"PAMPA" DE JORGE LEYES Y "LENGUA MADRE SOBRE FONDO BLANCO" DE MARIANA OBERSZTERN, EN BUENOS AIRES

El teatro en el Portón de Sánchez

 

Como a comienzos de los años 90 el teatro «Babilonia», hoy «El portón de Sánchez», una empresa de la coreógrafa Roxana Grinstein y el director de teatro Roberto Castro, se perfila hoy como una referencia necesaria del teatro innovador y de calidad en Buenos Aires. Sus espectáculos son innovadores, provocativos, discutibles; no en vano «El portón de Sánchez» ambientó el estreno local de «El suicidio (Apócrifo 1)» de «El Periférico de Objetos», obra a la que dedicaremos una nota aparte.

Pampa narra la historia del ventrílocuo Piriápolis (Mariana Richaudeau), un titiritero marginal y su muñeca Florianópolis (Verónica Piaggio).El previsible conflicto, aquí mortal, es la lucha del artista y su criatura. La escenografía y puesta en escena, ambas de Roberto Castro, extraen el máximo del texto mediante la concentración de la escena en un armario volcado y un baúl entreabierto: escasos límites que crean la tétrica atmósfera. Las dos actrices dan sus patéticos personajes con admirable abundancia de exactos tonos vocales y precisos gestos y la pieza logra proyectar el drama singular del ventrílocuo contra la negrura exterior de una sociedad que lo ha condenado desde su nacimiento a vivir en una caja, como si todas las puertas debieran cerrársele; pero hay un momento en que el drama de Piriápolis se enreda con sus propias palabras y el titiritero acomete una pobre disertación sobre equívocos sexuales a propósito del fútbol (pito, pelota, meterla, etc.). que saca a los personajes de su atmósfera enrarecida y los instala en el subrogado de un music hall de suburbios. Hemos leído que «Pampa» fue escrita por Leyes a partir de una escena de una obra anterior, «Ruta 14″; de ser así, el recio sentido trágico del autor y el desesperado grito del ventrílocuo, aún claramente perceptibles, se amplificaron sin adquirir mayores dimensiones.

 

El título «Lengua madre sobre fondo blanco» y la compleja puesta en escena, donde los personajes parecen visitar la blanquísima escenografía, pueden desorientar; no bien empieza la obra Obersztern muestra sus firmes propósitos y revela a la vez sus principales virtudes: relieve, distinción e inteligencia. Todo es comprensible, aunque los personajes guardan su misterio; todo participa de la opaca blancura del fondo, sobre el que la madre y sus dos hijas dibujan figuras familiares. La madre (Marta Lubos) es el gran personaje. Exhibe impávida sus contradicciones, que cada tanto reconoce y cada tanto niega; no conoce urbanidad ni reserva. Una de las hijas corrige a la madre, sin esperanzas ni emoción (María Merlino); la otra (Tatiana Saphir), la riñe, abandona la lucha, deja ese circo adecuado a la vez al humor y la tragedia. La interpretación, de primera línea, lleva a la obra de una vez por todas a ese mundo donde se tocan siempre realidad y fantasía, que hemos visto en las obras contemporáneas de Spregelburd, Tantanián y Daulte.

 

LENGUA MADRE SOBRE FONDO BLANCO, de Mariana Obersztern, con Marta Lubos, María Merino y Tatiana Saphir. Escenografía e iluminación de Dino Bruzzone, banda sonora de Gustavo Ridilenir, dirección de Mariana Obersztern.

PAMPA, BOCETO DE UN ACTO IMPOSIBLE, de Jorge Leyes, con Verónica Piaggio y Mariana Richaudeau. Escenografía, iluminación y dirección de Roberto Castro. Ambas obras en «El portón de Sánchez», Sánchez de Bustamante 1034, Buenos Aires, Tel. 4863 2848. *

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