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No, ya es suficiente.
Basta de esfuerzos de la dirigencia de la izquierda para alejarse de los militantes de base, esos que le dieron la palmada en la cola en las recientes elecciones de intendentes y alcaldes.
El último pretexto de los iluminados para seguir mirándose con autoindulgencia y cierto aire calculador roza el patetismo. La Mesa Política del Frente Amplio, como parte del análisis que hará de esa palmada, abrirá un espacio informático para que la gente de a pie, militantes que han sobrevivido a la momificación de los viejos comités de base, hagan llegar sus opiniones.
Nada de recorrer barrios, nada de juntarse con los de abajo en sus casas, en sus sitios de reunión. No. Eso quedó para cuando se necesita recolectar votos o evitar fugas, vieja costumbre que, increíblemente, ahora parece haber heredado el Frente de los partidos tradicionales
Si no es joda, uno, viéndole la pinta, la compra por tal.
En el preciso momento en que la realidad, cual un topetazo de bisonte enfurecido, exige respeto por los anónimos, los verdaderos constructores de la epopeya, y una sinceridad cara a cara para hablarles mirándolos a los ojos, se elige el camino del mail, síntoma de la modernidad que puede ser convertido en una perversión: «Mándanos unas líneas que las consideraremos».
Durante el fin de semana pasado hablé largo con algunos de esos militantes, magullados y recalentados; aunque parezca mentira ni Brovetto ni los demás integrantes de la Mesa Política, pese a lo ocurrido, han incorporado la menor idea sensata de lo que siente ni de lo que piensa esa gente.
La cúpula ¿o las cúpulas, así, en plural? ha incurrido en el peor de los pecados: el desprendimiento del útero múltiple que le dio vida.
No está para chistes, pero recuerdo a Inodoro Pereyra preguntándole a Mendieta si el ser humano podía desaparecer de a pedazos: Digo, porque a la Eulogia le desapareció la cintura.
Cuidado con lo que desaparece porque no se lo cuida.
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