La cultura, ¿para quién es capital?
En cualquier ministerio o división estatal existen datos, investigaciones, relevamientos que sirven de punto de partida para elaborar un marco teórico que siente las bases de la planificación de objetivos para echar a andar procesos y generar las transformaciones necesarias a las que los gobernantes, al frente de cualquier cartera ministerial o municipal, se ven enfrentados. Esta metodología no ha sido capital hasta estos recientes esfuerzos con respecto a la cultura. Es en estos últimos años que recién pareció interesante conocer datos acerca del consumo y las necesidades culturales de los uruguayos.
La presentación este fin de año pasado de La cultura es capital, aporta los primeros datos comparativos que ayudan a analizar el proceso cultural de Uruguay y sus habitantes por primera vez en un período de tiempo determinado desde que asumió Mariano Arana al frente de la Intendencia Municipal de Montevideo.
Este relevamiento, que tuvo su primera versión pionera en nuestro país, realizada por el área de desarrollo y trabajo de Ciedur, institución a la que fue encomendada la investigación por el departamento de Cultura de la IMM en el período 1996-1997, permite ahora gracias a su nueva versión, analizar y evaluar procesos culturales que den una idea de lo que representa en y para nuestra economía, la cultura. En esta publicación se aportan datos de consumo, mercado, producción, de los agentes implicados, del empleo y el ingreso que generan nuestras industrias culturales, y también sobre quienes modestamente apoyan, dinamizan y financian nuestra cultura. A pesar de estar muy lejos de, por ejemplo las industrias del copyright en Estados Unidos, que representan el 7,5% del Producto Bruto Interno de ese país, y emplean a 7.600.000 personas, ahora sabemos que ya desde el año 1995, el volumen de nuestro mercado cultural ascendía a U$S 680 millones, y que hoy emplea a más de 60.000 personas. (ver cuadro 1) Los principales consumos culturales de las familias uruguayas en el año 2000 totalizaron más de U$S 654 millones (ver cuadro 2). En Uruguay , las actividades culturales han crecido a mayor ritmo que el conjunto de la economía, pero evidentemente hubieran crecido mucho más en una economía más próspera. En las crisis, las actividades del complejo cultural son las que caen más rápidamente, porque no forman parte de las necesidades básicas y particularmente en nuestro país por la falta de promoción, investigación y legislación desde el ámbito público. Resulta asombroso que en nuestro país, que se define como un país de servicios, no se tengan más datos que permitan el conocimiento de una actividad que representa una parte tan importante de su economía.
Nuestros legisladores tienen ahora la oportunidad y las herramientas para comenzar a saldar la deuda que tienen con la cultura y ponerse, por lo menos, a la altura de nuestros países vecinos, investigando también los probados modelos europeos.
(*) Licenciada. Socia, directora Consultora Sudamericana

| Cuadro Nº 1
Aproximación al empleo cultural en Uruguay, en ramas directamente culturales y no culturales (número de empleos) |
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| Ramas de actividadnbsp directamente culturales | Ramas de actividad no culturales | Total | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Profesiones culturales | 1 | 13.726 | 2 | 7.808 | 21.534 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Profesiones no culturales | 3 | 10.746 | 4 | 28.947 | 39.693 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Total | 24.472 | 36.755 | 61.227 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Censo Económico Nacional (1998) y de la Encuesta Continua de Hogares (1998).
El cuadrante 1 está claramente subvaluado dado que las fuentes no captan empleos tales como el del carnaval (3.500 a 4.000 empleos zafrales directos e indirectos), artistas plásticos, músicos, artesanos, etc. Este cuadrante podría incrementarse en aproximadamente de 7 a 7,5 mil empleos. El cuadrante 3 también está subvaluado dado que no capta empleos administrativos y de servicios en las actividades directamente culturales. El cuadrante 2 incluye profesiones culturales empleadas en actividades no culturales (por ejemplo, comunicadores empleados en empresas de servicios no culturales). El cuadrante 4 incluye profesiones no culturales en ramas no culturales pero que forman parte de las cadenas culturales, como por ejemplo vendedores de diarios y revistas, fábricas de papel y productos de papel, reparación de receptores de radio y Tv, comercialización de libros, discos, aparatos de radio y Tv, etcétera. En este cuadrante existe una fuerte sobrevaloración dado que en algunas ramas comerciales –mayoristas o minoristas– que incluyen bienes culturales, se comercializan también, y a veces preponderantemente, bienes no culturales. Este cuadrante podría reducirse en aproximadamente 10 a 12 mil empleos. Un ajuste de los datos llevaría el nivel de empleo cultural, directo o indirecto, a entre 57 y 59 mil empleos.
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