POR QUE GANAMOS (3)

Continuamos esta serie de artículos sobre los factores que en nuestra opinión explican el triunfo electoral del Frente Amplio (FA). Hoy abordaremos la relación que se estableció entre el gobierno y el FA como fuerza política.

Nos remitimos al IV Congreso Extraordinario «Héctor Rodríguez» (19 al 21 de diciembre de 2003), en el que se analizaron los criterios sobre este tópico, que adquiriría para el FA la máxima importancia a partir de 2005, al asumir el gobierno nacional. Tras considerarse el tema en el referido congreso, fue aprobado en el Plenario Nacional (PN) del 19 de abril de 2004. El título del documento es «Fuerza política, gobierno, trabajadores y organizaciones sociales».

 

Orientación global y autonomía de gestión

Allí se establece que «la descentralización política y la participación ciudadana tienen que formar parte de los principios que guíen o pauten la forma de funcionamiento del nuevo gobierno progresista». Se deja constancia que gobierno y fuerza política son «ámbitos distintos, tanto por su composición, por sus reglas de toma de decisiones, por sus tiempos y por sus responsabilidades ante la sociedad». A pesar de esto, agrega el documento, «es posible y necesario encontrar caminos de ida y vuelta que permitan los mejores resultados». Se procurará «un adecuado equilibrio entre la función de orientación global que ejerce la fuerza política, y la necesaria autonomía de gestión que debe existir para gobernar eficientemente».

Los tres pilares en la relación fuerza política-gobierno son: 1) una «autonomía relativa», es decir, «plena autonomía para desarrollar los roles correspondientes, pero dentro de un marco de relaciones acordado y nítidamente definido»; 2) «una coordinación fluida, que ajuste correctamente tiempos y necesidades de cada parte, aumenta la efectividad y la eficacia de cada uno para cumplir con sus compromisos y objetivos», y 3) responsabilidad: «la toma de decisiones y la definición de cursos de acción deben implicar que quien las asume esté dispuesto a hacerse cargo de las consecuencias y cómo éstas afectan a otros actores políticos y sociales». El documento subraya que estas tres grandes orientaciones «deben funcionar juntas y articuladas».

Entre las advertencias formuladas se destacan «el manejo de los tiempos de gobierno (que no siempre son los de la fuerza política)» y que «las políticas de relacionamiento reconocen distintos ámbitos de aplicación». Como elemento permanente que recorre el documento está la preocupación por «gobernar para todos los uruguayos». «El principal compromiso contraído por un gobierno del Frente Amplio es de hacer un buen gobierno y, de acuerdo a su programa, hacerlo en beneficio de los más postergados y las grandes mayorías». Otro elemento importante, subrayado en el documento, es que «en lo que refiere al gobierno cotidiano no se puede gobernar al ritmo del funcionamiento de la fuerza política. Este es mucho más lento que el ritmo del gobierno, y por lo tanto, una vez instalado el gobierno, tendrá su propio ritmo y, en los aspectos cotidianos, no puede esperar a las definiciones de la fuerza política». Y agrega que «es innecesario e imposible gobernar en asamblea permanente». Innecesario porque se gobierna en base a un programa, e imposible «por la propia dinámica de la acción de gobierno que implica la múltiple toma de decisiones en varios ámbitos». Se parte de que quien ha sido elegido para desempeñar una alta tarea ejecutiva lo ha sido «por su capacidad para desenvolverse en un ámbito muy complejo». Esa capacidad se manifiesta también cuando hay que decidir cuestiones que no estuvieron previstas con anterioridad o que hay que ajustarlas a la realidad del momento. En los casos de situaciones controversiales importantes, no analizadas previamente, «es más necesario que nunca la consulta previa a la fuerza política para que ésta ayude en la búsqueda de soluciones y se corresponsabilice. La fuerza política no puede limitarse a ser informada a posteriori del hecho consumado».

 

Experiencia de gobierno:  balance muy positivo

La experiencia de estos cinco años muestra que la Mesa Política (MP), el órgano de conducción ejecutivo del FA, mantuvo su funcionamiento semanal y permanente, y el Plenario Nacional, máxima instancia de dirección y resolución entre congresos, se reunió cada vez que fue necesario el tratamiento de asuntos relacionados con la marcha del gobierno. Otro elemento positivo, ya que hablamos de los órganos de conducción del FA, es que la elección interna para la constitución de dichos organismos se hizo alejada en el tiempo de las instancias electorales nacionales o departamentales, más precisamente el 12 de noviembre de 2006, y con listas encabezadas por referentes de los sectores, incluyendo seis ministros. Pero hay otros elementos que fueron claves para establecer una fluida relación entre el gobierno y la fuerza política, y que contribuyeron al triunfo de la fórmula Mujica-Astori y a obtener la mayoría parlamentaria. Hemos calificado como «genialidad» la decisión del presidente Tabaré Vázquez de incluir en su gabinete ministerial a figuras que eran líderes de los sectores políticos y de las bancadas parlamentarias: José Mujica (Ganadería, Agricultura y Pesca), Danilo Astori (Economía y Finanzas), Reinaldo Gargano (Relaciones Exteriores), Mariano Arana (Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente), Marina Arismendi (Desarrollo Social), Héctor Lescano (Turismo y Deporte) y otros dirigentes muy respetados de varios sectores y ciudadanos independientes. Pero además corresponde señalar la participación del presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, quien se desempeñó durante los primeros años como ministro de Educación y Cultura, y de Rodolfo Nin Novoa, líder de la Alianza Progresista, vicepresidente de la República y presidente del Senado y de la Asamblea General. El Consejo de Ministros funcionó regularmente (todos los lunes de mañana), cumpliendo con lo establecido en el artículo 160 de la Constitución en cuanto a su «competencia privativa en todos los actos de gobierno y administración que planteen en su seno el Presidente de la República o sus ministros en temas de sus respectivas carteras».

Este funcionamiento semanal del Consejo de Ministros presidido por Tabaré Vázquez constituyó una seña de identidad del primer gobierno frenteamplista, a diferencia de lo que sucedió en administraciones anteriores, lográndose un mayor nivel de coordinación.

La participación de Brovetto en la MP ­que se reunió todos los lunes­ y de Nin Novoa en la bancada de senadores del FA facilitó el intercambio de información y la coordinación entre esos ámbitos y el Poder Ejecutivo (PE). Corresponde recordar que son miembros de la Mesa Política los delegados de las bases de Montevideo y del interior. Se hizo regularmente la reunión de los delegados de base de Montevideo en la MP con el llamado Grupo de los 41, es decir, los delegados de todas las coordinadoras de la capital, que a su vez se reunían los martes con los delegados de los comités de base. Y de manera similar los delegados de base del interior en la MP se reunían posteriormente con los representantes de las departamentales.

En lo que respecta a los legisladores, todos los lunes se reunió la bancada del Senado con la participación de Nin Novoa, quien trasmitía el informe de lo que por la mañana se consideraba en el Consejo de Ministros. Asistía el coordinador de la bancada de Diputados, que a su vez trasmitía la información a sus pares cada martes por la mañana.

Este funcionamiento, que se mantuvo durante los cinco años, aseguró la trasmisión de la información, condiciones para el intercambio de opiniones y la toma de decisiones y un vínculo de ida y vuelta entre las diferentes instancias de gobierno y partidarias.

Hay que destacar las reuniones del Consejo de Ministros realizadas en localidades del interior, que inauguraron una nueva manera de relacionamiento «mano a mano»
con los ciudadanos, lo cual contribuyó al proceso de descentralización de la gestión del gobierno y la participación de los ciudadanos, objetivos que siguen firmemente planteados.

Fue frecuente la presencia de ministros y directores de organismos públicos en la Mesa Política, ya sea por convocatoria de ésta o por iniciativa de los jerarcas. Asimismo, a mediados del quinquenio se instaló el Secretariado dando cumplimiento a lo establecido en los Estatutos del FA, en su artículo 92.

Por supuesto que también se han registrado déficits en el relacionamiento entre gobierno y fuerza política. Prácticamente no se reunió la Agrupación Nacional de Gobierno, instancia planteada en el citado documento aprobado en el PN del 19 de abril de 2004. Se trata de un organismo que debe reunirse en forma periódica «para tratar temas de importancia considerable», integrado por representantes del gobierno y de la fuerza política. Será un tema a analizar para el período que se inicia. El análisis precedente no impide reconocer que durante el quinquenio hubo diferencias importantes ­a título de ejemplo, sobre el porcentaje del Presupuesto asignado a la enseñanza, la reforma tributaria y la reforma educativa­, pero, precisamente, la capacidad del FA de superar circunstancias como las mencionadas u otras y actuar unido ha sido valorada por la ciudadanía a la hora de votar. Como ha sucedido a lo largo de la historia del FA, la diversidad y la pluralidad no han sido obstáculos para mantener la unidad de acción, que se ha expresado en la gestión del gobierno y en la relación entre éste y la fuerza política.

Continuaremos analizando otros aspectos que, en nuestra opinión, son parte de la explicación del resultado electoral.

|*| Diputado y senador electo de AU-FA.

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