EL FA Y SUS CRISIS
El Frente Amplio es un cuerpo vivo. Por lo tanto, no puede resultar extraño que atraviese crisis. Entendiendo como tal la definición de «situación dificultosa o complicada» que nos da el diccionario.
Siguiendo mi memoria, quiero compartir con usted algunas crisis que hemos vivido en el Frente:
1. En 1982, en oportunidad que la dictadura convocó elecciones internas de los partidos permitidos (Colorado y Nacional), algunas fuerzas políticas integrantes del Frente Amplio opinaron que la actitud más comprometida del pueblo frenteamplista con el propósito de recuperar la vida democrática, era apoyar aquellos movimientos o sectores democráticos dentro de los partidos permitidos. Sin embargo, desde su reclusión en la cárcel, el General Seregni y otras fuerzas políticas integrantes, llevaron adelante la propuesta de votar en blanco, marcando, de esa manera, la presencia y vigencia del Frente en la vida política nacional, pese a las proscripciones, prohibiciones y disoluciones por decreto.
En esa oportunidad, aquellos frenteamplistas a quienes llegó el mensaje, rubricaron la vigencia del Frente con 85.000 voluntades de voto en blanco.
2. En 1989, luego de una gran polémica interna salpicada de furor anticomunista y diferencias en la candidatura para la IMM, el Partido por el Gobierno del Pueblo, decidió dejar de pertenecer al Frente Amplio y fundó el Nuevo Espacio.
Pese a la importante pérdida electoral que dicha escisión supuso, los montevideanos zanjamos la discusión en las urnas, dando la victoria al Frente Amplio en el departamento de Montevideo.
3. En 1996, el general Seregni nos anunció su renuncia a la presidencia del Frente Amplio, en la plaza pública. Se precipitó de esa manera, la polémica en torno a la reforma constitucional que instauró la segunda vuelta para elegir presidente y vicepresidente.
Esta polémica no ha quedado saldada.
4. En estos momentos, luego de las elecciones municipales, estamos en otra encrucijada. ¿Por qué? Porque perdimos cuatro intendencias; porque los montevideanos nos sentimos llevados de la nariz en la elección del candidato único y muchos decidieron hacerse oír votando en blanco o anulando el voto (aunque todos aclaramos que Ana Olivera será una gran intendenta); porque faltó el empuje y la dinámica de una militancia que reacciona al sentirse ignorada; porque hubo disputas sonoras en torno a la distribución de cargos y algunas otras perlas que se recogen en las distintas instancias públicas y privadas donde discuten los frenteamplistas.
Nuestro estatuto establece en su artículo primero que «El frente Amplio (…) se integra por todos aquellos sectores políticos y ciudadanos que adhieren a los principios y objetivos establecidos en la Declaración Constitutiva del 5 de febrero de 1971, en las Bases Programáticas y en el Acuerdo Político, conformando una organización con el carácter de Coaliciónmovimiento…»
¿Recuerda usted cuántas veces y cuán a menudo, el general Seregni nos recordaba la necesidad de atender el carácter de coalición y de movimiento. Insistía respecto de la importancia que estos dos componentes convivieran, se respetaran y tuvieran un valor equivalente para mejor desarrollar al Frente .
Los frenteamplistas que son nada más que eso, frenteamplistas, aunque puedan ser líderes o referentes muy importantes para los adherentes, deben atender, escuchar e interactuar con aquellos que son representantes de alguna de las fuerzas que integra la coalición, dado que ellos llegan a las conclusiones y toman sus resoluciones luego de profundas y colectivas discusiones.
De la misma manera, para que exista la equivalencia, es necesario que los representantes de las fuerzas políticas que integran la coalición asuman que la discusión no queda laudada a partir del momento en que lo hacen en el seno de su fuerza política integrante de la coalición.
Fíjese: si usted suma todos los frenteamplistas que se identifican con alguna de las fuerzas integrantes de la coalición, difícilmente llegue a la quinta parte de los ciudadanos que votan al Frente Amplio. Del resto, hay una buena cantidad de gente que se identifica con este instrumento popular tan maravilloso que creamos hace ya treinta y nueve años y sus principios los guían en el desempeño de sus múltiples actividades: desde trabajadores, profesionales o estudiantes responsables, hasta defensores de la escuela pública, pasando por los militantes sociales en sus múltiples acepciones. Y otra buena cantidad de gentes se inclina por dar su voto al Frente por el carisma del dirigente, pero también por el ejemplo del codo con codo con los frenteamplistas de a pie, en la construcción de la vida diaria, en la actividad social.
Ahora, claro. En la conformación de los organismos de dirección del Frente Amplio, la tan deseada equivalencia entre la coalición y el movimiento, no se refleja como sería de desear. El estatuto privilegia a las fuerzas que integran la coalición. Resulta entonces muy importante que esas fuerzas políticas procuren equilibrar los dos platillos de la balanza, para evitar que cualquier desinteligencia desemboque en crisis.
Hay una especie que ha venido creciendo con mucha fuerza en la última y extensa campaña electoral: los comités de base están vacíos y ya no tienen razón de ser.
Puede ser, yo no digo que no. Pero de ser así, ¿quién garantiza el contacto con la gente del barrio? ¿Quién garantiza el contacto con el vecino del pueblo? ¿Cuál es la puerta de entrada para los nuevos frenteamplistas que necesariamente están creciendo, si no se sienten atraídos por una estructura partidaria y una ideología? Si es necesario crear un instrumento mejor que los comités de base, bienvenidas sean las ideas. Pero no olvidemos que ellos han sido la levadura que hizo crecer al Frente en todo el país. Y mientras que ese o esos nuevos instrumentos no se imaginen, creo que sería de buena práctica que las fuerzas integrantes de la coalición colaboren con su militancia a que aquellos vuelvan a ser creíbles ayudando para que lo que allí se discute llegue a la consideración y atención de las instancias directrices sin distorsiones. Sobre todo, a los dirigentes comunes no sectorizados.
Porque lo más importante es mantener la mística que hemos creado entre todos, alimentándola cada día con nuestra conducta. Y eso lo lograremos únicamente con la confianza entre todos de que nos respetamos.
|*| Militante frenteamplista.
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