EL FRENTE AMPLIO Y LAS ELECCIONES DEPARTAMENTALES

El 9 de mayo, con las elecciones departamentales y municipales, culmina este largo proceso electoral, el cual sabemos que deberá asumir modificaciones. El Frente Amplio gana las elecciones departamentales desde 1989 en Montevideo y seguramente mantendrá su primacía en los próximos comicios. En 2004, junto al primer triunfo de la izquierda en el plano nacional, se obtuvieron 7 gobiernos departamentales en el interior del país. En las elecciones nacionales de 2009 el FA ganó en 11 departamentos, generando geográficamente una especie de L triunfadora. Se ganó en los departamentos de Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, San José, Florida, Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha. En todos ellos el FA tiene posibilidades de ganar las elecciones departamentales y deben agregarse, con buena probabilidad de ganar, los departamentos de Treinta y Tres y Cerro Largo. Para el cumplimiento del programa nacional del FA es muy relevante obtener la mayor cantidad de gobiernos departamentales, especialmente para avanzar en las propuestas sociales. Los candidatos del FA tienen que aprovechar los logros del primer gobierno nacional de la izquierda, junto a los avances y especificidades departamentales. El mejor apoyo al gobierno nacional de Mujica es ganar las próximas elecciones departamentales.

En cada proceso electoral nacional e internacional los partidos políticos de la derecha atacan a la izquierda con dos argumentos centrales: el triunfo de la izquierda puede afectar el sistema democrático y genera desconfianza e incertidumbre en los agentes económicos, lo que provoca procesos especulativos, de fuga de capitales y altos niveles de inflación. El argumento de que la izquierda es totalitaria o no asegura los principios democráticos ya no se puede usar en el caso de Uruguay. El FA no sólo garantizó el conjunto de los principios y valores del sistema democrático sino que revitalizó y profundizó los mismos. Nuestras elecciones son históricamente limpias y libres. Las libertades básicas y el estado de derecho están totalmente garantizados. Hemos avanzado en materia de derechos humanos, en la búsqueda de la verdad y especialmente en términos de justicia, donde el Poder Judicial con independencia mantiene recluidos a los que violaron los derechos humanos en la etapa dictatorial. La democracia tiene una ética de equidad y de igualdad. La identidad de la izquierda pasa esencialmente por elementos de igualdad y de equidad. En este terreno se han realizado avances significativos. Ha mejorado la distribución del ingreso como consecuencia del descenso del desempleo abierto, de la mejora del salario real y especialmente por el crecimiento del gasto social. Hay avances importantes en la equidad de género, fruto de diversas leyes que atienden dicho objetivo. Entre ellas se destacan la ley de Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la jerarquización del Instituto Nacional de la Mujer, mejoras jubilatorias para madres y diversas medidas para enfrentar la violencia doméstica. Para el segundo gobierno del FA se requerirán avances en la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, que a nuestro entender debe ser objeto de un referéndum para que toda la población pueda definir un tema que abarca aspectos culturales y religiosos. Deberá avanzarse en la ley de cuotas para mejorar las posibilidades de participación de la mujer en la vida política. Será importante la formulación e implementación de un Sistema Nacional de Cuidados. Este abarca un nivel generacional porque requieren cuidados los niños y los ancianos; un nivel de género porque son las mujeres las que cumplen los roles de cuidados; la especial atención que requieren los discapacitados. Todos estos temas hacen a la democracia en un país que cuenta con una de las sociedades más democráticas del continente. El FA ha representado a esta sociedad democrática y por ello cumplirá un segundo período en el gobierno nacional.

Sobre el tema de la democracia se agrega un nuevo factor para ser aprovechado por nuestros candidatos departamentales: la figura del Pepe Mujica. En estas tres semanas de gobierno ha mostrado dotes de estadista y de profundidad democrática. Al mejor estilo de Nelson Mandela busca permanentemente acciones de unidad nacional, que son muy aceptadas en los distintos sectores políticos y sociales. Despega con una elevada aprobación de la opinión pública y sus principales detractores se ven obligados a aceptar sus extraordinarias cualidades políticas y morales. Su discurso ante las FFAA, de difícil relacionamiento con la izquierda, para integrarlas a la construcción del país, es un indicador relevante de unidad nacional. Esto no es contradictorio con la necesidad de seguir avanzando en la verdad de los acontecimientos sobre derechos humanos durante la dictadura. Mujica es un hombre de diálogo, de negociación permanente y de acuerdos. Todos ellos instrumentos inherentes a la democracia. Impulsa los acuerdos políticos sobre educación, energía, seguridad y medio ambiente con todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Mañana seguramente se buscarán también acuerdos con la reforma del Estado. Esto genera un clima de mutuo respeto, limita los conflictos e inclusive genera un ambiente muy propicio para los acuerdos que mejoran la calidad de la democracia uruguaya. El factor Mujica puede ayudar a nuevas conquistas en las próximas elecciones departamentales.

El otro argumento de la derecha sobre inestabilidades económico­financieras ha caído por los extraordinarios logros del gobierno frentista. Se ha mantenido una inflación de un dígito. En lugar de fuga de capitales ha habido un fuerte aumento de la entrada de capitales y el país tiene un gran prestigio en el campo internacional. La inversión extranjera directa ha superado todos los niveles históricos del Uruguay. Se ha logrado crecimiento con justicia social. En esencia, el FA se diferencia del resto de los partidos políticos por su vocación de equidad e igualdad. Por ello impulsa el gasto social que ha generado una mejora relevante en la distribución del ingreso. En cambio, los partidos políticos tradicionales, basados en la ortodoxia económica, plantean el descenso del gasto social para asegurar equilibrios financieros, aunque sean a costa de la población más necesitada. La derecha cree que el mercado resuelve todos los problemas económico-sociales. La crisis internacional mostró este error conceptual y el mundo desarrollado decidió una fuerte intervención estatal como lo propugnan los gobiernos progresistas de América Latina. En esencia el FA le cambió el humor a los uruguayos, que dejaron de ser pesimistas por un optimismo moderado. Es por eso que Tabaré terminó su gestión con una aprobación excepcional del 80% de los uruguayos. Por este conjunto de elementos positivos se abren posibilidades para ganar más de la mitad de los gobiernos departamentales.

|*| Senador por la 609-FA, economista

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