POR QUE GANAMOS (2)
Hay una relación entre las razones por las cuales el Frente Amplio (FA) ganó y las perspectivas para su segundo gobierno.
En la contratapa del 11 de diciembre publicamos el artículo titulado «Por qué ganamos (1)», en el que iniciamos un análisis sobre el proceso electoral. Lo envié desde Panamá, a donde viajé al otro día del balotaje para participar en la XXV Asamblea del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), del cual soy vicepresidente por Uruguay. En el referido artículo analizamos causas que podrían denominarse «macro» para luego ir a factores coyunturales de la campaña. A mi regreso encontré en la prensa y en Internet algunas notas referidas al tema que considero de valor para ampliar y enriquecer el análisis de un período tan importante para la vida de nuestro país, por lo cual me voy a remitir a varias de ellas, sin perjuicio de que en próximos artículos expondré mis puntos de vista sobre otras cuestiones, tanto de la campaña electoral en sí misma, como del gobierno del presidente Tabaré Vázquez y de las perspectivas para la segunda administración del FA.
Buen gobierno, buena fórmula, protagonismo frenteamplista y capacidad política
En el número del 6 de diciembre de «Bitácora», suplemento que sale con LA REPUBLICA, Esteban Valenti analiza, en el artículo titulado «¿Por qué ganó la izquierda?», cuatro causas del triunfo: 1) el FA gobernó bien; 2) la fórmula presidencial José Mujica-Danilo Astori «logró sintetizar en forma creciente y adecuada el balance del primer gobierno», siendo una «clave de la victoria»; 3) el pueblo frenteamplista asumió su protagonismo, destacándose la creatividad expresada, por ejemplo, en las llamadas Redes Frenteamplistas, y quedando demostrado que «la izquierda sin movilización no gana»; 4) el FA tuvo capacidad política en sus movidas fundamentales («los procesos de debate interno, de construcción de la fórmula, de respuestas a los momentos complejos y de iniciativa fueron los adecuados»).
También cabe mencionar el análisis de Oscar Bottinelli «Primeros apuntes al cierre del ciclo electoral 2009″, realizado en el programa de Emiliano Cotelo «En Perspectiva», radio El Espectador, el 1º de diciembre pasado. A partir del manejo de los datos y su análisis comparativo, extrae conclusiones que también merecen tenerse en cuenta, en especial el comportamiento de los que estaban indecisos y las novedades registradas. Señala la interrupción del crecimiento del Frente en Montevideo y su crecimiento en el denominado «interior profundo». Extrae asimismo algunas consideraciones respecto a las elecciones municipales del próximo mes de mayo.
No queremos dejar pasar algunas anotaciones de Ignacio Zuasnábar realizadas el 9 de diciembre en la 4ª sesión del ciclo «Monitor de campaña electoral 2009″, organizado por la Universidad Católica (Ucudal) y la Fundación Konrad Adenauer. Al abordar «Algunas líneas de análisis sobre el resultado de la elección», el director del área de opinión pública de Equipos MORI señala seis factores: tres estructurales y tres coyunturales.
Factores estructurales
Primero, el electorado uruguayo está muy definido ideológicamente: cerca de 90 por ciento «es capaz de ubicarse con precisión en una escala ideológica, y los resultados tienden a la estabilidad». Señala que la «izquierda y centroizquierda» es mayor que la «derecha y centroderecha», lo cual es favorable a la izquierda en el punto de partida de un proceso electoral en la actualidad.
El segundo elemento anotado por Zuásnabar tiene que ver con las «identificaciones partidistas». Cerca de 70 por ciento de los uruguayos la tiene, lo que también genera estabilidad, siendo el FA el que registra una identificación más fuerte.
El tercer factor estructural es el recambio generacional, prefiriendo al FA la mayoría absoluta de los jóvenes, proceso que «siguió operando en los últimos años, aunque parece haber disminuido su magnitud».
Factores coyunturales
En cuarto lugar, e ingresando en los factores coyunturales, Zuásnabar menciona la aprobación de la ciudadanía al gobierno de Tabaré Vázquez, con niveles por entonces cercanos a 70 por ciento (según un reciente relevamiento de Factum la cifra llega actualmente a 80 por ciento).
En quinto lugar hace referencia al desempeño de los candidatos y las campañas. Señala que los analistas coinciden en que Luis Alberto Lacalle hizo una mala campaña, y si bien con relación a la campaña de Mujica hay diferentes opiniones, prevalece la idea de que tuvo más aciertos que la de su adversario.
En sexto lugar, «merece una consideración especial el rol que jugó el candidato a vicepresidente Danilo Astori», que tuvo un lugar muy visible en la campaña y «operó como la garantía simbólica de estabilidad y continuidad».
Por las razones anteriores el punto de partida de la campaña fue más favorable a Mujica, cuya chance de ganar el balotaje se aseguraba manteniendo el 48 por ciento logrado en la primera vuelta, en tanto Lacalle debía «tomar riesgos importantes» para revertir tal situación.
Sobre «equilibrios» y «estabilidades»
El candidato blanco manejó el concepto de «equilibrio» como idea fuerza. Según Zuasnábar, «la difusión de los significados posibles del concepto ‘equilibrio’ habla o de su debilidad intrínseca o del fracaso de la campaña nacionalista para comunicarlo adecuadamente». El caso Feldman, y la utilización que hizo el Partido Nacional, pudo haber generado un efecto negativo cuando con el paso de los días interpelación de Gustavo Borsari mediante no se logró demostrar ninguna vinculación con el MLN ni con Mujica, opinó el politólogo. Los intentos por poner en el tapete la eliminación del IRPF o de la seguridad pública no tuvieron consecuencias: «Los dados ya estaban echados».
Aquí conviene recurrir también a una conferencia anterior de Zuasnábar, en la 3ª sesión del mismo ciclo en la Ucudal del 13 de octubre pasado, cuando señaló que «el Frente Amplio presenta una sorprendente estabilidad. No solo respecto a junio sino, en términos generales, en todo el año 2009. Esto sugiere, por un lado, una firmeza relativamente importante en sus orientaciones de voto». Pero, por otro lado, «esta estabilidad del FA parece marcar también una restricción al crecimiento». Esa estabilidad está claramente graficada en los resultados de las encuestas entre febrero y comienzos de octubre de 2009, con un mes en 43 por ciento, cinco en 44, dos en 45 para bajar a 44 a comienzos de octubre, pocas semanas antes de las elecciones, donde logró el 48 por ciento.
Exitos en la economía y líderes populares
Otro elemento destacado por Zuasnábar en la misma conferencia es que «las percepciones de los uruguayos sobre la economía son las más altas desde que se miden estas cosas en el país». También destaca la popularidad de los líderes, con claras ventajas en el mes de setiembre para Vázquez (63%), Astori (50%) y Mujica (49%), frente a un alejado 38% para Lacalle y 36% para Jorge Larrañaga.
Otras instancias de interés para el análisis electoral son algunas que tuvieron como centro de los análisis los factores positivos y negativos que se le plantean al futuro gobierno, en la medida en que dichas condiciones, tal como hoy pueden observarse (porque la vida política es dinámica y puede cambiar), revelan elementos que en buena medida ya estaban implícitos en la campaña electoral y que incidieron en la votación. En la jornada que organizó la Asociación Uruguaya de Ciencia Política, con la participación de Oscar Bottinelli, Luis Eduardo González, Jorge Lanzaro e Ignacio Zuasnábar, con Emiliano Cotelo como moderador y difundida en su programa de CX 14 el 21 de diciembre pasado, Bottinelli habló sobre las fortalezas que pueden reconocérsele al gobierno que asumirá el 1º de marzo.
Fortalezas para gobernar que la gente tuvo en cuenta para votar
La primera fortaleza es que revalidó la ma
yoría absoluta en el Parlamento, aspecto que incidió en el balotaje; la segunda fortaleza es la debilidad de los demás, con un Partido Nacional que «no va a estar en condiciones de hacer una oposición fácil»; tercero, la fortaleza personal del presidente electo de la República, que, como sostiene Bottinelli, facilitará el abordaje de una serie de reformas que podrían cuestionar intereses de la base social de la propia izquierda, y que, en las pasadas elecciones, fue un factor que en nuestra opinión incidió en sectores preocupados por las presiones corporativistas en perjuicio de reformas como la del Estado o la de la educación; cuarta, la fortaleza que da la continuidad de un gobierno, aspecto que sin duda han tenido en cuenta muchos ciudadanos a la hora de decidir su voto por el FA.
En próximos artículos, continuando con el tema «Por qué ganamos», veremos tres asuntos que merecen un análisis específico tanto para una evaluación poselectoral como para abordar las perspectivas del segundo gobierno frenteamplista: las relaciones entre Poder Ejecutivo y fuerza política; las consecuencias de las normas electorales incorporadas en la reforma constitucional de 1996, y el manejo de la publicidad, sobre todo la impresa, durante la reciente campaña electoral.
|*| Diputado y senador electo de AU-FA.
Compartí tu opinión con toda la comunidad