías.
No podía faltar el error de conjugar el verbo haber impersonal en tercera del plural haciéndolo concordar con el complemento: «…y que no pueden haber espacios ingobernados». Puedo tolerar el neologismo ingobernado aunque preferiría que se hubiese escrito espacios fuera de control. Pero en lo que no transijo es en ese error sintáctico y reclamo que se diga «no puede (en tercera del singular) haber espacios…»
Y para terminar con este cúmulo de afrentas al idioma, leo horrorizado el siguiente párrafo: «Un estado podría desapercibidamente brindarle refugio o libre paso a actores no estatales que presenten una grave amenaza a otro estado…» Paso por alto la críptica expresión actores no estatales (¿se tratará de elencos del teatro independiente?) para señalar –y condenar– ese horroroso adverbio de modo desapercibidamente, en un todo ajeno al español. No entiendo por qué se ha dejado de lado el adjetivo inadvertido y su adverbio correspondiente inadvertidamente para usar en su lugar el mamarracho que se ha elegido.
–Mire, Mendieta: para sacarse la mala impresión no hay nada mejor que tomarse otra.
–¡Qué lo parió! *
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