TURQUIA II
Cuanto más observamos, más vemos que el ataque de Israel a la flotilla «Libertad» fue un acto de represalia dirigido contra Turquía, con el objetivo de tensionar (si cabe aún más) la situación en Medio Oriente.
La responsabilidad es de la hoy gobernante Derecha de Israel que con sus barbaridades acarrea graves perjuicios también para el pueblo hebreo en todo el mundo. Difícil imaginar una política más aviesa.
Ataque a Turquía por lo que ya hemos dicho (ver contratapa anterior) y por lo que podemos seguir diciendo (ver más adelante).
Ataque al actual gobierno de los EEUU porque votó en las Naciones Unidas la Resolución que obliga a Israel a mostrar sus armas nucleares y a someterse (como Irán) a las inspecciones de la Agencia Mundial correspondiente. Ante ello no se le ha ocurrido al gobierno de Israel otra cosa que embestir.
Ahora que conocemos testimonios varios y de «ambas partes» acerca del acto de piratería y bandidaje perpetrado en aguas internacionales, podemos saber que Chipre no brindó sus puertos pero que Turquía sí.
Hace falta mucha ceguera para no comprender la difícil situación interna que sufre un país de gran población musulmana ante la situación de los palestinos especialmente la de Gaza. Lo hecho pareciera buscar echar más leña a ese fuego DENTRO de Turquía y si no se lo buscó es peor aún.
Ahora bien, y como debemos ser circunspectos en esta y tantas otras materias, resulta evidente que Turquía supo muy bien lo que hizo y sus posibles consecuencias.
Dijimos el 22 de abril en esta contratapa («Mundo Movedizo») que Turquía derivaba como un enorme barco imparable hacia su pasado histórico apartándose de «Occidente» con rumbo a «Oriente» y que por eso, se apartaba de su viejo aliado en la zona: Israel. No iba ni va a dejar de tener consecuencias tal enorme cambio de la estrategia mundial (en el caso, muy probable, de continuarse).
Sería demasiado largo entrar acá en los detalles de la enorme importancia estratégica de Turquía desde hace siglos hasta la fecha, atravesando «últimamente» varias guerras (dos mundiales entre otras).
Para quienes quieran hacerlo recomendamos la lectura (de fácil acceso por Internet) de las ideas de su actual Ministro de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu que, en realidad, aparte de eso, es el más grande teórico turco de los últimos tiempos. Con el importantísimo dato de que sus teorías han salido del papel: son las que se vienen aplicando…
Como se verá, Turquía trata por ellas de reencontrarse con los países del antiguo Imperio Otomano mediante una política llamada de «cero problemas» para lo que no ha vacilado en iniciar conversaciones con Grecia y con Armenia (por ejemplo).
Pero como siempre, detrás de cada gran cambio estratégico como detrás de cada guerra, debemos buscar hoy por hoy el petróleo o el gas. Es más: si hay guerra no es necesario que ANCAP haga exploraciones: hay petróleo.
Y si hay petróleo y no hay guerra, hay o habrá una gran potencia.
Sabiendo que la región que rodea a Turquía tiene petróleo y gas en cantidades crecientes y mirando el mapa, es fácil ver que está ubicada en un sitio a la vez envidiable y peligroso por el que forzosamente cruzan de una punta a la otra los más grandes caños de gas y petróleo que tiene el planeta.
Turquía posee la mitad de las orillas del Mar Negro y en el Mar de Mármara, el Egeo y el Mediterráneo. Y los estrechos del Bósforo y los Dardanelos.
La citada cañería busca por su territorio salida a los puertos ubicados en tanto mar o su prolongación por debajo del agua rumbo al corazón de Europa sin olvidar la importante interconexión de esa red nada menos que con la de Rusia desde y hacia donde pueden ir esos productos según convenga.
Para agravar la cosa, se acaba de propinar un duro golpe a las multinacionales «occidentales» de ese rubro. Irán, Rusia, Turkmenistán y China firmaron el acuerdo que hizo posible construir un nuevo y largo caño (inaugurado en enero) que viniendo de los yacimientos de gas turkmenos (que son muy grandes) atraviesa Irán por el norte (abasteciendo a ese país) siguiendo hacia Turquía con dos agregados de enorme importancia: desde Turkmenistán sale otro hacia China (transformándose en su principal proveedor) y desde el nuevo caño salen ramales hacia Rusia (uno de ellos por la costa oriental del Caspio). Los apetecidos pozos del Cáucaso que tanta sangre le han costado a la humanidad han quedado mediante este «jaque» dentro de la órbita de los países citados.
Rusia, Irán y Turkmenistán poseen la primera, segunda y cuarta reserva de gas del mundo. Si a lo anterior agregamos el gasoducto ruso hacia China, su gigantesco puerto terminal para hidrocarburos en las costas del Pacífico (Siberia occidental), su gasoducto por el norte hacia Europa, los antiguos por el centro y las posibilidades actuales por el sur, parece claro que Eurasia ha conformado una red que además de enorme es decisiva.
Por vía marítima busca en el Pacífico llevar no solo a China.
Y por vía de Turquía el gas busca llegar ahora a Siria.
Todo ello en desmedro de los fantásticos propósitos que mediante otras cañerías y varias guerras venían trazando y aún ejecutando las principales empresas petroleras hasta hace poco invictas como Supermán. Para ese caso se podría decir que un supermán descaecido ha recibido por el gaznate un baldazo de Kriptonita: tanto viene cambiando el mundo…
|*| Escritor, senador de la República.
Compartí tu opinión con toda la comunidad