EL CINE ARGENTINO CAMINO AL OSCAR

Abrir las malezas de la memoria

Piñeyro está feliz por la preselección de su película Kamchatka para competir por una nominación al Oscar como mejor filme en idioma extranjero, pero sostiene que su trabajo pone la mirada en una historia de amor y no en la situación política de ese momento, como lo hacía La historia oficial.

El director dijo que tenía la ilusión de que su película fuera elegida para la competencia por el Oscar, pero sostuvo que su mejor premio fue recibir un mensaje de agradecimiento de un grupo de hijos de desaparecidos durante el régimen de facto, que gobernó Argentina entre 1976 y 1983.

«Recibimos un e-mail de miembros de HIJOS que para mí fue el mejor premio que podamos tener. Son esas cosas que llenan todo de sentido, llena de sentido el haber hecho ‘Kamchatka’ y casi llenan de sentido el haber elegido hacer cine en algún momento», dijo Piñeyro en una reciente entrevista.

Kamchatka, protagonizada por los actores Cecilia Roth y Ricardo Darín, cuenta la historia de una pareja que debe refugiarse con sus dos hijos en una casa de campo durante la dictadura, que dejó entre 15.000 y 30.000 desaparecidos.

El título de la película hace referencia a un país existente en un juego de mesa llamado T.E.G., que en la película representa una metáfora entre la batalla que se libró en esa nación entre los atacantes y los que resisten.

Para hacer el filme, el director entrevistó a personas que vivieron historias similares, pero también apeló a su memoria.

«Hubo que volver a meterse en la cabeza de esa época porque sólo desde ahí se podía contar la historia. La construcción de Kamchatka fue abrirse las malezas de la memoria para volver a recuperar esa sensación, ese estado en el que vivimos durante muchos años. Fue muy movilizante y doloroso», contó Piñeyro. «Empecé a recordar cómo caminaba por la calle, los giros violentos que daba para ver si alguien me estaba siguiendo. También el pánico que sentías cuando te encontrabas con alguien que hacía mucho tiempo que no veías», añadió, muy serio.

Sin embargo, el cineasta insistió en que su intento fue contar una historia de amor.

«Es la crónica de una familia que lucha con todo su esfuerzo para mantenerse unida. Habla de los vínculos familiares, de relaciones padres-hijos, de los legados que se traspasan, o no, de padres a hijos (…) Es una película que habla del amor y los afectos en tiempos de horror», contó.

Un largo camino a Hollywood

Piñeyro está radiante y muy esperanzado de que su película sea elegida en febrero junto a otras cuatro para llegar a la competencia del 23 de marzo en el Kodak Theatre.

El director de Kamchatka fue el productor de La historia oficial, pero, además, sus películas Caballos salvajes y Cenizas del Paraíso estuvieron cerca del disputado Oscar, puesto que fueron preseleccionadas en ocasiones anteriores.

«Tomamos la designación de la película con muchísima alegría, fue una felicidad enorme para todos los que la hicimos y todavía estamos disfrutándolo. Además, es un gran honor, un gran orgullo y una responsabilidad porque hay que tratar de hacer el mejor papel posible», dijo Piñeyro, exultante.

El cine argentino está atravesando un buen momento, puesto que muchas películas de producción nacional son premiadas en importantes festivales internacionales.

De hecho, El hijo de la novia, la película del argentino Juan José Campanella, participó en la categoría de mejor filme en idioma extranjero en la entrega de los Oscar de este año.

«Creo que es un buen momento del cine argentino en cuanto a cómo es visto desde el exterior en su conjunto. Hay mayor atención sobre lo que viene de Argentina en el cine», puntualizó. *

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