
Se trata, estrictamente, de una selección de calidades, que incluye prácticamente todo el cine autoral y creativo conocido en Montevideo en el correr del año 2002, con algunas excepciones ya exhibidas recientemente en la Cinemateca, o que habrán de aparecer en la programación inmediata.
El mero repaso de los nombres que ocupan la lista es bastante impresionante: acá hay gente consagrada como el balcánico Kusturica, los iranÃes Kiarostami y Majidi, los estadounidenses Coen y Altman, el chileno afrancesado Raoul Ruiz, el francés Assayas y el georgiano Iosseliani, junto a alguna revelación latinoamericana como Luiz Fernando Carvalho. Se trata, literalmente, de una antologÃa con algo o mucho de lo mejor del reciente cine internacional, y ciertamente con casi todo lo que se vio de él en el último año en Montevideo, desde el formidable humanismo de los varios Kiarostami (Primer plano, La vida continúa, La casa de mi amigo, El viento nos llevará) o su compatriota Majidi (El padre, El color del paraÃso), la poesÃa suelta y surreal con que Iosseliani reivindica ciertas formas de vida libre, quizás extravagantes Iosseliani (Hogar, dulce hogar), la amplitud novelesca y las finezas de evocación de Los destinos sentimentales del francés Assayas, el cerebralismo pero también la particular inteligencia de La comedia de la inocencia de Ruiz, el aire documental con que Kusturica se ocupa de los integrantes de su grupo musical en Super 8 stories, el juego de cinefilia y homenaje al género negro practicado por los Coen en El hombre que nunca estuvo, el espÃritu provocativo y transgresor de A la izquierda del padre del brasileño Luiz Fernando Carvalho. La lista podrÃa seguramente ampliarse con algún tÃtulo ya exhibido hace poco en la Cinemateca (por ejemplo Italiano para principiantes), y algunos otros que irán en la próxima programación (El camino de los sueños de Lynch, El último dÃa del balcánico Tanovic, Pan y rosas de Ken Loach, LucÃa y el sexo del español Medem). Una parte de estos filmes, por lo menos, probablemente no permanecerá en Montevideo mucho tiempo más si no son incorporados al Archivo FÃlmico de la Cinemateca, por lo que es posible que en varios casos esta sea una última oportunidad para el aficionado atento de acceder a las calidades en cuestión. *
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