MERCEDES SOSA EN PUNTA

Como un pájaro otoñal y libre

 

Mercedes Sosa actuará hoy, a partir de las 22, en el escenario del Hotel Conrad, con un espectáculo en el que recorrerá más de tres decenios de trayectoria artística.

Mercedes Sosa, por obvia adhesión o aun por oposición, es un clásico.

Querámoslo o no, la típica y generacional cultura del «ya fue» no la contiene del todo y, por supuesto, la cantante tucumana permanece como una otoñal señora prestigiosa que, al momento de trepar al escenario hace valer sus quilates interpretativos con una convicción incontrastable y una experiencia realmente fecundadora. Estos elementos son los que operarán en escena, hoy a la noche desde las 22 en el Conrad, cuando la singular intérprete aborde una suma de canciones, como un pájaro libre, sin ataduras, ni prejuicios, apasionándose en cada verso atacado y dejando traslucir su perfil de humanista ante un público que probablemente colmará la sala. La Negra Sosa, pues, manifestándose con todo su vigor, su carisma, sus honduras, sus zonas de júbilo, sus desgarrones.

Icono de la canción protesta y de una movida de autores e intérpretes de alto rango durante el transcurso de los sesenta y setenta, algo que revalidó luego de su regreso a la Argentina de su forzado exilio; voz referencial de la denominada proyección folclórica y de un lenguaje utópico en sus principios de deseo que se fue repotenciando en los sucesivos tramos epocales –algunos muy torrenciales, otros muy turbulentos, actualmente más serenos en lo personal, aunque mantenga la inquietud por los avatares del entorno social por cierto–, Mercedes Sosa tiene méritos más que suficientes para referirse a ella como un clásico: la selección de un repertorio con autores de decisiva vocación poética, que ha incluido a individuos señeros del quehacer folclórico de diferentes generaciones y figuras relevantes de la canción y la poesía latinoamericana (desde la chilena Violeta Parra al cubano Silvio Rodríguez, por ejemplo); y, en una toma de decisión riesgosa hacia los ochenta, incluir canciones del mapa de la cultura roquera (Charly García, Fito Páez, León Gieco, etcétera) con lo que se trató de atraer a un público joven, algo que logró sobre todo a partir de canciones como «Inconsciente colectivo y «Los dinosaurios» (Charly García) y «Sólo le pido a Dios» o «Yo vengo a ofrecer mi corazón» (Fito Páez). Etapa muy intensa donde los propios autores se sumaron, en galas en vivo, a la ritualística escénica de la intérprete tucumana.

Lo cierto es que Mercedes Sosa es aún una auténtica piedra rodante que golpea y llega a emocionar. Esencialmente porque sus conciertos, más que intelectuales por más estructurados que estén en su producción, son frontalmente emocionales.

Es la manera física, verbal, de hurgar sus interioridades que tiene Mercedes Sosa para promover ese puente comunicacional de lazos tan fuertes con su público.

Así quedará demostrado por hoy por la noche en el Copacabana del Conrad donde exhibirá los materiales de su disco Acústico y su galería de hits. *

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