OSMOSIS INVERSA
Así se llama un costoso proceso por el que se obtiene agua potable a partir de agua salada. Por extensión podría decirse: por el que se obtiene agua limpia a partir de agua «sucia».
Para que tal proeza pueda realizarse es necesario «empujarla» hacia ciertos filtros y obligarla a pasar por ellos dejando a su paso «la sal». Perdón por el horrible resumen pero de eso se trata y «eso» necesita muchísima energía.
En los países donde el agua potable es un problema (pongamos por caso Israel) se han debido construir al borde del mar enormes plantas de potabilización que consisten esencialmente en una usina generadora de energía eléctrica adosada a los filtros citados. Un gasoducto provee el gas natural para que unas turbinas en ciclo combinado provean la energía eléctrica necesaria para el proceso filtrador llamado ósmosis inversa.
En esos casos, como es fácil imaginar, el agua dulce sale muy cara…
En realidad, su precio es principalmente el de la energía gastada.
Se dice correctamente que el agua es lo que más abunda en el planeta pero no se agrega que en su inmensa mayoría no sólo no es potable sino que tampoco sirve para riego. Tampoco se dice que para «filtrarla» deben invertirse enormes cantidades de energía. Esta puede provenir de hidrocarburos, del sol, o de lo que sea, pero debe estar disponible o de otro modo no es posible conseguir agua dulce a partir de agua salada.
Podemos observar proezas muy costosas de la ingeniería humana, a veces colosales, en los países con carencia de agua de buena calidad. En Uruguay, por suerte, gozamos de agua potable excelente al alcance de la mano en todo el territorio. Para uso humano inmediato ella no requiere grandes gastos. Por todo eso duele tanto ver su despilfarro.
Sin embargo, de tal ventaja nacional hemos podido llegar a saber que la siempre sorprendente UTE, robándole en secreto el agua a la OSE…
O mejor dicho: usurpando su función y burlando su monopolio, está produciendo o se propone producir agua de muy buena calidad por ósmosis inversa. Como en el desierto de Neguev pero en el Departamento de San José…
¡Atención Agencias de Turismo!: solo faltaría traerle unos camellos a Chiruchi y levantar dos o tres pirámides en la Ruta 1.
Para esta nueva y tamaña proeza, los gerentes de UTE, ahora con turbantes y chilabas, como beduinos, despilfarrarán enormes cantidades de energía eléctrica para chupar agua del Río de la Plata y desalinizarla en un volumen tal como para abastecer una ciudad de 80.000 habitantes. Se trata de agua «made in UTE» Etiqueta Negra. ¿OSE?: para la risa…
En lugar de pedírsela, como cualquier hijo de vecino está obligado por la Constitución y la Ley a hacer, la UTE, que como se ve no cree en las empresas públicas ni en los monopolios siempre que no se trate del suyo, saca agua salada del Río de la Plata como Arabia del Mar Rojo, y la desaliniza con carísimo gasoil que le presta Ancap, para darle de beber a las horrendas turbinas de Punta del Tigre (que hasta por lo que beben nos están saliendo, como se ve, carísimas).
Lo más grave de todo es que además del citado, el despilfarro nacional perpetrado es mucho más grande.
Como es bien sabido y sufrido, Uruguay (a través de OSE) necesita realizar inversiones para agua potable en esa vasta zona: Libertad, Rincón de la Bolsa, Villa Rodríguez…
Lo racional será entonces extraerla de fuentes más limpias (puede ser el Río de la Plata pero aguas más arriba) y transportarla a los puntos donde hoy, y ya, hay importantes carencias. De paso se podría hacerla llegar a las sedientas fauces de las manidas turbinas, filtrándosela pero nunca a partir de agua tan «sucia». Este es otro ejemplo de lo que sucede en toda civilización chacarera: cada chacrita mira la realidad por el ojo de su cerradura y lo que es peor, no solo la mira sino que la estropea mediante planes e iniciativas delirantes sin importarle un bledo el alrededor. OSE no puede admitir tal enorme falta de respeto, en primer lugar, y urgentemente, debería cortarle el agua a toda la gerencia de UTE en todo el país. Y, de ser ello necesario, como segundo punto de la «escalada», a todos los empleados de la UTE.
En segundo lugar, y tratándose del primer gran cliente de la UTE, no comprarle más «luz»: traerla de Argentina o de Brasil rompiendo toda relación comercial con el ente descarriado por lo menos hasta que se sosiegue. Y como segundo escalón de esta otra escalada, construir sus propia usinas de generación (La Ley de Marco Regulatorio ampara ese derecho) vendiendo electricidad a sus clientes. En suma, algo así como la guerra de las patentes pero más grande y definitivo.
*| Escritor, senador de la República.
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