Otra bienal más en Brasil
Así, los encuentros internacionales de arte se multiplican en todos los países (desde la más que centenaria Venecia a la más reciente de Buenos Aires) sino que además, dentro de cada país, como en el caso de Brasil, se ofrece la singularidad de tener tres bienales en diferentes estados nacionales. Otra característica de la Primera Bienal Ceará América es la de estar a cargo de dos curadores belgas, Jan Hoet (ex director de la Documenta IX y ex director del Museo de Arte Contemporáneo de Gantes) y de Philippe van Cauteren.
Esta innovación de convocar a extranjeros para dirigir muestras importantes locales (así sucedió en la última bienal paulistana y ya va siendo hábito en la Documenta y Venecia) si se justifica en Europa, por la estrecha interrelación y conocimiento del arte contemporáneo que tienen las diversas personalidades elegidas, parece menos aceptable en América Latina donde esas mismas personalidades no acostumbran visitar ni conocer, siquiera exteriormente, la realidad cultural del conflictivo tercer mundo. Curiosamente, esta primera edición lleva el título De ponta cabeça, es decir, cabeza arriba, y se refiere al célebre y popularizado dibujo de Joaquín Torres García que pone el mapa de América del Sur al revés (el Sur como Norte) publicado en 1936. Los organizadores Hoet (pronunciar jut) y van Cauteren ven en esta imagen torresgarciana una visión profética de los cambios demográficos y culturales en las metrópolis estadounidenses en las que un buen porcentaje de la población de origen latinoamericano se incrementa cada vez más. También puede interpretarse como una señal de que las relaciones políticas y económicas puedan invertirse algún día.
Fortaleza está ubicada en la boca del estuario del río Ceará, tiene dos millones de habitantes y conoció un desarrollo económico importante hasta convertirse en uno de los puertos de referencia del país.
Se sitúa más al norte de Salvador de Bahía y Recife y sus playas están rodeadas de enormes torres, disfruta de una buena tradición en el grabado en madera (xilografía) y en 1999 se inauguró un centro cultural multidisciplinario (nada que ver con las fantasías de la uruguaya Fundación Fidus y el Notariado) donde se incluyó un museo de arte contemporáneo y un memorial.
Es en el contexto de una intensa actividad artística que se generó esta bienal exclusivamente americana y uno de los ejes de la temática es la propia lógica urbana que divide a la ciudad en una zona costera y otra interior, con funcionamientos diferenciados a todo nivel.
Los curadores de la bienal sostienen que es inminente una rearticulación de la política internacional actual, pues las ciudades de Estados Unidos están cada vez más latinoamericanizadas desde el punto de vista demográfico-cultural, así como la emergencia económica del sudeste asiático y la velocidad de trasmisión de la cultura islámica.
En este aspecto, aparece cuestionado el arte occidental.
De la severa selección de 45 artistas de toda América se incluye, entre otros, nombres poco difundidos de Argentina (Esteban Alvarez, Daniel García, Nicolás Guagnini, el talentoso Jorge Macchi y Tamara Stuby), Bolivia (Narda Alvarado), Brasil (Felipe Barrosa, Artur Barrio, de origen portugués pero residente hace varias décadas en Brasil y una de las figuras sobresalientes de la reciente Documenta, Transiçao Listrada, Rogelio Canella, Adriana Gallinari, Paolo Climachauska), Cuba (Carlos Garaicoa), Chile (Francisca García), Estados Unidos (Hans Haake, alemán residente en este país), Paraguay (Bettina Brizuela), México (Francis Alys), Colombia (Colectivo Cambalache), Javier Tellez (Venezuela) y el desconocido Gustavo Artigas por Uruguay.
Como es habitual en estas muestras internacionales habrá diferentes seminarios y debates; se destaca Momentos de monumentos sobre el concepto de monumento en la sociedad contemporánea, incluida la idea de la bienal vista desde la perspectiva de un monumento artístico.
La sede de la bienal es el centro Dragao do Mar de Arte e Cultura y concluirá el 28 de febrero de 2003. *
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