Una idea
Para desarrollar esta idea me apoyaré en una frase de José Antonio Millán. Entonces él hablaba de otra cosa, pero me viene de perillas. Volvía a su memoria el cariño por algo descuidado: «Es como unos zapatos viejos que no te animas a tirarlos porque te recuerdan por dónde has caminado con ellos».
Caramba, la cuestión es que vuelvas a usarlos.
Mi idea gira en torno al «tirón de orejas» que el vicepresidente Astori dijo había recibido el Frente Amplio en las elecciones departamentales y, sobre todo, en las de Montevideo.
Esos zapatos viejos, a los que Millán confiesa cariño y valora pese al descarte, son la militancia de base de la izquierda. De modo sutil pero sistemático ha sido desarticulada, confundida y casi desarmada. No obstante, ¿quién, a la luz de los nuevos hechos, no ha pensado en ella, desempolvado su amor y aceptado que fue esencial?
Antes hubo claras advertencias de la realidad soberbiamente desoídas.
El Frente Amplio camina hacia un movimiento de cúpulas que deglute a quienes siguen allá abajo, en esquinas o en casas, porque a los comités los incineró el dragón goloso de los iluminados.
Hay que volver a ponerse esos zapatos añosos, testimonio de cuánto y por dónde se ha caminado. De lo contrario, en pocos años, habrá no dos sino tres partidos políticos tradicionales.
Si se piensa en la gestión municipal capitalina como otro elemento que pudo haber ayudado al «tirón de orejas» admitido, de nuevo: punto y a la raya.
Otra vez hay que pensar cuánto se atendió la opinión de los militantes. Me consta que muchos tienen argumentadas discrepancias con el proceso de descentralización, con el sistema de recolección de residuos, el estado de las calles, el haber convertido a la Intendencia en un monstruo devorador (lo digo por su costo catedralicio, que cargan los contribuyentes) y la cada día empeorada relación con Adeom.
Cuidado si el dragón de los iluminados no mete a tiempo en bolsa su lengua de fuego.
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