CAMBIO CLIMATICO: 

EL COMPROMISO DE LOS  GOBIERNOS REGIONALES

Recientemente Montevideo fue sede de un acontecimiento relevante que signó el compromiso de los gobiernos regionales del mundo con relación a la lucha contra el cambio climático.

Entre los días 20 y 22 de abril tuvo lugar en nuestra capital la III Cumbre Mundial de Regiones sobre Cambio Climático, organizada por el Congreso de Intendentes y la Red de Gobiernos Regionales por el Desarrollo Sustentable (nrg4sd), apoyado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y coordinado por el Programa Agenda Metropolitana, surgido en 2005 por un acuerdo político de los intendentes de Canelones, Montevideo y San José. La reunión, efectuada en el Hotel Radisson Victoria Plaza, se inauguró con discursos del presidente José Mujica, la ministra de Gales, Reino Unido y copresidenta de la nrg4sd, Jane Davidson, y el presidente del Congreso de Intendentes, coronel (r) Ambrosio Barreiro, quien tuvo una activa participación en la organización de la III Cumbre. Se emitió la Declaración de Montevideo, en la cual los gobiernos regionales de todo el mundo presentes en la reunión se comprometieron a actuar conjuntamente en la lucha contra el cambio climático.

Su contenido merece una atenta consideración, porque incorpora la visión desde los gobiernos regionales (en el caso uruguayo las intendencias). Se trata de una batalla difícil, en torno a la cual se mueven diversos intereses, muchos de ellos muy poderosos, como los de los países más industrializados, que son los responsables de la mayor parte de las emisiones contaminantes. Por eso no debe llamar la atención que a nivel de los gobiernos del mundo haya habido evaluaciones no coincidentes sobre los resultados de la Conferencia sobre Cambio Climático (COP 15) de Copenhague. Integramos la delegación oficial de Uruguay a esa reunión ­además de haber participado en representación del Parlamento Latinoamericano en la reunión que en el marco de la cumbre de Naciones Unidas (NU) organizaron la Unión Interparlamentaria (UIP) y el Parlamento danés­, lo que nos permitió tomar contacto con la gran cantidad de aspectos que deben considerarse y percibir las diferencias y matices existentes.

 

El cambio climático como reto y oportunidad

La Declaración de la III Cumbre de Regiones de Montevideo, suscrita el 22 de abril de 2010, comienza destacando que el cambio climático «constituye un reto, pero también una oportunidad, para una transición con éxito hacia un modelo económico sostenible que establezca que la calidad medioambiental va unida al crecimiento económico, la creación de riqueza y el progreso tecnológico». Como lo hemos dicho desde estas columnas al abordar temas programáticos, la lucha contra los efectos del cambio climático forma parte del país productivo con desarrollo sustentable y equidad social. El desarrollo económico y social exige un seguimiento constante del tema y asumir cabalmente las responsabilidades con relación a la problemática medioambiental.

 

Los gobiernos regionales son actores clave

El documento surgido de la III Cumbre de Montevideo sostiene que, «por su conocimiento de las realidades territoriales y por su experiencia en la búsqueda de soluciones para mejorar la calidad de vida de los territorios, los gobiernos regionales están especialmente capacitados para participar activamente en los foros internacionales realizando sus propuestas para la toma de decisiones que servirán de base para los planes de acción» a aplicar en cada lugar (provincias, departamentos, municipios, regiones o localidades, según las diferentes denominaciones en cada país).

Agrega que los gobiernos regionales «desempeñan, y deben seguir desempeñando, un papel primordial tanto en la elaboración como en la aplicación de estrategias en materia de cambio climático». Ello «debe ser incluido en los futuros acuerdos internacionales sobre el clima». La declaración consigna que los gobiernos regionales son «actores clave para promover y compartir experiencias en medidas de mitigación y adaptación frente al cambio climático» y deben actuar de forma «aun más proactiva sensibilizando a los ciudadanos y trabajando con los agentes económicos y sociales para comprometerse con objetivos de reducción de emisiones y lucha frente al cambio climático».

La Declaración sostiene que «la multilateralidad es una condición indispensable para alcanzar acuerdos exitosos». Asimismo los gobiernos regionales «valoran positivamente», tras el resultado de la COP 15 de Copenhague, la voluntad expresada en la reunión de Bonn (Alemania) del 9 al 11 de abril de 2010, para la consideración de Futuros Compromisos de los grupos ad hoc de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) responsables de la negociación del futuro régimen internacional climático. A propósito, la COP 16 se realizará este año en Cancún, México, y cabe esperar que se concreten avances respecto a la instancia de Copenhague.

 

Tecnología, cooperación y búsqueda de un acuerdo internacional

La Declaración de Montevideo plantea la necesidad de «incentivar de forma efectiva la investigación y la innovación (I+D+I) para conseguir un marco tecnológico apropiado» para la adaptación frente al cambio climático.

Reafirma que la Red de Gobiernos Regionales por el Desarrollo Sustentable seguirá liderando la participación activa de las regiones en los foros internacionales, «reforzando las alianzas entre las regiones y aportando todo su conocimiento y experiencia en la búsqueda de una economía mundial con emisiones reducidas de carbono y un compromiso con el futuro de nuestro clima». En tal sentido, «es de gran importancia habilitar líneas de cooperación» con las Naciones Unidas y sus programas.

La Red de Gobiernos Regionales por el Desarrollo Sustentable planteó en la III Cumbre Mundial de Regiones sobre Cambio Climático promover «colaboraciones Norte-Norte y Sur-Sur» con el objetivo de «alcanzar un acuerdo internacional operativo» que sea «reconocido por las Naciones Unidas».

 

Incluir la cuestión climática en la agenda de los gobiernos

La Cumbre de Montevideo «reconoce el esfuerzo de los gobiernos regionales de Latinoamérica para que en el continente americano la cuestión climática esté en la agenda política de esos gobiernos».

Finalmente, los gobiernos regionales reunidos en Montevideo «hacen un llamamiento a los gobiernos nacionales, Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, para trabajar con ambición y determinación durante 2010, con la finalidad de que la próxima COP 16 de Cancún muestre signos visibles sobre el avance de las negociaciones y que permita crear un marco de acción claro y definido para el desarrollo de los acuerdos futuros, construyendo una nueva etapa en el régimen internacional de los cambios climáticos». Es decir, los gobiernos regionales que suscriben la Declaración de Montevideo apuestan al largo plazo a partir de la conciencia de que no estamos ante un problema coyuntural, o con un final cercano y previsible, sino ante una batalla que deberá ser sistemática y permanente en el futuro.

En su último párrafo, la Declaración afirma que «la III Cumbre de Regiones de Montevideo es un marco importante en el proceso de toma de la palabra en el plano mundial y de una puesta de manifiesto de la contribución operativa y concreta de las regiones en la agenda internacional de los cambios climáticos».

 

Sin lugar para el escepticismo

En una reunión especial que como presidente de la Comisión de Vivienda, Territorio y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados convocamos el 20 de enero para que el entonces ministro Carlos Colacce informara sobre la COP 15, éste manifestó que el tema del cambio climático «ya no tiene a nivel del conocimiento científico quien mantenga la posición llamada ‘escéptica’, la de aquellos que dicen que las circunstancias eventuales de un calentamiento global o de un probado incremento
de la concentración de carbono en la atmósfera, no sean causados por la actividad humana. Esas posiciones, como la que tuvo la Administración Bush, hoy prácticamente no son defendidas, aunque haya algunos aspectos de segundo orden que pueden ser discutibles».

Y le asiste razón al ex secretario de Estado. No hay lugar para el escepticismo. Como él mismo lo subrayó en otro pasaje de su informe, «lo que acá está en discusión hoy es la obligación del cambio de un modelo de desarrollo que se viene realizando desde hace doscientos años, que se constata que no es sostenible dado que, de continuar el planeta de esta forma, se afecta en forma irreversible. Somos la primera generación en la historia de la humanidad que se enfrenta a una obligación de estas características».

En este marco, los gobiernos regionales convocados en la III Cumbre de Montevideo han expresado su disposición a asumir sus específicas e irrenunciables responsabilidades.

|*| Senador de AU-FA 

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