Sancho Gracia en sus días de gloria
Los jardines del Hotel Nacional lo reciben cada mañana como a un turista más. Barba de tres días, bermudas y zapatillas; lejos del glamour pero muy cerca de la gente que no lo deja llegar hasta su rincón sagrado antes de firmar unos cuantos autógrafos y ensayar abrazos para las fotos. El público cubano lo recuerda con cariño por la serie televisiva El curro Jiménez, por su papel protagónico en la película que adaptó la novela de Miguel Barnet, Gallegos, y por cada muestra de cine español en que su presencia en las pantallas fue seguida con preferencia.
–Estás viviendo un momento muy especial, llegaron las maduras.
–Sí, afortunadamente, es un buen momento; a algunos actores les llegan y a otros que son muy buenos no se les da, la vida tiene esas cosas. La constancia y el trabajo y el estar, pues a veces dan sus frutos. Estoy muy feliz, muy contento, ha sido un año que en mi carrera y en mi profesión ya más cosas no puedo pedir. Fíjate: me nombran Excelentísimo por Bellas Artes –como un Sir británico–, me dan el premio Ondas, los actores me eligen como el Mejor Actor, las películas que hago van muy bien en taquilla, El crimen del padre Amaro está en la preselección a los Oscar y hoy mismo me acaban de llamar de Madrid para decirme que fui nominado a los premios Goya el Oscar español– junto a otros tres colegas; todas estas cosas me ilusionan, las disfruto pero, como buen uruguayo que me siento, con los pies en la tierra.
Un año muy productivo sí, cinco largometrajes, tres de ellos fueron programados en el Festival, contaron con buena aceptación del público y en ellos Sancho desarrolla el papel protagónico: El crimen del padre Amaro (Carlos Carrera); El furgón (Benito Rabal) y 800 Balas (Alex de la Iglesia), mientras que en La caja 507 y El robo más grande jamás contado colabora con directores amigos. Pero no se detiene. Ya está trabajando para los primeros meses del 2003 en un nuevo proyecto que lo traerá a filmar en La Habana:
«Vengo a hacer una película con Gerardo Chijona que se llamará Amor perfectamente equivocado, voy a trabajar con Luis Alberto García y creo que la actriz es la actual novia del presidente Hugo Chávez, la Valdés; vengo en enero y me quedo hasta terminar sobre el 14 de febrero. El 15 ya quiero estar en Montevideo, con mis amigos y mi familia, tomarme una buenas grappas y comerme unos ricos choricitos, hace ya dos años que no voy por allá».
–¿Cómo se ve el país desde España?
–Lo veo mal, tú sabes que cuando se resfría Argentina y Brasil nosotros cogemos pulmonía, siempre ha sido igual; la situación económica va fatal y no se le ve salida. Yo soy muy partidario del Mercosur, para Uruguay es la clave, tenemos gente con mucho talento que trabaja muy bien y en vez de vender para tres millones podemos hacerlo para más de cien. Por ahí pasa, creo.
–¿Cómo se paran ante ti los directores más jóvenes?
–Me dejo dirigir. Afortunadamente la mayoría de los directores jóvenes que me llaman son gente con mucho talento. Fíjate en el caso de Enrique Urbizu, Alex de la Iglesia, el propio Benito Rabal y Daniel Monzón, son todos, exceptuando a Benito, muchachos que no llegan a los 40 años y que de alguna forma confían en mí por lo que vieron en el cine y la televisión; luego de discutir el guión y los papeles, son ellos los que asumen la dirección y a mí me parece muy bien que lo hagan.
–El cine uruguayo está dando pasos más firmes, ¿apoyarías si te llaman?
–Cojonudo. Te cuento una primicia extraoficial, los muchachos que hicieron 25 Watts (Stoll y Rabella) acaban de ser premiados (compartido) en el Festival con su guión inédito (Whisky) como el mejor, un impulso y un apoyo, la película de ellos estaba muy bien; hay otro chico joven (Rodrigo Plá) que conocí en México que hizo aquel corto ( El ojo en la nuca) en que el actor mexicano Gael (García Bernal) reta a duelo al torturador. Claro que sí, quisiera aportar, a veces hay problemas de coordinación, incluso la directora Beatriz Flores Silva al principio me había mandado el guión de su película (En la puta vida) pero nunca me preguntó qué me parecía ni si me interesaba el proyecto, después cambió el perfil del actor por uno más joven. Luis Nieto me envío el guión que hizo; estoy en contacto siempre, no me resulta fácil, tengo el proyecto en Cuba, luego en abril ya empiezo a rodar otra película.
–¿Por cuál película te gustaría que te recordasen?
–Muchísimas, sería injusto, trabajé mucho. Por ejemplo, soy un enamorado de De la Iglesia, no sólo como director, sino como persona, es un tipo con una gran bondad y como director es buenísimo, es un cabrón. Pero hay otros increíbles: Pilar Miró me dirigió de puta madre en tres o cuatro oportunidades, guardo recuerdos de Mario Camus, de Bardem que hice de las mejores cosas de mi vida, de José Luis Cuerda, de Enrique Urbizu; afortunadamente yo tuve la suerte de trabajar con extraordinarios directores que hoy son mis amigos, además, que es muy importante.
–Un mensaje final para los uruguayos.
–Fuerza que siempre la hemos tenido. Ojalá que alguna vez nos empiece a tocar la bonanza, sé que se está pasando muy mal y mi gran amor es ese país, el que me educó, el que me crió, estoy casado con una uruguaya y tengo lazos muy fuertes que me atan a su destino. No aflojen. *
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