Un adiós milonguero para César Zagnoli
Los balances de la actividad cultural y artística hechos por nuestros compañeros de sección, junto con la muerte de Tita Merello y el trágico final de Gustavo Nocetti, fueron postergando la nota sobre la trayectoria artística de César Zagnoli, un pianista heredero de la más exquisita tradición y estirpe milonguera de los grandes del tango.
Sus amigos, que eran muchos, lo conocían por el mote de El Potrillo, un apodo que se le conocía desde sus años juveniles, cuando integraba pequeños conjuntos en su ciudad natal de Durazno. Allí con el piano alternaba el jazz y el tango, algo que haría a su paso por Montevideo cuando llega en 1936.
En nuestra ciudad lo escucha Juan D Arienzo, quien le sugiere que se vaya a Buenos Aires, para alternar el piano, en su agrupación con Rodolfo Biaggi.
Luego en la capital porteña, formará su personalidad integrando los conjuntos de Pedro Maffia, Elvino Vardaro, Pedro Laurenz y Juan Carlos Cobián, Ellos contribuyeron a consolidar su estilo de inconfundible sonido canyengue y milonguero.
En 1945 hace los arreglos para Alberto Castillo, en una orquesta que para lucimiento del cantante, dirigía el bandoneonista Enrique Alessio. También lo hace en 1948, cuando Castillo canta los tangos «Ninguna» y «La canción de Buenos Aires», en el filme El tango vuelve a París, con el fondo musical de la orquesta de Aníbal Troilo.
En 1952 graba dúos para piano con el reconocido músico y compositor argentino José Tinelli y posteriormente integrando el conjunto de Elvino Vardaro graba dos realizaciones de antología: «Pico de Oro» y «El arranque».
Radicado en su país, a partir de 1955, forma un trío sobre la base de piano, bandoneón y contrabajo.
«Con una escritura sencilla y original, en un marcado aplomo rítmico, apta para la danza y tanguísticamente llamativa por la sucesión de solos encadenados, en torno a su labor eminentemente conductora desde el piano», así define Horacio Ferrer los trabajos de los tríos del maestro Zagnoli. Sus tercetos musicales contaron en diferentes etapas con los bandoneones de Oldimar Cáceres, Luis Di Matteo, Raúl Jaurena y Hugo Díaz. En el contrabajo participaron Eduardo Trinchitella, Néstor Casco, Pedro Terrón y Vicente Martínez.
Fue uno de los más entusiastas animadores del Primer Festival Internacional de Tango realizado en 1962 en el Teatro Solís, en donde participaron Julio De Caro y Astor Piazzolla.
Por vocación, sensibilidad y temperamento, César Zagnoli fue uno de los cultores más importantes que nuestro país le dio al tango en todo su historial. De ello hablan sus noventa grabaciones, varios temas de su autoría y su larga carrera artística. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad