EL "DOCUMENTO LACALLE"
En La reunión de la Comisión de Defensa del Senado realizada el pasado lunes con la presencia del Ministro de Defensa, el Senador Luis Alberto Lacalle hizo entrega de un Documento titulado: «Aporte a la actualización de la Defensa Nacional» que fuera repartido a todos los allí presentes.
Como es sabido, el país de apresta a implementar los contenidos de la Ley de Defensa aprobada durante el Gobierno pasado. Dicha Ley, pionera de la Reforma del Estado en los últimos tiempos, determina una profunda reorganización y exige para su cumplimiento la elaboración y aprobación de otras (Inteligencia, Leyes Orgánicas, etcétera).
En ese marco, el «Documento Lacalle» tiene la virtud de iniciar debates necesarios para recorrer el camino citado. Incluso para ubicar acuerdos y discrepancias.
En materia de acuerdos, en lo que nos es personal y a cuenta de mayor cantidad, debemos señalar que coincidimos en la necesidad de reducir planificadamente los efectivos sin generar problemas sociales y ganando calidad tanto en las remuneraciones como en la preparación de quienes queden.
Coincidimos también en la necesidad de reducir drásticamente la escandalosa cifra de empleados administrativos que registra el Ministerio de Defensa. Hubo años (no hace mucho) en que superaba la cantidad de efectivos de la Fuerza Aérea. En este insostenible caso habrá que reducir y también redistribuir personal hacia áreas del Estado que así lo requieran.
También coincidimos en la necesidad de no transformar las Fuerzas Armadas en una Guardia Nacional.
En materia de discrepancias, la principal estriba más en lo que el Documento no dice que en lo que dice.
Por ejemplo: cuando el Dr. Lacalle analiza las hipótesis de conflicto parece ignorar que eso ya fue hecho en oportunidad de preparar la redacción de la flamante Ley de Defensa (votada por el Partido Nacional). Es más: dicha Ley establece que la definición de tales hipótesis pertenece a la órbita del Poder Ejecutivo y muy concretamente al Consejo de Defensa Nacional creado por dicha Ley (está constituído por el Presidente de la República y los Ministros de Defensa, Interior, Relaciones Exteriores y Economía).
Además, formula dichas hipótesis en diez puntos y dice muy poco acerca de ellas ya que ocho están referidos a misiones subsidiarias y para nada fundamentales de la Defensa Militar del país a saber: catástrofes, orden interno, narcotráfico, guerras en la región, terrorismo, subversión, operaciones de paz, presencia en la Antártida.
Paradojalmente todas estas mal llamadas «hipótesis de conflicto» son propias de una Guardia Nacional que el Dr. Lacalle dice rechazar. Por la vía de estos puntos, de prosperar, nuestras Fuerzas Armadas serían transformadas en una Guardia Nacional (especie de super policía) sin ponerle ese nombre.
Los únicos puntos que sí son «hipótesis de conflicto» referidas a la misión fundamental de la Defensa Militar del país son: «conflicto bélico clásico» y «obligaciones emanadas eventualmente del TIAR»
Lo peor es que del «conflicto bélico clásico» no dice nada cuando es justamente de ahí que deben emanar las hipótesis de conflicto. Se ocupa de otras cosas que nada tienen que ver con la Defensa Militar del país y cuando debe entrar en la materia, la despacha con dos insípidas generalidades.
Lacalle critica duramente al TIAR y en eso también coincidimos pero con toda razón señala que mientras siga vigente esa es una formidable «hipótesis de conflicto». En resumidas cuentas: tener que participar por culpa de un pésimo tratado violado, en guerras ajenas. Y por ende prepararnos para eso… ¡Casi nada lo del ojo!
El Senador Lacalle reitera tanto en sus declaraciones públicas como en la Comisión de Defensa una inexactitud que conviene aclarar para no confundir ni a la población ni a ningún joven Oficial que no haya estudiado bien: no existe en nuestro ordenamiento constitucional ningún Presidente que sea o haya sido Jefe ni Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. Ese cargo no existe en el Uruguay.
El Mando Superior (esas son las dos palabras que se deben utilizar) de las Fuerzas Armadas es, de acuerdo a la Constitución, colegiado. Lo ejerce el Presidente de la República con el Ministro de Defensa o con el Consejo de Ministros. Jamás puede ejercerlo solo. Y es muy sabia, previsora y benéfica, esa tan republicana disposición constitucional reiterada en la Ley de Defensa. Hay países, con Rey o con Reina, donde sí existe lo que por error dice Lacalle.
Aparte de esto, incursiona en algunas picardías políticas de poca monta y en algunas afirmaciones como las que le hicieron perder las elecciones al Partido Nacional. Lo de que el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil es una hipótesis de conflicto militar es insuperable. Parece ignorar que se trata de una de las organizaciones sociales y legales más grandes del mundo, reconocida en Brasil como tal y reconocida internacionalmente al punto de recibir créditos directos del BID. »Ya motivó dice como el profeta que cumple su propia profecía la movilización de nuestro Ejército a la frontera».
Y cuando el Dr. Lacalle incursiona en la hipótesis del movimiento subversivo, agrega: «Lamentablemente conocemos por experiencia directa este tipo de conflicto».
Se quiere referir a nosotros que, como es obvio, éramos un movimiento subversivo (a mucha honra), pero, sin darse cuenta, alude a su Abuelo, a Saravia, a Timoteo, al glorioso Partido Nacional que, para bien del país, organizara los más grandes, y por lejos, movimientos subversivos hasta hoy conocidos. Sin olvidar que los de Artigas y Lavalleja también lo fueron para bien de la Humanidad.
Verdad de Perogrullo: las Fuerzas Armadas de un país deben siempre obedecer, de acuerdo a la Constitución y a las Leyes, al Gobierno (antes eso en Uruguay significaba: al Partido Colorado). No pueden pertenecer a la Oposición y menos cuando es subversiva: los blancos no pueden tener Regimientos propios como tenían y reclamaban tener.
*| Escritor, senador de la República.
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