FACEBOOK Y GERMAN, USUARIOS Y DERECHOS
Facebook es una de las más populares redes sociales que se constituyen en torno a la fabulosa herramienta que es Internet. Registrándose en Facebook uno pide y/o acepta hacerse «amigo» de otros usuarios. La información que uno publica a través de Facebook es automáticamente visualizada por todos los «amigos», con lo cual la información se reproduce de forma explosiva.
Naturalmente, para permitir una convivencia sensata en el ciberespacio, existe un mecanismo de denuncia por el cual si uno lee algo que considera lesivo, francamente insultante, etcétera, puede enviar un mensaje de denuncia a los administradores de Facebook, quienes en caso de recibir suficientes y justificadas denuncias, cerrarán el registro del usuario denunciado. Esto equivale, como es obvio, a la pérdida de una cantidad relevante de información, como la lista de amigos, sus datos, los materiales que uno había publicado allí y que no necesariamente grabó en un lugar alternativo, dada la velocidad y el volumen del intercambio de información.
Facebook es usado para todos los motivos imaginables. Pero uno de ellos es el ejercicio de la militancia por alguna causa. Abundan así quienes por esta vía hacen llegar su preocupación por el maltrato de animales, por la situación en Gaza, por un problema sindical, por la situación de los cinco patriotas cubanos presos, etcétera. En la medida que esta difusión se haga de manera civilizada, respetuosa, constituye ni más ni menos que la simple y cabal libertad de expresión, de la que mucho se habla cuando hay intereses empresariales en juego y no tanto cuando hay una simple persona acallada.
Germán Todzjian es un reconocido deportista uruguayo que forma parte de la comunidad armenia en Uruguay. Activo usuario de Facebook, sus intervenciones siempre se han caracterizado por la mesura y el respeto. Avido recolector de información internacional de calidad, Germán nos informaba a todos, de manera casi permanente sobre distintos eventos mundiales relacionados a la causa armenia. Esto es: el reconocimiento por parte del gobierno de Turquía y sus aliados históricos de que un millón quinientos mil armenios fueron víctimas inocentes de un repugnante genocidio por parte del gobierno turco, a comienzos del siglo XX. Es posible que el recuerdo de este crimen que aún lesiona la conciencia de todo hombre de buena voluntad irrite a algunos. La verdad suele ser irritante.
El punto es que, de la noche a la mañana y sin mediar más que una impersonal y vacua explicación, Germán fue dado de baja en Facebook. Perdió muchísima valiosa información y debió comenzar a recolectarla con paciencia. La pregunta es: ¿Por qué?
¿Qué hizo Germán que lo justificara? ¿Quién lo denunció? ¿Por qué razón?
El caso de Germán no es único, por cierto. Recuerdo otros tan inexplicables como el suyo. Y hay otros cuestionamientos sobre el manejo de la información en Facebook, cierto es.
Pero lo interesante es que la denuncia de este caso detonó en algunos compañeros de izquierda una reacción muy reveladora. Caricaturalmente, consistiría en decir «Facebook es dueño de su espacio y por ende de correr a quien quiera cuando quiera». Subyace el concepto: «El dueño manda». Pues no es así.
Avatares de la vida me pusieron en conocimiento de CUA (Consumidores y Usuarios Asociados) y de su infatigable presidenta, Yandira Vega. A través suyo y de CUA aprendí mucho, conocí muchos destacados profesionales dedicados a diversos aspectos de las relaciones de consumo y sobre todo, creo haber grabado a fuego su lema: «El poder de la gente».
La izquierda tiene un tradicional distanciamiento con los temas de derechos de consumidores y usuarios. Quizá porque le suenen a categorías propias al capitalismo. Colosal error. Porque sea cual sea el sistema económico, siempre existen el usuario y el consumidor. Si los productos llegan a la gente por la vía del intercambio monetario bajo reglas de mercado, o porque está estipulado en una libreta de racionamiento, en ambos casos las personas devienen consumidores y usuarios sujetos de derecho. Derechos que serán expresados de manera diferente bajo marcos legales distintos, obviamente, pero que deberán velar por que se le suministren productos en buen estado, sin engaño sobre sus características y forma de uso, que no se provean en condiciones abusivas o arbitrarias, etcétera. Nuestra izquierda, mirando al futuro, debe tomar el eje de los derechos de usuarios y consumidores como privilegiado y central. Los abusos que se registran a diario en Uruguay son enormes. Hay que informarse de los derechos y hay que hacerlos valer. El poder de la gente es real, si se acumulan voluntades. CUA dispone ahora de un magnífico sitio web, diseñado y puesto a punto por Carlos Pereyra, que informa sobre todo tipo de temática de manera amplia y profunda (colaboramos mínimamente en temas de telecomunicaciones; excluyo este aporte del juicio elogioso, naturalmente). Vale la pena interesarse.
En suma, de la mano de las Yandiras y los Carlos creo haber aprendido que el dueño ni puede ni debe hacer lo que quiere en cualquier momento. Como corolario de ello, creo que la reflexión ideológica sobre el tema del derecho del usuario y consumidor tiene mucho campo parar abrirse en nuestra izquierda. Y que un capítulo aparte merecen los ciberconsumidores y usuarios, terreno particularmente arduo por la vertiginosa dinámica tecnológica. ¿Qué derecho tenemos o dejamos de tener al registrarnos en Facebook, por ejemplo?¿ Qué condiciones de las estipuladas en el contrato de adhesión pueden ser consideradas legítimas y cuáles abusivas? ¿Sabemos cuándo la gestión de dicho contrato por parte de Facebook puede apartarse de la interpretación razonable de las cláusulas convenidas?
Finalmente, es una hipótesis entre tantas, mientras no medie información correcta y completa. Pero cabe la conjetura de que la militancia de Germán por la causa armenia sea el motivo de su denuncia y posterior baja de Facebook. Si algo de ello hubiera ocurrido, a los eventuales denunciantes y/o censores, me permito recordarles tan firme como respetuosamente que en este país, cuando se trata este tema, muchos cientos de miles, y quizá millones, nos sentimos armenios. Y seguiremos recordando que un millón quinientas mil vidas inocentes siguen clamando, desde los cimientos de la historia contemporánea, por reconocimiento y reparación. Y lo haremos por todas las vías a nuestro alcance.
Facebook incluido, naturalmente.
|*| Analista y matemático.
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