Sobrevivientes
Hacia finales de la era Mesozoica los dinosaurios desarrollaron unos espectaculares tipos blindados. Destacaba el estegosaurio. A semejante ejemplar, los científicos suelen considerarlo un animal particularmente estúpido, pues su diminuta cabeza contenía un cerebro no mayor del de un gato actual, aunque su cuerpo medía nueve metros y pesaba más de una tonelada.
Hasta hoy ha existido el convencimiento de que se extinguieron a principios del Cretáceo, hace unos ciento veinte millones de años.
Pero ya no estoy seguro.
¿Quién me quita ahora, con lo que pasó, la duda de que esa especie, ya por mutación, ya oculta en inhallables escondites y ayudada por la evolución, sobrevivió y algunos de sus ejemplares desean mostrarse, orondos?
Obviamente desde el humor, y si usted quiere, lector, desde la ironía, estos comentarios son lo primero que se me ocurrió cuando supe, al borde del soponcio, que los futbolistas retirados Enrique Peña y Obdulio Trasante hicieron una exhibición de boxeo supongo que en una emulación de las acrobáticas imbecilidades de «Titanes en el Ring», durante la velada en que ayer se presentó Chris Namús.
Peor todavía: parece que los promotores habían pensado reeditar el espectáculo como una suerte de preliminar del clásico de fútbol del domingo. Aquí se encontraron, menos mal, con la oposición de la Comisión Honoraria para la Prevención, Control y Erradicación de la Violencia en el Deporte.
¿Es necesario que yo diga más? Aún empujando la imaginación humana a los límites del delirio o enterrándola en la esquizofrenia, ¿cuál sería el objetivo aleccionador, constructivo, el ejemplo para la sociedad, y sobre todo para niños y jóvenes, de tamaña idiotez?
¿Hemos enloquecido por completo?
Por la perdurabilidad de la vía dolorosa, ¡que alguien despierte, razone e impida que violen nuestra inteligencia y nuestro pudor y, de paso, rescate del ridículo a quienes se han ofrecido para esta payasada vergonzosa!
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