Disparates empresariales
Hace unos días pude leer la siguiente información en la sección Empresariales: «Se llevó a cabo en el show room de la calle Av. Italia esq. Mataojo, una conferencia de prensa (…)».
Usted, amigo lector, que conoce el nomenclátor montevideano, se habrá sorprendido como yo al enterarse de que hay una calle que lleva por nombre Av. Italia.
¿Qué disparate es éste? Es como si alguien dijera que Durazno está a orillas del arroyo Río Yi…
No sé por qué razón la gente tiene esa manía de anteponer el vocablo calle aun cuando la vía de tránsito no sea una calle sino una avenida o un bulevar; no me diga que nunca oyó decir que fulano vive en la calle bulevar Artigas… Y uno queda pensando si sería ese y no José el verdadero nombre de pila del Jefe de los Orientales. Lo curioso es que esto ocurre solamente con el bulevar Artigas y la avenida Italia. Son las únicas arterias que cuando las nombramos les anteponemos el rótulo correspondiente: habitualmente decimos Millán, Caiguá, Centenario, Ejido, Rivera, a secas.
Pero en esa misma sección me encontré con otro disparate: no sé qué firma concesionaria de automóviles había logrado «un acuerdo pionero en el sector automotriz«.
Esta macana es mucho peor que la anterior: se ha puesto un sustantivo masculino (sector) acompañado por un adjetivo femenino (automotriz).
Se debería haber empleado el adjetivo automotor, que se aplica a vehículos de tracción mecánica y que suele usarse también como sustantivo. Su femenino puede ser automotora, pero el más adecuado es automotriz. Se puede hablar de la industria automotriz, pero si se trata del sector debemos decir automotor.
No decimos un plan directriz sino un plan director. Así que ya sabe…
–Ta claro, Mendieta. Quiere decir que los travestis que andan haciendo el yiro vendrían a ser meretores y no meretrices.
–¡Qué lo parió! *
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