POR QUE GANAMOS (4)

Retomando el análisis de los factores que incidieron en el triunfo del Frente Amplio (FA) en las pasadas elecciones nacionales, nos remitiremos a uno cuya incidencia amerita un análisis específico: los cambios en la legislación electoral introducidos en la reforma constitucional de 1996.

 

La reforma constitucional de 1996

Repasemos cuáles han sido los principales cambios de las disposiciones electorales contenidos en la reforma:

Separación de las elecciones nacionales de las municipales

La elección del Presidente y del Vicepresidente de la República, la de los miembros de ambas cámaras legislativas «se realizará el último domingo del mes de octubre cada cinco años», en tanto «la elección de los intendentes, de los miembros de las Juntas Departamentales y de las demás autoridades locales electivas se realizará el segundo domingo del mes de mayo del año siguiente al de las elecciones nacionales» (Art. 77, inciso 9).

No hay acumulación de votos por sublemas a la Cámara de Representantes

«La acumulación de votos para cualquier cargo electivo, con la excepción de los de Presidente y Vicepresidente de la República, se hará mediante la utilización del lema del Partido político» (Art. 79). (Se suprimió la diferenciación entre lemas permanentes y accidentales). «No podrá efectuarse acumulación por sublemas, ni por identidad de listas de candidatos» a la Cámara de Representantes (Art. 88).

Balotaje

«El Presidente y Vicepresidente de la República serán elegidos conjunta y directamente por el Cuerpo Electoral por mayoría absoluta de votantes. Cada Partido sólo podrá presentar una candidatura a la Presidencia y a la Vicepresidencia de la República». En el caso de que «ninguna de las candidaturas obtuviese la mayoría exigida, se celebrará el último domingo del mes de noviembre del mismo año, una segunda elección entre las dos candidaturas más votadas» (Art. 151).

Elecciones internas

En el año de las elecciones nacionales, previamente a éstas, se harán «elecciones internas para seleccionar la candidatura presidencial única para las Elecciones Nacionales». Dichas elecciones «se realizarán en forma simultánea». Se fijó el último domingo de junio del año en que se realizan las elecciones nacionales (Ley Nº 17.690 de 21/09/2003). El sufragio en las elecciones internas «será secreto y no obligatorio». Se seleccionarán, además del candidato único a la Presidencia, «las nóminas de convencionales nacionales y departamentales» (disposición transitoria W).

Los candidatos no pueden cambiar de partido

«Quien se presentare como candidato a cualquier cargo en las elecciones internas, sólo podrá hacerlo por un Partido político y queda inhabilitado para presentarse como candidato a cualquier cargo por otro Partido en las inmediatas Elecciones Nacionales y Departamentales» (disposición transitoria W).

Elecciones municipales

«Los candidatos de cada Partido a la Intendencia Municipal serán nominados por su órgano deliberativo departamental o por el que, de acuerdo a sus respectivas Cartas Orgánicas o Estatutos haga las veces de Colegio Elector. Este órgano será electo en las elecciones internas a que se refiere la disposición transitoria letra W» (disposición transitoria Z). «Será nominado candidato quien haya sido más votado por los integrantes del órgano elector. También lo podrá ser quien lo siguiere en número de votos siempre que superase el treinta por ciento de los sufragios emitidos. Cada convencional (…) votará por un solo candidato» (disposición transitoria Z).

Consecuencias

Veamos cómo han incidido estas normas en el comportamiento de los electores en las tres elecciones nacionales y en las dos municipales que se celebraron con este régimen.

Resulta claro que el propósito que inspiró a los partidos Nacional y Colorado fue introducir la segunda vuelta o balotaje para unir sus votos e impedir el acceso del candidato del FA a la Presidencia. Esta iniciativa sólo resultó efectiva en 1999, cuando el FA fue el partido más votado pero no logró la mayoría absoluta. Jorge Batlle ganó el balotaje. Pero en las dos elecciones siguientes, la de 2004, cuando Tabaré Vázquez resultó electo en primera vuelta, y la de 2009, que culminó con el triunfo de José Mujica en el balotaje, el propósito que se habían planteado los dirigentes de los partidos tradicionales no se cumplió. De todos modos el balotaje es un obstáculo que se impone al FA, además de alargar el ciclo electoral.

Las restantes normas introducidas en la reforma del 96 han sido favorables al FA. Por eso incluimos este tema en el análisis de «por qué ganamos».

Fortalecimiento del sistema de partidos

En primer lugar, ha salido fortalecido el sistema de partidos, que es el que tiene más adhesión ciudadana en América Latina.

A pesar de ser un frente, el FA tiene una organización mucho más estructurada en torno a la concepción de partido de masas y cuadros. En los partidos tradicionales, en cambio, y a pesar de denominarse partidos, predomina la característica de movimiento de electores. Varias de las normas constitucionales de la reforma de 1996, como las candidaturas únicas a la Presidencia y Vicepresidencia, la eliminación de la acumulación por sublemas a Diputados, las elecciones internas, entre otras, le han generado problemas a los partidos tradicionales, que sus dirigentes no previeron o no pudieron impedir en el 96.

La eliminación de la acumulación por sublemas a Diputados es una vieja aspiración del FA, una reivindicación que nació con el Frente mismo, en 1971. Es notorio que esa modificación constitucional ha perjudicado a los partidos tradicionales.

Estímulos para unos y desestímulos para otros

Como se ha indicado, en las elecciones internas, además del candidato a la Presidencia, se eligen los integrantes de los órganos deliberativos nacionales y departamentales. Son los encargados de elegir a los candidatos a intendente y cumplen la función de elección interna para constituir las listas al Senado, Diputados y Juntas Departamentales. Esto explica que en la interna de junio el Partido Nacional haya votado mejor que el FA, que en esa instancia solo eligió al candidato presidencial. La reforma constitucional contempla la voluntad del FA de seleccionar a sus candidatos a intendente y listas al Parlamento y la Junta Departamental de acuerdo a sus disposiciones estatutarias.

Algo similar había acontecido en 2004, cuando la votación del PN en términos relativos fue muy superior en las elecciones internas a la que obtuvo en octubre, cuando el FA ganó en primera vuelta y alcanzó la mayoría parlamentaria.

Los miembros de los partidos tradicionales aspirantes a cargos electivos nacionales que no logran sus objetivos en junio no se sienten estimulados a contraer un firme compromiso con la campaña de su fuerza política y es notorio que sus sectores no realizan un gran esfuerzo militante y, sobre todo, financiero, en las instancias de octubre y el balotaje, en caso de que lo haya, como sucedió en 2009. Si no logran buenos resultados en las internas, los dirigentes de los partidos tradicionales centran sus esfuerzos hacia las elecciones municipales, que en esta oportunidad serán el 9 de mayo. El FA, gracias a su concepción de partido, con una fuerte capacidad para la unidad de acción y la militancia permanente, logró con su movilización revertir la situación de la que salió de las internas de junio, y obtuvo un gran crecimiento en porcentaje en octubre, volviendo a ser primera fuerza y a obtener la mayoría parlamentaria, y, aunque no ganó la Presidencia y Vicepresidencia en primera vuelta, triunfó por más de nueve puntos en el balotaje de noviembre. Fue notorio el pasaje de un
a movilización poco entusiasta y de escasa participación ­de acuerdo a los parámetros históricos del FA­ a una segunda etapa, hacia octubre y noviembre, en la cual resurgió el carácter masivo de sus movilizaciones, el entusiasmo y la mística, incluyendo una gran irrupción de la juventud ­que estuvo retraída en etapas anteriores­ con el surgimiento, incluso, de originales expresiones de militancia y contacto con la ciudadanía. El FA se «adueñó» de los espacios públicos, más aun en el interior que en la capital, alcanzó inéditos niveles de movilización en áreas donde tradicionalmente su presencia había sido menor, como en el llamado «Interior profundo», y superó ampliamente a los partidos tradicionales en presencia pública y en el diálogo con los ciudadanos.

Pensando en mayo

Hay otros aspectos de la reforma del 96 que no han salido como lo preveían las dirigencias tradicionales. Uno de ellos no tiene incidencia en las elecciones nacionales, pero sí puede gravitar en las municipales. Nos referimos a que estos comicios tienen lugar a poco más de dos meses de la asunción del nuevo Poder Ejecutivo, es decir, en el período que los politólogos denominan de «luna de miel». Por supuesto que no es un efecto que se traslade automáticamente, ni que se pueda cuantificar previamente, ya que en los comicios de mayo gravitará fuertemente la realidad política y municipal de cada departamento. Pero, de todos modos, hay un efecto de «arrastre» que estará incidiendo en mayor o menor medida en cada departamento.

Continuaremos analizando otros aspectos que, en nuestra opinión, son parte de la explicación del resultado de las últimas elecciones nacionales.

|*| Senador de AU-FA.

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