DIARIO DE CAMPAÑA: SE TRATA DEL DECRETO, NO DE CARDALES
La semana pasada, el presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, recibió en Suárez y Reyes a la máxima dirigencia del FA para explicarles su posición sobre Cardales y el decreto 537/009, que ha dado lugar a francas oposiciones.
He recibido varias versiones de lo allí expresado por el Presidente de la República en su exposición. Por el respeto que me merece la investidura y, muy especialmente, la persona de quien sigo y seguiré considerando mi Presidente, me limitaré exclusivamente a comentar dos puntos centrales que han trascendido públicamente, a saber:
a) Que el Presidente de la República seguirá adelante con el decreto 537/009 contra viento y marea.
b) Que se reserva el derecho a innovar en materia de telecomunicaciones hasta el fin de su mandato (léase conceder permisos nuevos, etc.)
Estoy profundamente convencido que el Presidente de la República se equivoca en ambas posturas. Lo voy a fundamentar muy brevemente, no para «poner palos en la rueda», sino por lealtad hacia el FA, hacia las convicciones expresadas en todo momento y, sin el menor rastro de sorna o ironía, lealtad hacia el Presidente de la República. Porque no es leal aplaudir o callar ante un error que puede acarrear nefastas consecuencias. El Presidente de la República se encuentra en la «situación de Procusto», forzado a decidir entre opciones que reciben todas abundantes críticas. Es entonces una ayuda para el Presidente de la República, colaborar a que el pueblo frentista exprese fraternal y firmemente que de todas las opciones, está embarcándose en la peor.
Básicamente, hay tres puntos a considerar:
1. Diferencia entre Plan Cardales y Decreto 537/009. El Presidente ha explicado las bondades del Plan Cardales. Nadie lo discute, menos que menos yo. Pero suscribo la clarísima formulación de Sutel y el PIT-CNT: Sí al Plan Cardales, No al decreto 537/009. Nadie pone en cuestión el Plan Cardales en su concepción inclusiva , integradora y modernizadora (a la vez). Muchos y diversos cuestionamos este decreto, al que, vistas las explicaciones, consideramos o bien innecesario o bien inconveniente.
2. ¿Por qué el decreto puede ser catalogado de innecesario? Si todos los despliegues previstos de aquí a marzo son asociaciones entre cableros y Antel para que los primeros vendan los servicios de banda ancha de Antel y su programación de TV para abonados, el decreto no tiene razón de ser. Los cableros tienen permisos para ofrecer TV para abonados, Antel para ofrecer banda ancha. ¿Para qué hablar de permisos entonces, si no se precisan?
3. ¿ Por qué el decreto puede ser catalogado de inconveniente? En su momento, los cable operadores asociados a los canales abiertos tradicionales Montecable (Canal 4), TCC (Canal 10) y Ryselco (Canal 12) fueron convocados por el Poder Ejecutivo, a una negociación con Antel para ofrecer un producto de triple play, aunque sin aspiraciones de acceso universal aún. Tras arduas negociaciones, se dividieron las aguas: TCC suscribió el acuerdo, no así Montecable y Ryselco. Independientemente de las características que haya tenido aquella negociación, desde ese entonces, Montecable y Ryselco solicitaron ante la Ursec (organismo Regulador de las Telecomunicaciones y Comunicaciones) licencias para vender banda ancha por la tecnología de «cablemódem», que significaba el surgimiento de una significativa competencia privada para Anteldata, fundamentalmente en los barrios más privilegiados de Montevideo, abriendo la puerta a un «descreme» del mercado. Esto es: el privado se queda con los 100 mil clientes más rentables, dejando para Antel cubrir los sectores no rentables. Además, pese a ser negado por las empresas locales, cundió como reguero de pólvora en el sector, primero por Internet, luego en diversos artículos y textos, nacionales e internacionales, una noticia inquietante: las solicitudes de los grupos 4 y 12 podrían no estar destinados a un despliegue propio, sino ser parte de alguna forma de asociación con los grupos Clarín-Slim (nos referimos al gran multimedia argentino y al multimillonario mexicano Carlos Slim, propietario de Telmex, Claro, etc.) . De concretarse tal operación, algunas consecuencias serían evidentes:
i) Las ganancias que obtiene hoy Antel, que se quedan en el Uruguay y en las inversiones de interés público, irían a parar a grupos multinacionales.
ii) La propia subsistencia de Antel estaría muy seriamente cuestionada, ya que la banda ancha es el producto de mejor presente y mayor futuro de las telecomunicaciones.
Vale recordar que el hecho de que los permisos sean revocables es poca garantía. Si cualquier empresa instala a partir de hoy servicios a 5 mil clientes y en abril el presidente Mujica revoca el permiso, el Estado deberá enfrentar un colosal juicio de parte de la empresa proveedora y de los 5 mil particulares. Y enfrentará una inmensa presión política. Una cosa es detener papeles, muy otra detener servicios activos.
Por otra parte, en su momento una filial del Grupo Slim solicitó licencia para desplegar televisión digital satelital, lo cual le permitía a Slim otra vía a ofrecer triple play. La licencia, concedida por la Ursec, fue revocada por el Presidente argumentando que debía aguardarse a decidir la ejecución del Plan Cardales. Al proveer el decreto 537/009 las reglas de participación para privados en Cardales, el magnate mexicano puede reclamar que se le conceda ahora la licencia satelital y entrar al mercado a descremar.
Pero más aún, el periodista Samuel Blixen narra en «Brecha» del 18 de diciembre pasado cómo dos asesores del presidente Vázquez, a su pedido, «explicaron» al Pepe Mujica la necesidad del decreto. Según Blixen, le dijeron que si no se abría la puerta al Grupo Slim, nuestras relaciones comerciales con México corrían serios riesgos de retraerse.
En el tiempo que seguí la evolución del Plan Cardales «desde adentro», me consta la preocupación de algún cuadro gubernamental por la disyuntiva que México podría plantear a nuestro Presidente: «Carne o Triple Play». Me resulta entonces muy verosímil el diálogo narrado por Blixen. Las preguntas que surgen entonces es cuánto vale la carne, leche u otros commodities agrarios que vendemos hoy a México, en qué medida pueden destinarse a otros mercados, versus cuánto vale el mercado de banda ancha, la cesión de Uruguay como país óptimo para el testeo de despliegues tecnológicos futuros y cuán reversible es esta decisión: huelgan los comentarios.
El Presidente de la República manifestó en mayo que los permisos de telecomunicaciones estaban fuera de agenda de la cercana visita del gobierno mexicano. Que el despliegue de Cardales debía fortalecer la posición de Antel. Que debía evaluarse el piloto de Trinidad antes de proseguir y que habría que hacerlo junto con el nuevo gobierno. Que había que hacer lugar a la participación privada, que debía optar por revender la banda ancha de Antel o eventualmente competir pero bajo condiciones a determinar en el futuro, y acelerando al máximo las gestiones que estimularan la asociación con Antel. Si ese mensaje continúa vigente, el decreto es inconveniente.
El Dr. Edgardo Carvalho, arriesgando su salud en una noche de insomnio y tensión, redactó para la Rendición de Cuentas pasada el artículo 241, en conjunto con algunos senadores (Lucía Topolansky, por ejemplo). El mismo establecía que no debía innovarse en materia de permiso o licencias hasta que el nuevo Parlamento elaborara una Ley de Telecomunicaciones. Fue un excelente aporte. El Presidente de la República vetó el artículo por eventuales consecuencias negativas sobre el despliegue de medios comunitarios, etc, pero la bancada del FA recibió el compromiso de que no habría innovaciones antes de que el próximo Parlamento pudiera abordar la temática.
El Presidente, mi Presidente, no debe seguir con el decreto contra viento y marea. Porque son sus vientos y sus mareas, los de sus compañero
s. Y no debe innovar en materia de telecomunicaciones y generar serios inconvenientes al próximo Presidente y Parlamento. Un compañero leal, debe decirle que si insiste en seguir adelante en ambos puntos, cometerá un error mayúsculo, de inestimables consecuencias. Y, por última vez, sugerirle que vuelva a mostrar la sabiduría política que le ganó la popularidad que ostenta, que la construyó decidiendo, pero también sabiendo auscultar el corazón de su base de sustentación política, y, cuando fue menester, cambiando de opinión a tiempo.
|*| Analista y matemático
Compartí tu opinión con toda la comunidad