León Gieco canta esta noche en el Velódromo
En la banda de músicos que le acompañará, se encuentra Luis Gurevich, co-autor con Gieco de la mayoría de los temas de este CD. Las entradas costarán $ 100, $ 120 y $ 150. Previo a la actuación de Giego, se presentará el cantautor uruguayo Leonardo Figuera.
Bandidos rurales, es un disco impresionante que mantiene a este artista como una figura referente en la lucha contra la injusticia y a favor de la solidaridad y los derechos humanos.
Ya en su fonograma anterior Orozco ataca a los «imbéciles», a los nuevos ricos del menemismo, le niega el perdón a los «arrepentidos» como Schilingo y dice (con particular sentido del optimismo) que aunque no cree que la situación vaya a cambiar, «si no luchamos va a ser peor. Porque en la lucha está la felicidad».
Como lo reseñamos con anterioridad en estas mismas páginas, Bandidos rurales grabado en Buenos Aires, Montevideo y Los Angeles contiene doce canciones en cuyas letras la realidad adquiere una superlativa dimensión poética. Textos como el que da nombre al álbum, así como «Canción para luchar», «Las madres del amor», «La memoria», «Buenos Aires (de tus amores)», «Sin querer», «Ruta del coya», «De igual a igual», «Idolo de los quemados», «Uruguay, Uruguay», «Viejos amores» y «La guitarra», esta última con texto del inmenso Atahualpa Yupanqui, sitúan a Gieco en la cúspide de su carrera.
León Gieco proviene de la cultura rock. Su labor desde que bajó desde Cañada Rosquín su pueblo natal a Buenos Aires tuvo un perfil folk que logró deslumbrar con sus textos poéticos y al mismo tiempo frontalmente disidentes a principios de los años setenta como «Hombres de hierro» y «Todos los caballos blancos», entre otros.
De inmediato cobró vigor con un formato musical que mezclaba gestos roqueros y una línea neofolclórica que más tarde se iría acentuando. La popularidad la alcanzó con canciones como «La colina de la vida», «La Navidad de Luis», «Cachito campeón de Corrientes» y especialmente esa canción que devino himno: «Sólo le pido Dios».
Desde su primer disco La banda de los caballos cansados, tal vez su labor más ambiciosa fue el proyecto denominado De Usuahia a la Quiaca, un recorrido por todo el territorio argentino explorando los ritmos autóctonos y que fue editado en su versión completa en cuatro compactos formidables y conmovedores.
La grandeza de León Gieco, el creador de rocanroles como «Pensar en nada» o incursiones folclóricas como «Semillas del corazón», consiste en una serie de palabras simples, aparentemente simples, pero que se imponen por el establecimiento de una poética honda y alumbradora.
Este disco, que tiene un sonido impecable, arrollador, envolvente, será, sin lugar a dudas, uno de esas extrañas piezas imprescindibles de la canción popular. Un disco que ya se ha transformado en un clásico y que por lo tanto nunca pasará de moda. Se trata de un homenaje a «los bandidos populares de leyenda y corazón, queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel, todos fuera de la ley«. También hay un nuevo tributo a las Madres de Plaza de Mayo y por extensión a todos los familiares de detenidos-desaparecidos, una tierna y cariñosa visión de Uruguay, una apología a la memoria: «Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia. El engaño y la complicidad de los genocidas que están sueltos, el indulto y el punto final a las bestias de aquel infierno. Todo está guardado en la memoria…» .
También un fuerte alegato contra la xenofobia: «De igual a igual» en donde dice «Soy bolita en Italia, soy colombo en Nueva York, soy sudaca por España, y paragua de Asunción. Español en Argentina, alemán en Salvador, un francés se fue pa’ Chile, japonés en Ecuador… Si me pedís que vuelva otra vez donde nací, yo pido que tu empresa se vaya de mi país… tico, nica, el boricua, arjo, mejo, el panameño, hacen cola en la embajada para conseguir un sueño. En tanto el gran ladrón, lleno de antecedentes, si lo para Inmigración, pide por el presidente… Los llamados ilegales que no tienen documentos, son desesperanzados sin trabajo y sin aliento. Ilegales son los que dejaron ir a Pinochet. Inglaterra se jactaba de su honor y de su ley».
En su momento Gieco ha dicho «No creo en el perdón. Latinoamérica viene perdonando desde hace quinientos años y así estamos con el perdón. No sólo los perdonamos; ciudades y avenidas llevan el nombre de estos terribles asesinos».
En una frase de una de sus canciones anteriores dice: «Yo no creo que esto se ponga mejor, pero si no luchamos será peor».
«Está todo aclarado explica Gieco. Mis canciones siempre terminan con grito de esperanza. La felicidad está en la lucha. Cuando nos manifestamos en contra del indulto, nos preguntaban si nos sentíamos fracasados. Nosotros pensamos que perdimos, pero en toda lucha se ganan y se pierden cosas. En cuántas hemos ganado. Gracias a este tipo de manifestaciones o a la lucha por los derechos humanos no están más los militares en el poder. ¿Se imaginan lo que hubiera pasado si el pueblo no hubiere luchado, si las Madres no se hubieran puesto su pañuelo blanco? Quizá todavía estarían los militares en el gobierno. No va a cambiar la cosa, pero hay que luchar. ¿Estamos en la globalización?: entonces hay que globalizar la lucha. El subcomandante Marcos y las Madres están en la Internet. Que se conozca en el mundo que acá se mataron personas, que se sepa la miseria que cobran los maestros y la pobreza que hay en Jujuy, y el caso María Soledad. Globalicemos todo.
La felicidad y la esperanza están en la lucha. Por eso lucho y quiero decirlo para que más gente luche. Hay gente que no hace una mierda, se la pasa boludeando frente al televisor. Se salvan esos tipos que trabajan catorce horas por día para mantener a su familia. Esos no tienen tiempo de pensar en nada. Para mí, esos se salvan: son laburadores. Pero, ¿cuánta gente hay que no hace una mierda, que ni siquiera tiene el sentimiento de ayudar a alguien? Y es tan fácil ayudar… Es solamente dar un poco de lo que tenés. No hay nada más glorioso que ayudar a alguien y nada más pelotudo que no hacerlo».
«Canción para cantar unidos y haciendo frente a la intolerancia ciega de unos pocos dementes que arrastran en su discurso a un pueblo débil. Canción para aclarar las cosas que están pendientes, justicia que queda chica donde la vida no vale. Por tantos gobiernos sordos más fotos y más escraches. Canción del bien, canción del mal. para reír, para luchar. Si hoy voy por vos, yo esperaré. Si me llamás, aquí estaré. Canción para decir las cosas que pocos dicen. Por lo general, la gente si no le pasa, no siente. Y así todo se repite y así nunca se lo aprende. Canción para sacar más fuerzas de la galera, de este mundo de magias y de maldad verdadera… Canción del bien, canción del mal, para reír, para luchar. Si hoy voy por vos, yo esperaré. Si me llamás, aquí estaré.
Las entradas estarán en venta a través de la Red UTS hasta las 16.00 horas, a partir de las 17.00 se venderán en el Velódromo.
En caso de lluvia el espectáculo será suspendido. *
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