OCTAVA EDICION DE UN IMPORTANTE ACONTECIMIENTO CULTURAL

Todo pronto en Punta del Este para el Festival de Jazz de Lapataia

 

Reconocido por su excepcional nivel artístico en los siete años anteriores, este acontecimiento ha sido objeto de elogiosos comentarios en importantes medios de difusión jazzística del mundo y se convirtió en el centro máximo de la atención cultural de las temporadas turísticas de nuestro principal balneario.

Por el escenario de Lapataia, especialmente construido en un lugar de incomparable belleza natural y provisto de todas las comodidades para artistas y espectadores, desfiló desde 1996 una constelación de astros que llevó estos festivales a un grado comparable con el de los mejores del hemisferio norte. Con la dirección musical del sempiterno Paquito D’Rivera, Punta del Este albergó a conjuntos del nivel de los dirigidos por Phil Woods, James Moody, Michael Brecker, McCoy Tyner, Terence Blanchard, Chico Hamilton, Benny Golson, Kenny Garrett, Nicholas Payton, Roy Haynes, Donald Harrison, Kenny Barron, Russell Malone, Benny Green y Joe Lovano, entre otros.

La lista de las decenas de músicos uruguayos o extranjeros que intervinieron es apabullante. Acuden a mi memoria los nombres de Héctor Bingert, Hugo y Osvaldo Fattoruso, Daniel Lencina, Paco Mañosa, Gastón Contenti y José Reinoso (Uruguay), Juan Cruz de Urquiza, Jorge Navarro, Diego Urcola, Adrián Iaies y Fats Fernández (Argentina), Romero Lubambo, Claudio Roditi y Jorginho (Brasil).

De Canadá, Panamá y Venezuela llegaron los pianistas Renee Rosnes, Danilo Pérez y Edward Simon, respectivamente. De Bélgica, el veteranísimo Toots Thielemans. Y de los EEUU tuvimos las señeras presencias de Clark Terry, Slide Hampton, Frank Foster, Ron Carter, Kenny Burrell, Mulgrew Miller, Jon Faddis, Regina Carter, Conrad Herwig, Buster Williams, Joe Calderazzo y muchos más.

Traer toda esta gente no fue fácil. Representó un enorme esfuerzo económico y organizativo de parte de Francisco Yobino, propietario de Lapataia, entusiasta del jazz y gestor de un suceso que parece florecer cada verano. A pesar de que hay unas pocas empresas públicas y privadas que lo apoyan, tiene en el Uruguay de hoy cada vez más dificultades en mantener la serie de festivales. En estos últimos meses se corrió la voz de cque Lapataia estaba «finiquitado». Sin embargo Yobino ha declarado que no se puede dejar perder este faro que heroicamente iluminó las temporadas puntaesteñas. Habrá un 8º festival, sí, pero otra vez se planteará si no es el último. Si no hay más empresas que patrocinen y sostengan tan gigantesco empeño, que es además un claro atractivo turístico, será difícil asegurar la continuidad de este milagro musical. *

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