Sacudida
Sacudir siempre es bueno.
Primero por higiene, claro, si uno piensa en el polvo que junta un hogar. Pero también hay sacudidas, tal vez menos vulgares y con pretensiones más elevadas, que provocan cambios en una política o, al menos, la intención de estudiarlos.
A un lado las sutilezas, ahora entiendo la estrategia del senador Lorier, del Partido Comunista, al sacudir el carro que muchos imaginaban era, redivivo, el del Chaná- en que venía orondo, sonrosado y sonriente, el ministro de Economía Fernando Lorenzo, (¿está más obeso?) protegido por la sombra sigilosa, vigilante, incansable de su canoso tutor.
Es bueno eso de recorrer los ámbitos del Frente Amplio, y su propia Mesa Política, con información acerca del presupuesto, aunque se concluya, carpetas bajo el brazo, con unos comunicados previsibles que coquetean con la ingenuidad. Pero es mejor exponer al público las dudas que se tienen sobre crecimiento del PBI, déficit fiscal, inflación y asignación de recursos, como hicieron los comunistas, y luego trasladarlas, traducidas a preguntas concretas, a quien está obligado a la contestación veraz porque no es tiempo de eufemismos.
Y, sí. Se movió el carro del Chaná, empalideció el rostro, se borró la sonrisa y encogió la sombra protectora. Lo cual, aclaro por las dudas, no es más que un apunte anecdótico y circunstancial, dicho en sentido figurado.
Sólo me referiré a dos cuestiones de todas las aludidas por los comunistas que tienen que ver con la incertidumbre. ¿Alcanzarán los recursos para continuar la acción social impuesta por el programa del Frente Amplio? ¿Llegará a los consumidores la prevista rebaja de dos puntos del IVA?
Pues bien, Lorenzo y Lorier se reunirán para dirimirlo.
Atento, lector. Tengo la impresión de que puede haber una frenada y hasta una marcha atrás para reorientar la conducción, antes de que el proyecto presupuestal ingrese al Parlamento.
Es una impresión, nada más. No soy Boris Christoff.
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