Dar de nuevo
El proyecto de ley de descentralización municipal, tan querido por el presidente Vázquez, me recuerda a esos personajes mitológicos que, muy jovencitos ellos, debían emprender un largo viaje de iniciación. Si regresaban con la prueba que les había sido encomendado hallar, eran considerados adultos y héroes.
Cuentan textos arcaicos que más de uno la quedó en el camino, como diría Julián Centeya, y murió, y otros regresaron con la cabecita gacha.
Durante una sesión extraordinaria de Diputados se produjo el enésimo trancazo. Sirvió para confirmar que hay diferencias en el Frente Amplio sobre diversos aspectos del proyecto y la fecha de las eventuales elecciones de alcaldes.
El mazo de naipes pasó a la Mesa Política, a ver si allí se logra ordenarlo; o sea, dejando a un lado la metáfora, a ver si se alcanzan coincidencias necesarias. Mejor sería meter en caja esos naipes, conseguir otro mazo y dar de nuevo. Este viaje de iniciación viene mal.
Aunque ya lo he preguntado, redundo porque nadie me contesta: ¿la descentralización municipal es o no, por aplicación de lógica pura, parte de la reforma del Estado? Ya que no me prestan atención, igual que a un nene tonto e impertinente, me contesto: claro, lo es.
¿No parece entonces más apropiado, por decirlo de un modo compasivo, incluir esta cuestión tan zarandeada entre los aspectos de la reforma del Estado que considerará la comisión multipartidaria convocada por el presidente electo? ¡Si tanto el MPP como Asamblea Uruguay, los dos cimientos en que se asentará el próximo gobierno, han sido los más críticos del proyecto!
Por otra parte, no logro comprender el apuro para una inmediata aprobación, salvo que en algunos dirigentes pesen más de lo que yo pensaba los deseos de Tabaré Vázquez. Está claro que aún es el presidente, pero está armando las valijas; y el que viene trae debajo del brazo, por lo que se ha visto, otras ideas.
Insisto. ¿Baraja flamante y damos de nuevo?
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