Escrito por: Tercera época Por Antonio Pippo
Lata y Latón fueron dos personajes de una tira cómica de zarandeada vida por suerte breve- creada por unos alumnos al final de mi peripecia escolar.
Las características esenciales de Lata eran su capacidad de manipulación y su agazapada cortesía, con unas maneras raramente gritonas y más bien sigilosas. Latón, en cambio, generaba la idea de un avispero incomodado y en ebullición, con abejas de personalidad múltiple o al menos bipolar.
Lata y Latón se me antojan hoy, quizás exagerando mi mirada sarcástica sobre la política, la imagen fiel de los partidos colorado y blanco.
¿Cómo se mueve la oposición?
Lata, para mí el Partido Colorado, aunque parece tenso, a punto de saltar, exhibe astucia para esperar -mientras da una imagen contemporizadora- su oportunidad. No alza la voz, vigila; no oculta diferencias, pero se ingenia para que cada pelo no tire hacia su lado. Se asemeja, y esto es sólo una figura a fin de ejemplificar, a un ave de presa que, mientras conversa educadamente, afila sus garras.
Latón, o sea el Partido Nacional, luce un corpachón generoso, mejillas arreboladas y respira agitadamente, como si uno o más órganos, dentro de si, fueran a estallar de un momento a otro. Sus ojos desorbitados, acuosos, revelan que hay saldos no cerrados y facturas internas que se cruzan cual estiletes. No habla, grita; dice una cosa hoy y mañana cambia según el vocero, pese a que se empeña, invocando a los más jóvenes, adormecidos tal vez por el clima, en declamar unidad y renovación. ¿Que hará cada día? Sorpresa.
Lata y Latón saben que su papel, aún opositores, debe ser la colaboración contributiva y vigilante. El gobierno ha quitado cerraduras y entreabierto puertas.
¿Así obrarán, escapando de sus actuales comportamientos?
No hay certeza. Es que, antes, Lata y Latón harían bien en no diferenciarse tanto y acompasar su diástole y su sístole estratégicas.
De otra forma, correrán la suerte de aquella viejísima tira cómica.
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