DIARIO DE CAMPAÑA 25, ANTEL

El inminente nuevo gobierno buscará la aprobación de una Ley Nacional de Telecomunicaciones, sobre la que opinaremos oportunamente, pero hoy el tema es Antel, que debe ser un actor central en la referida ley. Compartiré con el lector algunos apuntes sobre las fortalezas y dificultades de este buque insignia de la soberanía nacional.

Sólo una advertencia antes de empezar: habiendo sido vicepresidente de Antel, no haré ninguna valoración o juicio sobre mi propia actuación: ni antes, ni ahora, ni cuando el tiempo termine de decantar diversos hechos, ni nunca, permitiré que la consideración pública de mi persona ­justa o injusta­ me distraiga de las cuestiones centrales y colectivas.

 

Vayamos pues a nuestros  apuntes obre Antel

1. La empresa estatal uruguaya es la única en la región en condiciones de plantearse para el próximo quinquenio el más amplio despliegue de FTTH (Fiber to the home, Fibra óptica hasta el abonado). La fibra óptica es el mecanismo más veloz de transporte de información existente. Permite anchos de banda enormes donde todas las tecnologías actuales (acceso a Internet, televisión digital interactiva, etcétera) son posible en condiciones de calidad óptima. Este despliegue es factible en plazos bastante cortos en la zona más poblada del país (el eje Colonia-Maldonado), debido a la densidad actual de la red de Antel. En el resto del país, el «backbone» de fibra óptica puede extenderse y densificarse, acortando los tramos que deben cubrirse por par de cobre o inalámbricamente hasta llegar al usuario. Expliquemos los términos: una red de telecomunicaciones puede pensarse como la red de carreteras de un país. Hay un conjunto de autopistas y grandes rutas, con gran capacidad de transporte a alta velocidad. Esto es lo que llamamos el «backbone» de fibra óptica. Desde allí se desprende una pléyade de rutas y caminos más pequeños que van a parar a cada punto del país. En el caso de las telecomunicaciones pueden ser, por ejemplo, conexiones por par de cobre o inalámbricas. Obviamente, si la cobertura de grandes rutas y autopistas es mayor, más densa, y se hacen más cortos los tramos de pequeños caminos, la capacidad y velocidad de transporte de la red será mayor. En los próximos 5 años, en la zona de mayor densidad de población, la red de Antel podría estar llegando con autopistas y grandes rutas hasta el usuario, y, en el resto del país, densificando la cobertura de las mismas, podría dejar a cargo de los caminos más pequeños distancias mucho más cortas. Esta estructura es el soporte óptimo para ese plan de inclusión e integración llamado Cardales. Y esta estructura llama al Uruguay a postularse como un relevante IXP (Punto de Acceso a Internet, suerte de «peaje» de Internet) para toda la región, tema del que nos ocuparemos en detalle próximamente.

2. Antel ha ganado procesos competitivos en el mercado exterior frente a propuestas de países mucho mayores por la capacidad, gracias al conocimiento tecnológico y del negocio de sus técnicos, capital absolutamente invalorable.

3. Antel recibe un curioso tratamiento por parte de cierta prensa. En setiembre de 2008 se conoció que, según los criterios de medición de la Ursec (que no compartimos, como en su momento lo fundamentamos, pero para comparar dos momentos distintos, hay que fijar un criterio de referencia), Movistar superaba ligeramente a Ancel (la marca celular de Antel) en su «porción» del mercado celular y cada una de ellas duplicaba a Claro. Hubo entonces una multitud de notas al respecto en algunos medios. Hace pocos meses se divulgó que, según el mismo criterio Ursec, a junio de 2009 Ancel había revertido la situación y vuelto a aventajar a Movistar, manteniéndose la neta ventaja de ambas sobre Claro. Pequeños recuadritos minimizando por completo la noticia fue la única repercusión en los mismos medios. Curiosa dualidad de criterio que no termina allí. Según el Area de Defensa del Consumidor y todas la asociaciones de consumidores, la telefonía celular es una de las ramas de actividad en las cuales se presentan mayores quejas. Allí los reclamos contra las operadoras multinacionales superan por goleada a los de Ancel, que además se presenta sistemáticamente a dar respuesta satisfactoria o convincente a los mismos. Sin embargo si uno toma las cartas de los lectores en los mismos medios, las críticas sobre servicios celulares van casi siempre dirigidas contra la empresa estatal. Curiosa paradoja. Es difícil para una empresa estatal competir con multinacionales. Estas pueden elegir a su libre gusto donde publicitar su producto y cuándo enojarse y retirar la publicidad. La empresa estatal debe tomar en cuenta aspectos de equidad política y filosófica que exceden lo comercial. Los mismos medios, agradecidos y Antel terminan financiando lo que podría interpretarse como campaña sistemática en su contra. Vaya si era compleja la especie humana.

4. Antel aporta a Renta Generales cuantiosos recursos cada año, como una suerte de forzada rendición de utilidades al propietario. Pero Antel aporta muchísimo más a la sociedad por otras vías, ¿A qué operador le solicitan apoyo publicitario o logístico el 99% de los eventos, programas, ya sean de la Presidencia de la República o ministeriales, comunales o de ONG, emprendimientos barriales, sociales, etcétera? Adivinó: a Antel. Por lo tanto en ejercicio de su política de responsabilidad social empresarial, Antel apoya a la cultura, al deporte, a las actividades comunitarias, a los programas nacionales, a los emprendimientos innovadores, etcétera. ¿Quién los apoyaría ­y en qué medida­ de no existir una fuerte Antel?

5. Recorriendo el país para dialogar con funcionarios de Antel, discutiendo con los compañeros de Sutel o escuchando reclamos de trabajadores concretos, pude apreciar una inusual fortaleza de Antel: El trabajador que se enfurece porque las cosas no se hacen bien, a su juicio. El enemigo del progreso no es el disenso, es la desidia. Cuando un trabajador se enoja porque ve cosas que entiende mal hechas, es una señal incuestionable de compromiso desde las entrañas y de eso hay ­y mucho­ en Antel. No es cierta la caricatura que desde la derecha se construye sobre el funcionario de Antel, que sólo piensa en ganar más y trabajar menos. Hay quienes trabajan a destajo, fuera de hora y de paga, y se enojan si las cosas salen mal, piensan y aportan soluciones.

6. Esto no significa que Antel no tenga su lado oscuro. Antel tienen sus errores, carencias, defectos y sombras a nivel estructural. A nivel humano, tiene sus trepadores, amanuenses, manipuladores, desleales, vengativos, conspiradores contra el compañero o «corchos» que flotan a la deriva siguiendo la corriente. Todo lo propio a la especie humana, de lo más sublime a lo más miserable, está presente en Antel. Pero en la vida hay dos caminos a elegir. Uno es culpar al universo exterior de todos los males, no asumir los errores propios, cargarse de rencores y odios, y no mover un dedo. El otro es asumir los errores propios, ignorar las inevitables facetas miserables de la naturaleza humana y aportar siempre y en cada momento lo mejor posible para el colectivo. Muchísimos trabajadores de Antel hacen de la segunda opción su sana y constructiva manera de vivir.

7. El próximo Directorio de Antel heredará algún tema sensible aún no laudado y un gran desafío técnico y comercial. Tendrá en la materialidad de la red de Antel, de su perfectamente viable expansión quinquenal, en la enorme capacidad de sus técnicos, en la camiseta puesta y la opción por una vida sana y constructiva de muchos de sus trabajadores, una segura carta de triunfo. Y además contará con muchísimos uruguayos, mal que les pese a algunos medios, que en la medida de nuestras fuerzas y capacidades, defendimos, defendemos y defenderemos con uñas y dientes a Antel, la empresa estatal de telecomunicaciones, garante de soberanía, calidad e inclusión. Y a esa emblemática empresa estatal que algunos han querido vender entera
o en retazos, o desfinanciar, o hundir desde afuera y desde adentro, muchos la defendemos no sólo por convicción estratégica sino que además lo hacemos por ese motivo que ni dinero ni garrote generan: el más profundo y sincero cariño a un precioso bien común.

|*| Matemático

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