"A las mujeres se nos reconoce poco"
Elena Poniatowska, galardonada con el Premio Nacional de Letras en México, consideró que «a las mujeres se nos reconoce poco».
«Yo creo que se dieron cuenta de que nunca se lo habían dado a una mujer y por eso decidieron dármelo pero, realmente, a las mujeres no se nos reconoce o se nos reconoce poco», declaró Poniatowska en entrevista con la AFP.
En su residencia en las afueras de la Ciudad de México, donde todas las paredes están cubiertas de libros que contrastan con colorida decoración mexicana, esta escritora de 70 años conversó sobre el premio que recibió compartido, con la dramaturga mexicana Luisa Josefina Hernández.
«Yo no creo que la sociedad mexicana haya cambiado mucho. De repente, el premio ya tenía 40 años y se lo entregaron a una mujer», declaró Poniatowska, autora de obras como La noche de Tlatelolco y Hasta no verte Jesús mío.
La escritora, reciente premio Planeta con su novela La piel del cielo, reconoció que las mujeres siempre han escrito pues «después de todo el oficio de escribir para una mujer es uno de los más decentes. Es más decente ser escritora, que significa que estás en tu casa encerrada, a ser, por ejemplo, vedette o trabajar como corista en un teatro».
Poniatiovska, de origen polaco, nacida en París y nacionalizada mexicana en 1969 reconoció que sus tres culturas han enriquecido su producción literaria porque «me permiten ver las cosas desde distintos puntos de vista».
«Creo que si hubiera nacido en México no me importaría para nada la miseria como me importa, no me importaría el hambre, me parecería natural puesto que la habría visto toda la vida», aseguró.
Pero «desde luego que sí me espanta mucho ver a tantos niños pordioseros en la calle, a tantos niños tragando fuego, pidiendo limosna, a la cantidad enorme de niños de la calle», añadió.
Poniatowska relató que su novela «La piel del cielo», ganadora del premio Alfaguara en el 2001, fue traducida recientemente al idioma chino y adelantó que está trabajando en una nueva novela que «ahorita no tiene un tema específico pero es una novela de amor, como son casi todas las novelas».
Al ser consultada sobre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuya solidez ha sido cuestionada recientemente por analistas locales, Poniatowska dijo que el subcomandante Marcos «ha guardado un silencio pero no sé si (las bases del zapatismo) se estén desmoronando. Solamente alguien que vaya a Chiapas podría decirlo.
Yo creo que en Chiapas hay muchos indígenas simpatizantes de Marcos y puede haber algunos que no sean zapatistas pero, en general, ellos sienten que ha habido atención hacia ellos», aseguró la escritora.
Según Poniatowska, «aunque el gobierno ha dicho que ha invertido mucho en hospitales y en mejorías para Chiapas, a raíz del levantamiento de los zapatistas, la verdad es que no se ven esos hospitales ni se ven esas mejorías».
La escritora, quien también es periodista y lleva casi 50 años en el oficio, criticó el estilo superficial utilizado por algunos diarios que «aquí en México han hecho entrevistas en primera plana por ejemplo a la primera esposa del presidente (Vicente) Fox, quien cree que no trató bien (a la primera dama) Marta Sahagún en la boda de su hijo».
«Este tipo de noticias no existirían en otros países.
Ningún periódico serio publicaría una entrevista en la que se tratan temas personales que sólo pueden interesar a un grupo limitado», aunque reconoció que «los escándalos de alcoba llevan a descubrir los escándalos políticos».
Sobre la globalización y el proyecto de Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la escritora dijo que «beneficia, sobre todo, a los países ricos» y añadió que «cada vez en el mundo van a gobernar más los grandes consorcios internacionales».
«Mientras América Latina no se sienta orgullosa de ser América Latina no va haber mucho cambio en la manera de pensar», manifestó Poniatowska, quien sin embargo, dijo que la migración de latinoamericanos hacia Estados Unidos afectará en una o dos generaciones la forma de pensar del país anglosajón.
«Los latinoamericanos tienen un impacto definitivo en la vida de Estados Unidos y eso va a hacer que vaya a surgir para los nietos y tataranietos una nueva manera de ser y de pensamiento, con el cual los norteamericanos, en cierta manera, tendrán que tragarse su racismo», puntualizó la escritora mexicana. *
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