Amigos son los amigos
La escueta paráfrasis del principio es en realidad la excusa que Swift y Fred Shepisi, director responsable de trasladar la novela a la pantalla, utilizan para poner en juego un ejercicio melancólico que habla de la amistad, el amor y la lealtad.
Como vemos, son temas absolutos, pero lo bueno del caso es que dicho abordaje se realiza con la humildad de quien presiente que sólo podrá rozar los grandes misterios de la vida misma.
Es así que Last Orders descompagina su narración con intercalaciones que van y vienen del pasado al presente para explicar conductas, dudas y temores que la cámara registra muy sutilmente.
El cometido se logra a medias, por cierto, ya que a Schepisi (director también de Un grito en la oscuridad) le falta pulso y aliento para redondear lo que podría haber sido una obra mayor, aunque juega sus cartas al desempeño histriónico de un elenco integrado por varios pesos pesados. En este sentido sí vale la pena subrayar el regodeo con que actores de la talla de Bob Hoskins, Michael Caine, Tom Courtenay, David Hemmings se meten en la piel de sus personajes para dar vida a estos seres frontales y entrañables.
Probablemente el secreto sea, en definitiva, paladear las viñetas que cada uno conforma alrededor de su representación –esos dignos hijos de vecino que ven pasar su existencia sobreviviendo a rutinas y renuncias–, mientras algunas confesiones estallan en la cara y otros secretos sólo se descubren para el espectador.
Hay, empero, una preocupación por otorgar un valor emblemático a ese ritual de una camaradería iluminada por la bebida, que establece pactos sagrados en bares y tabernas. Entre cerveza y cerveza, esos seres tan perfectamente identificables elaboran sueños apoyados en el estaño mientras recuerdan la juventud perdida y hacen un balance casi definitivo.
Schepisi toma nota y traslada esas vidas a la pantalla, como posible reflejo de muchos espectadores, sin mayor mensaje que describir las cosas de la vida en un tono despojado y sensible.
Como decíamos, la propuesta no alcanza niveles óptimos pero algo queda flotando –sin embargo– como regalo invisible para la platea; esa corazonada de que algo tocó en la sensibilidad íntima de cada integrante de la misma. Esas pequeñas cosas, como dice Serrat, «que nos hacen llorar cuando nadie nos ve». Vale.
Ultimas órdenes. Dirigida por Fred Schepisi. (Basada en la novela de Graham Swift.) Con Michael Caine, Bob Hoskins, David Hemmings, y Tom Courtenay.
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