INTERCAMBIOS FRENTEAMPLISTAS (4): EL SUSTENTO DE LOS CAMBIOS EN EL FA
El Frente Amplio (FA) no ha dejado pasar el examen de lo ocurrido en el pasado ciclo electoral. Es saludable que esto ocurra, entre otras cosas por el «tirón de oreja» de la ciudadanía, principalmente en las elecciones de mayo, en vez de intentar justificaciones. Es más, es la segunda vez que el FA se dispone a encarar una autocrítica de esta significación. Como lo recordamos en nuestros anteriores artículos, ya lo había hecho tras perder el balotaje, en setiembre de 2000, en un Plenario Nacional que aprobó un recordado informe de Tabaré Vázquez, a cuyo contenido nos referimos en las entregas del 6 y 21 de agosto.
Los principios y valores de siempre
Esta tarea autocrítica debe tener una fuerte base de sustentación de la cual hay que partir. Si el Frente se transformó en la fuerza política más poderosa del país, alcanzó el gobierno nacional, además de varias intendencias, y ha puesto en marcha un inédito programa de cambios, es porque tuvo principios que mantuvo a lo largo del tiempo y valores fundamentales que fueron el sustento de su permanente readecuación a los cambios de la realidad. Esos principios y valores son los de siempre, son los del 71, son los de la época de la resistencia al golpismo, son los que permitieron que la dictadura no pudiera hacernos desaparecer del mapa, son los que permitieron que creciéramos elección tras elección, aún con varios dirigentes y sectores proscriptos en las elecciones de 1984 y a poco de salir de una grave crisis interna en 1989. Esos principios y valores son, en última instancia, los que están presentes en los triunfos en Montevideo, en 1999, y en las victorias nacionales y en varios departamentos en 2004-2005 y 2009-2010.
¿Cuál es esa base de sustentación? ¿Cómo ha quedado registrada en la historia del FA de manera documental? Fue, en primer lugar, desde sus momentos fundacionales, la Declaración Constitutiva y las Bases Programáticas del 5 de febrero de 1971, fecha de la fundación del FA pero que sintetiza y resume todo un proceso previo de unificación de posiciones de izquierda y progresistas; el Compromiso Político del 9 de febrero de 1972; el 1er Congreso Nacional de Comités de Base, del 18 y 19 de diciembre de 1971, realizado 20 días después de las elecciones de noviembre de 1971; el Reglamento de Organización, aprobado en el Plenario Nacional del 16 de marzo del 71, que se modificó, luego de la dictadura, el 24 de abril de 1984. Posteriormente el FA aprobó nuevos estatutos, en 1992, y en 2006 realizó una nueva adecuación.
El seguimiento de este proceso, plasmado en estos documentos básicos y hechos realidad en su acción política, reafirman y explican por qué el Frente Amplio se transformó no sólo en una fuerza política permanente, que es la más importante del país, sino también en una organización con historia, con sus mártires, con sus referencias, con sus valores propios y únicos, y hasta con una simbología y una cultura que es manifestación del sentido de pertenencia profundo del pueblo frenteamplista.
Declaración Constitutiva 5 febrero de 1971
En la Declaración Constitutiva se establece «la necesidad de instrumentar un aparato político capaz de aglutinar las fuerzas populares auténticamente nacionales para agotar las vías democráticas a fin de que el pueblo, mediante su lucha y su movilización, realizara las grandes transformaciones». Además de reafirmar el camino democrático, el FA convocaba a «concertar nuestros esfuerzos, mediante un acuerdo político, que establecía un programa destinado a superar la crisis estructural». Se propugnaba «un programa de contenido democrático y antimperialista», cuyos objetivos mantuvieron su vigencia, más allá de que varias de las medidas concretas correspondían a las condiciones de aquel tiempo.
Además la Declaración Constitutiva proponía:
1. «Constituir un frente político unitario Frente Amplio, mediante la conjunción de las fuerzas políticas y de la ciudadanía independiente» para «plantear la lucha inmediata, en todos los campos, tanto en la oposición a la actual tiranía o a quienes pretendan continuarla, como en el gobierno». Y agregaba: «este Frente Amplio está abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas que alienten la misma concepción nacional progresista y democrática avanzada».
2. Se planteaba establecer un «programa común, ceñirnos a él en la lucha fraternal y solidaria colaboración, así como actuar coordinadamente en todos los campos de la acción política, sobre la base de que atribuimos al pueblo, organizado democráticamente, el papel protagónico en el proceso histórico».
3. Se establecía que esta coalición «no es una fusión y donde cada uno de sus partícipes mantiene su identidad», al tiempo que debe estar dotada de «núcleos de base y autoridades comunes, mandato imperativo y demás mecanismos de disciplina que aseguren el cumplimiento efectivo de los compromisos postulados convenidos».
4. Se declaraba que «el objetivo fundamental del Frente Amplio es la acción política permanente y no la contienda electoral; al mismo tiempo afrontará unido las instancias comiciales».
Compromiso Político 9 de febrero de 1972
El Compromiso Político reafirma la Declaración Constitutiva y avanza en la conformación orgánica del FA. Este documento mantiene plena vigencia, nunca ha sido cambiado en sus casi cuatro décadas y jamás se ha propuesto modificarlo. Hace hincapié en que «la unidad del Frente Amplio exige el respeto estricto a las normas de conducta y disciplina comunes. Ellas comprenden en particular: a) ‘La aceptación y cumplimiento de la Declaración Constitutiva y las Bases Programáticas y la lucha por realizar en la práctica sus postulados así como el acatamiento a este Acuerdo Político y a las resoluciones de los organismos dirigentes'; b) ‘La adopción bajo mandato imperativo por parte de los integrantes del Frente Amplio electos y de los que ocupen otros cargos de responsabilidad política, de aquellas resoluciones de los organismos dirigentes que en forma expresa señalen ese mandato'; c) ‘Una conducta política basada, además, en la solidaridad recíproca entre las fuerzas integrantes del Frente Amplio en la intransigente lucha contra la oligarquía y el imperialismo y por los objetivos comunes'; d) ‘Una limpia conducta moral, particularmente en lo que se refiere a los dirigentes políticos y a quienes ocupen cargos electivos o de responsabilidad política'».
El Compromiso Político hace referencia a aspectos de permanente actualidad, y que lejos de perder importancia, han adquirido una singular relevancia en estos tiempos en que el FA ejerce el gobierno: «A las autoridades del Frente Amplio y al Tribunal de Conducta Política compete examinar y juzgar los casos de violación del Acuerdo Político y de las normas de disciplina por parte de las fuerzas que lo componen o de los integrantes del Frente Amplio que ocupen cargos de responsabilidad política. Se excluye de los casos personales, a los legisladores y ediles, que sólo podrán ser sancionados por sus respectivos sectores políticos sin perjuicio de la responsabilidad de éstos ante los organismos correspondientes del Frente».
El documento complementa y aclara que «estos compromisos no implican mengua alguna a la independencia y autonomía de las fuerzas que componen el Frente, en materia de ideología, objetivos finales, estrategia, línea política, organización y disciplina, en todos los aspectos que no contradigan los documentos y resoluciones básicas del Frente o en los que ellos no determinen una posición común. No se oponen tampoco a la consecución de acuerdos de cualquier naturaleza entre esas fuerzas componentes siempre que no lesionen la fisonomía política del Frente, sus normas de conducta y su unidad. En cambio, ninguna fuerza integrante del Frente Amplio podrá realizar acuerdos políticos con fuerzas extrañas al mismo». El Compromiso Político, en consonancia de lo expresado anteriormente, establece «el respeto recíproco d
e las fuerzas que integran el Frente y la abstención de actos y expresiones de agresión mutua o de valoración peyorativa», entre otras conductas. Sin embargo, velando por la diversidad y la libertad de opiniones en el marco de la unidad y el respeto mutuos, sostiene que «no se considerará violatorio de la disciplina, la exposición de razones particulares que determinan la conducta de las distintas fuerzas que integran el Frente, o de los aspectos de la propia ideología y orientación política que no contradigan los principios comunes» del FA.
En un próximo artículo nos referiremos al proceso de construcción orgánica del Frente. El mismo se expresa, básicamente, en el Reglamento de Organización de marzo de 1971, que fue ratificado a la salida de la dictadura, en abril de 1984, con un agregado referente a la incorporación al FA del PVP. Posteriormente, en 1992 se aprobaron los Estatutos que rigen actualmente y que tuvieron en 2006 modificaciones con ocasión de la incorporación de los sectores que integraron el Encuentro Progresista y la Nueva Mayoría.
(*) Senador de AU-FA.
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