"Me emociona ver cómo se vive el cine aquí"
La fiesta del cine llegó a La Habana y el Nacional se viste de gala para recibir a sus dilectos hijos de la noche, el glamour y las luces. Pauls parece estar más acá de todo eso. Su entrada al lobby, a las 21.45 de esta noche de lunes, se nos presenta premeditada para pasar inadvertido: sólo, manos en el bolsillo, mochila de costado y directo al mostrador. Con timidez dice su nombre, no le encuentran la reserva. Nos acercamos, mientras la recepcionista lo mira por encima de sus espejuelos, se acoda para conversar, despejando cansancio y sonrisas.
«Es la tercera vez que vengo a La Habana, la última pensaba quedarme una semana y al final me atraparon todo un mes; a esta ciudad la amo, me siento libre y con muchas energías. En estos momentos estoy filmando un documental, hacía tres meses que estaba rogando para que me «dejaran» venir y recién hace una semana me «soltaron».
En Cuba el filme Nueces para el amor dejó huellas imborrables en el corazón de los cubanos, que Nueve Reinas consolidó en sus preferencias. «Nunca se sabe eso. Por ahí sí, por ahí no, ojalá que sí y que sea porque les haya gustado alguna de las películas que hice con honestidad y sentimiento. Para mí venir aquí es un deseo, con muchos colegas argentinos decimos, y no es broma, que filmamos pensando en venir al Festival de Cine en Cuba»
–¿Por qué razón, por la mística, como referente o porque se convirtió en una tradición?
–Creo que se juntan un montón de cosas: la mística sí, porque el lugar es maravilloso, es increíble, porque el público de La Habana no lo encontrás en ninguna otra parte del mundo; entrar en una sala y que la gente comente la película mientras la ve, que aplauda, se ría, llore. A mí me emociona que el cine en algún lugar del mundo todavía se siga viviendo y sintiendo como acá.
–¿En quién te inspiraste para hacer el personaje de Nueve Reinas?
–Una vez lo comentamos con Ricardo (Darín), basta con mirar la realidad argentina y a los políticos argentinos y ya. Con la mejor cara de buenos y santos se robaron todo el país, la película funciona porque además refleja lo que está pasando en mi país: el canibalismo, uno se come al otro y siempre hay un estafador esperándote a vos.
–¿Entonces no te sorprende lo que está pasando en la Argentina de hoy?
–No, no me sorprende. Esto no empezó recién, ahora adquiere estado público pero niños y adultos se mueren de hambre hace muchos años en la Argentina. No me sorprende pero me llena de horror y de impotencia, aunque no me quedo quieto. Desde hace unos 6 años vengo trabajando en movimientos sociales para ayudar a que esto no suceda más. Tenemos una Fundación con un grupo de gente llamada El Arca que es un Hogar para chicos de la calle. La impotencia la siento cuando sólo podemos resolver la comida a 50 chicos, quisiéramos llegar a 400, a cuatro mil.
No ha parado de hacer cine. La televisión chatarra lo corrió y la bandera de «somos actores, queremos actuar» que llevó adelante («parece que al final la historia quedó en: Somos actores, queremos a Suar») lo impulsó a una vertiginosa carrera que en los últimos dos años significó que actuara en ocho películas y va por más: «Estoy terminando una película que es una coproducción argentino-española, sobre la guerra de Las Malvinas, que la dirige el realizador Tristán Bauer; terminé la primera parte, entre abril y mayo la concluimos. También estamos encarando tres proyectos más, uno lo empiezo a rodar en enero, otro en junio y el final en setiembre. Dos de ellos con directores argentinos y el otro boliviano.»
Pero no lo corrió del todo. Está preparando la vuelta a la televisión en formato de unitarios semanales «me entusiasma el desafío de volver, a la ficción la habían alejado la basura de los programas de chismes, les adelanto a los amigos de LA REPÃBLICA, que se tratará de historias de padres solteros que comprenderá a tres generaciones, representadas por Leyrado (Juan), Garzón (Gustavo) y yo. Irá por América, el mismo canal que pasa lo mejor que se está haciendo en la televisión argentina, un programa del director uruguayo Adrián Caetano, «Tumberos».»
–¿Qué te dejó la experiencia en «Corazón de Fuego?»
–Yo estaba en Madrid, me llama mi representante y me dice que hay una posibilidad de una película con Luppi, con Alterio y con Soriano y ya le digo que sí. Al leer el guión, me entusiasmó aun más. Mi representante me dice, no es en Bs. As., te tendrías que ir uno o dos meses a vivir a Uruguay, entonces le digo: más bien que sí. Yo tengo un terreno en Uruguay, para mí es el lugar donde me siento cómodo, donde se vive más tranquilo, donde me tratan bien, se juntaba todo. Después leí el libro, el guión me gustó, un tema muy actual que Argentina llegó tarde, regaló todo el patrimonio nacional con coimas y corrupción; mientras se puedan contar historias como éstas, vale la pena.
Dice que se quedará unos diez días, la vida dirá y que esta vez quisiera conversar «aunque sea un ratito» con Fidel. «Le voy a pedir a mi amigo Guevara (Alfredo) que me tire un puente, es un símbolo, creo en su lucha, en su resistencia. Aun con los cambios que hubo en el mundo y que tenemos que modernizar y adecuar la forma de pelear a cada país, la dignidad sigue en pie. La dignidad no se moderniza ni se pasa de moda. A mí el culo no me lo tocás nunca». *
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