RECUPERACION FINANCIERA Y CRISIS ECONOMICA

Algunos de los más importantes bancos globales han vuelto a obtener ganancias en 2010 después de más de 6 trimestres con severas minusvalías y pérdidas. Sin embargo, los países donde están localizadas sus casas matrices aún se encuentran en lenta recuperación o incluso en recesión. El sector privado no bancario de manera general continúa con un limitado acceso al crédito, en diferente medida sobreendeudado y liquidando activos, mientras que el desempleo y la precariedad no disminuyen e incluso aumentan.

Entonces, ¿cuáles son las fuentes de esta recuperación de la rentabilidad en la banca global? De entre ellas destaca el acceso a los fondos del rescate bancario operados por los gobiernos. Estos se estima representaron en 2009 el 29% del PIB en la eurozona, el 48% en Estados Unidos y el 73% en Reino Unido (estimaciones del Banco de Inglaterra). Se trata de acceso a fondos de muy bajo costo, mientras que la volatilidad en los mercados de acciones, materias primas y monedas mantiene segmentos de negocios de alta rentabilidad. A lo que se agregan los ingresos obtenidos en el comercio de títulos y derivados, especialmente vinculados a la deuda pública de gobiernos nacionales y locales.

También contribuyen a la recuperación de la rentabilidad de los bancos globales los cambios en las normas contables que permiten frenar las minusvalías de los activos, es decir desintoxicar, así sea temporalmente, algunos activos tóxicos y con ello contener las necesidades de capitalización.

Por otra parte, se están generando ingresos a través de los mecanismos muchas veces utilizados y conocidos como la venta de algunas filiales, los recortes de personal y el incremento en márgenes y comisiones. Como resultado de la expansión global de estas entidades, para la generación de ingresos también ha sido muy importante el incremento en la rentabilidad de las filiales de estos bancos en los países emergentes.

El modelo de negocios bancario venía cambiando desde años atrás entre los mayores bancos estadounidenses, ingleses y europeos, desde bancos fondeados por depósitos y bonos hacia pasivos generados a través de productos estructurados. Muchos de estos bancos, además de la amplia presencia geográfica, de las interrelaciones múltiples en los diferentes mercados con entidades financieras, no financieras y con gobiernos, reconstruyeron sus balances sobre la base de la titulación de activos y el desarrollo de productos estructurados. Incluso se ha llegado a señalar que el balance de los bancos se parece al de entidades altamente apalancadas como los hedge funds. (OCDE, Financial Market Trends, 2008)

Aun en medio del desempleo, baja inversión y bajo crecimiento económico, otros segmentos del mercado financiero también se están recuperando, como los fondos de inversión y de capital. Existe una gran diversidad de fondos que han venido creciendo aceleradamente durante casi 20 años. Han alcanzado una presencia verdaderamente global, captando mucho del ahorro generado por todas partes del mundo. Aunque se trata de una «industria» muy concentrada. De los 500 más grandes administradores de fondos, 20 de ellos administran casi el 40% del total. Se ha estimado que la mitad de estos fondos es independiente y la otra mitad está vinculada a bancos y aseguradoras.

Estos fondos no son un fenómeno nuevo. Sin embargo, ha sido creciente su presencia en los mercados financieros en los últimos años y han pasado a ocupar un lugar preeminente tanto por el volumen de recursos que manejan, por su posición en los mercados, por sus estrategias de colocación, por su diversa vinculación con otros intermediarios financieros, etc. Desde principios de este siglo la propia OECD señalaba que «Los inversionistas institucionales ejercen una influencia dominante sobre el desarrollo de los mercados primario y secundario de títulos y en el mercado de divisas. Dominan una parte sustancial del intercambio de títulos en efectivo y en el mercado de derivados…» (OECD, Institutional Investors, Statistical Yearbook, 2001)

Los rendimientos en estos fondos son muy variados, pero tienen una tendencia ascendente después de la crisis de principios de siglo. Se estima, por ejemplo, para el caso de Reino Unido rendimientos superiores al 25% y ganancias cercanas al 9% de los activos totales, antes de la crisis actual.

Una característica muy importante de estos fondos es que sus estrategias de inversión mantienen una «independencia» relativa de las tendencias del mercado o de los indicadores de «salud de los fundamentales» en los países en donde se implantan. Sus negocios, sus estrategias de expansión, sus fórmulas de penetración de mercados, sus medios para lograr elevar las ganancias de sus carteras, etcétera, les desvinculan de la trayectoria económica de los países, de las expectativas económicas, de las empresas y de sus resultados; y les vinculan crecientemente con los rendimientos esperados procedentes de márgenes, índices, movimientos cambiarios, tasas de interés, titulación de múltiples activos e innovación en instrumentos financieros. De ahí su capacidad de recrear expectativas, generar señales de mercado y finalmente verlas cumplidas. Estos fondos, especialmente los hedge funds, han sido operadores muy importantes en CDO (collateralized debt obligation) y CDS (credit default swaps), aunque no los únicos. Los hedge funds y los private equity funds son las entidades menos reguladas y más opacas del conjunto de estos fondos.

Fue propiamente durante el año 2008 cuando se sintió fuertemente la crisis financiera global entre estos fondos, los inversionistas institucionales con importantes descensos en los activos bajo administración, de manera que estos cayeron de 109,5 billones de dólares a 70,2 billones de dólares. Esta caída comprende tanto el descenso de los flujos netos hacia los fondos, como el descenso en la valuación de activos, o pérdida de valor de los activos. Por supuesto, ello en medio de una caída del mercado bursátil superior al 45% e importantes minusvalías en los activos bancarios, quiebras y rescates en casi todas las mayores economías. (FMI, 2009)

De acuerdo con el World Wealth Report (2009) los fondos administrados a favor de 8,6 millones de los individuos más ricos del mundo cayeron casi un 20% a 32,8 billones de dólares, afectados por las caídas en los mercados bursátiles como por el descenso en el valor de diversos activos financieros. Por su parte, el Global Wealth (2009) estima que el valor total de los activos administrados por fondos de todos los inversores cayó en un 12% en 2008 a 92,4 billones de dólares.

Las caídas en los activos de los fondos de inversión se revirtieron durante 2009. Un indicador indirecto de ello procede del informe sobre activos administrados por fondos que en ese año aumentó un 11% a 111,5 billones de dólares, cifra ligeramente superior a su monto más alto en 2007. Mucha de la recuperación se dio en el mercado estadounidense a partir del soporte del rescate gubernamental y los mercados de Asia y otros emergentes, mientras que 2009 fue el año de mayores descensos en Reino Unido y Europa. Sin embargo, los rendimientos de estos fondos en promedio continúan bajando, de manera que, a pesar de las diferencias en el modelo de negocios de estos inversores, el impulso por elevar la rentabilidad de sus carteras y expandir su posición en el mercado les presiona hacia mayores desafíos especulativos.

La crisis financiera global continúa su curso. Los signos que alentaban la creencia de que esta ha sido superada, resaltados por la prensa y autoridades financieras desde 2008, han venido siendo desmentidos por los sucesivos episodios de crisis en los países de la Unión Europea. Además ha expuesto a la luz pública el enorme poder especulativo de estos fondos sobre la deuda soberana e incluso sobre bancos de menor tamaño. Casi es de caricatura mirar cómo en un momento los mercados exigen a los gobiernos el rescate de los bancos; poco tiempo después, se lamentan del déficit y la deud
a que ellos mismos causaron; y, cuando también bajo su presión los gobiernos deciden políticas contractivas para enjugar el déficit, se lamentan por la recesión que estas causan. Así, aun en contra de las perspectivas anunciadas recientemente por el FMI, el desempleo muestra que la crisis económica no ha sido superada. La especulación y volatilidad en los mercados financieros desafía a gobiernos y mercados, incluso a los que se han conducido con moderación y estabilidad. La globalización financiera ha dejado plenamente constituidos los mecanismos para la expansión de la crisis, falta aún mucho camino por recorrer para que esta constituya los mecanismos necesarios para contenerla.

|*| Doctora en economía, profesora en el Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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