DESIGNACIONES EN LA ASAMBLEA GENERAL Y EL SENADO: UNA FUERTE SEÑAL DEL SISTEMA POLITICO

A partir de la iniciativa del gobierno encabezado por el presidente José Mujica de invitar a los partidos de la oposición a integrar la dirección de los organismos públicos, el 23 de junio tuvo lugar en el Senado la primera votación, por unanimidad, de los nombres propuestos por el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente.

Fue un hecho relevante para el país y para su sistema político, que marca una nueva etapa en el relacionamiento entre los partidos. El miércoles 7 la Asamblea General designó por unanimidad a los miembros de la Corte Electoral y del Tribunal de Cuentas, luego de 15 años de no hacerlo, completando un proceso trascendente para la República.

En nuestra intervención en la sesión del 23 de junio del Senado, cuerpo al que le corresponde aprobar las venias, expresamos que «con frecuencia, cuando estamos viviendo los acontecimientos diarios, nos cuesta apreciar la dimensión y la trascendencia que pueden tener, a veces para bien y otras para mal. En este caso, no tengo la menor duda de que será para bien». Y agregamos: «Cuando el tiempo nos dé la perspectiva suficiente ­a nosotros o a las generaciones futuras­ para evaluar estos hechos, estoy seguro de que se le dará la importancia que merece a esta decisión».

Muchas veces llama la atención a nivel internacional que en la Cámara de Representantes se alcancen acuerdos que permiten elegir por unanimidad a su presidente, aun siendo un representante de la oposición, y que lo mismo suceda en ambas cámaras para la integración de las comisiones y distintos organismos. «Más allá de que estemos acostumbrados, este es un hecho poco frecuente a nivel internacional y poco conocido a nivel nacional», sostuvimos.

 

Antecedentes que bien vale destacar

El senador Enrique Rubio recordó en dicha sesión que en 1985 el Frente Amplio fue invitado a ocupar distintos cargos en las empresas públicas. El doctor Luciano Macedo integró el Directorio del Banco de Seguros; el contador Juan Young fue designado miembro del Directorio del Banco de la República Oriental del Uruguay; el ingeniero José Olivera formó parte de la Dirección de Ancap; el ingeniero Ulises Anaya fue elegido como integrante del Directorio de Antel; el ingeniero Luis Nunes ocupó un lugar en la Dirección de AFE y el ingeniero Joaquín Rossi lo hizo en el Instituto Nacional de Colonización. Tras nombrar a estas destacadas figuras frenteamplistas, consideramos oportuno señalar que hubo destacados dirigentes que tuvieron mucho que ver con aquellas designaciones. Mencioné en primer término al doctor Julio María Sanguinetti, el presidente de la República en aquel momento, con el que me tocó actuar en muchos episodios de aquella época. Y a continuación expresamos: «Sé que es un tema que la historia todavía no ha saldado ­me refiero a los Acuerdos del Club Naval­, pero creo que está claro que fue, no el ideal, pero tal vez el mejor posible de los procedimientos que teníamos para lograr una transición a la uruguaya, si así se puede llamar. El doctor Sanguinetti surgió de una elección que todos los partidos políticos legitimaron, con la voluntad de respaldarla, más allá de que había notorias inconstitucionalidades, puesto que había ciudadanos y partidos que estaban proscritos y otros presos. Pero en un país donde los partidos políticos tienen mucha fuerza ­y esperemos que la sigan teniendo­ como expresión de la voluntad ciudadana, ese hecho fue convalidado y en la historia ha quedado registrado con la mayor legitimidad».

También destacamos a Wilson Ferreira Aldunate, dirigente del Partido Nacional que estaba preso el día de las elecciones. «Todos recordamos aquel discurso al pie del Monumento al Gaucho, a los pocos días de salir de la cárcel, en diciembre de 1984, en el que hizo aquel llamado a la gobernabilidad y al encuentro entre los uruguayos. Justamente, hace poco tiempo, el 16 de junio, recordamos la fecha de su regreso a Uruguay, luego de haber sido perseguido, de haberse exiliado y de haber tenido que salir rápidamente de Argentina, a riesgo de tener que sufrir la misma circunstancia que les tocó a Zelmar Michelini y a Héctor Gutiérrez Ruiz. Después de su regreso al país, sufrió la prisión y se le prohibió ser candidato». En nuestra opinión «no se puede hablar de revancha, porque en el espíritu de Wilson Ferreira eso no cabía, pero era lógico esperar cierta rebeldía frente a la situación. Sin embargo, en aquellos primeros días de diciembre de 1984, él llamó a lo que denominó ‘gobernabilidad’, que es un concepto que se ha incorporado al léxico de las ciencias políticas y que está en el espíritu de lo que estamos concretando hoy».

En tercer lugar destaqué a «alguien de mi fuerza política por quien sentía un entrañable cariño y afecto: el general Líber Seregni, quien también, cuando salió de la cárcel, en marzo de 1984, desde el balcón de su apartamento hizo un llamado a la concordia y al entendimiento de todos los uruguayos y abogó por una salida honorable para todos, de tal manera que, en lo posible, no hubiera cuentas pendientes en la institucionalidad de la vida nacional».

Y resumimos: «Estos tres dirigentes históricos marcaron un camino que, en términos generales, Uruguay ha transitado, más allá de que después esa experiencia no continuó por varios períodos. Quisiera que en mis palabras no se viera un ápice de intención de pasarle cuentas a nadie, porque esto no ocurrió en un gobierno del Partido Nacional, en dos del Partido Colorado y tampoco en uno del Frente Amplio, (…) pero lo cierto es que se da en un gobierno del Frente Amplio».

 

La fuerte voluntad política del gobierno

Seguidamente señalamos «la voluntad política ­como lo hice en referencia al año 1985­ del presidente de la República, José Mujica, que incansablemente ha trabajado en la búsqueda de acuerdos en una negociación compleja como la que hubo en estos meses, que creemos ha tenido un buen resultado». Asimismo, al presidente del Senado «lo comprenden las generales de la ley porque, precisamente, por encargo del Presidente de la República, las negociaciones recalaron en el Parlamento nacional. Y es en ese sentido que, desde la Presidencia de la Asamblea General, el contador Danilo Astori aportó su sabiduría, empeño y voluntad de acuerdo».

También mencionamos a los negociadores partidarios «que cumplieron la labor de zurcido»: los senadores Jorge Larrañaga y Luis Alberto Heber, en representación del Partido Nacional; Enrique Rubio y Daniel Martínez, por el Frente Amplio; Ope Pasquet y José Amorín Batlle, por el Partido Colorado, e Iván Posada, por el Partido Independiente, quienes «trabajaron con mucha voluntad de acuerdo».

Y debe destacarse que aunque las venias se votaron en el Senado, como corresponde, «fueron los partidos políticos los que estuvieron presentes, a través de Pablo Mieres, presidente del Partido Independiente; del senador Pedro Bordaberry, secretario general del Partido Colorado; del senador Luis Alberto Lacalle, presidente del Directorio del Partido Nacional, y del ingeniero Jorge Brovetto, presidente del Frente Amplio. Desde todos los partidos políticos hubo voluntad de trabajar en este acuerdo y superar las dificultades que se plantearan».

Finalmente expresamos: «En cuanto al papel que van a desempeñar estas personas designadas, la historia lo dirá. De cualquier forma, quiero resaltar que se trata de gente con especialización, de personas que, seguramente, en la gestión que lleven adelante en cada uno de los organismos que van a integrar tendrán el mismo espíritu que hoy está presente en el Senado. Allí cumplirán las dos funciones esenciales para las que fueron elegidos: coparticipar en la dirección a efectos de encontrar las mejores soluciones en los temas en cuestión, y ejercer el control, que es lícito, necesario y bueno». A continuación precisamos que «esto no quiere decir ­y no lo digo para abrir el paraguas o para curarme en salud­ que no vayamos a tener discrep
ancias; vamos a tener discrepancias lícitas y naturales, y serán bienvenidas, al menos en mi caso, porque nunca he sido amigo de las unanimidades. Creo que es bueno que haya diferencias, como las hay, incluso, dentro de nuestro partido y también las habrá en el ámbito de las relaciones interpartidarias; pero entiendo que más allá de las diferencias puntuales que tengamos sobre tal o cual tema, lo más importante es que somos uruguayos, nos sentimos orgullosos de serlo y hay mucho para defender, no obstante encontrarnos en ciertos momentos en posiciones distintas».

Juzgamos necesario destacar aquí este episodio parlamentario por la importancia intrínseca que tiene designar a quienes desempeñarán tan altas responsabilidades en un momento en el que Uruguay se dispone a consolidar los avances que se vienen registrando en varias esferas. Pero también corresponde destacarlo porque es una señal positiva que da el sistema político a una ciudadanía que reclama acuerdos y porque el sistema político tiene la grandeza de anteponer los temas que realmente importan por sobre intereses sectoriales o cuestiones de segundo orden.

|*| Senador de AU-FA.

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