UN GOBIERNO HONRADO, UN PAIS DE PRIMERA

Escrito por: Por Rafael Michelini |*|

Sábado 05 de diciembre de 2009 | 2:50
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La gran victoria que los frenteamplistas y todos los progresistas de este país obtuvimos el domingo pasado, además del festejo inolvidable y la oportunidad de afirmar nuestro proyecto con cinco años más de gobierno, dejará seguramente, múltiples conclusiones y enseñanzas para tener en cuenta al momento de los análisis y evaluaciones del resultado obtenido.

Pero quiero detenerme en uno de los factores del éxito que, a mi entender, marcó un menaje sustancial de lo que fue nuestra campaña política, con un peso determinante en la imagen de gobierno que supimos trasmitir a la ciudadanía y, sin dudas, que deberá ser la consigna que inspire nuestra gestión en este nuevo período.

Un gobierno honrado, un país de primera. Esa frase simple pero fundamental, supo sintetizar lo medular de nuestro proyecto: los principios y el rumbo que sustentarán los próximos cinco años de gobierno del Frente Amplio.

Por supuesto que nuestro programa, representa una guía fundamental para nuestra gestión en las múltiples áreas de gobierno, pero la consigna mencionada, representa cabalmente el espíritu y el impulso que tenemos que darle a nuestro próximo gobierno.

Se podrá quizás, fruto del contexto y las circunstancias, ejecutar con mayor o menor velocidad nuestro programa, pero lo que siempre debe quedar claro, es hacia donde vamos, cuál es la orientación y el objetivo estratégico de nuestro gobierno.

Nuestro compromiso es construir un país de primera, o sea un país desarrollado económica, social y democráticamente. Y lo tenemos que hacer con rectitud y honradez, con transparencia y solidez, con total apego a las exigencias de la ley y la Constitución de la República.

No hay país de primera sin un gobierno honrado y de nada sirve un gobierno a prueba de cualquier tentación, que sin embargo, olvide cual es el objetivo central que los uruguayos queremos para nosotros y para nuestros hijos: construir el país de las oportunidades, el Uruguay del desarrollo. Los frenteamplistas y el pueblo generoso que se volcó a las calles de Montevideo y de todas las ciudades y localidades de nuestro país, son la referencia viva de esa convicción, de la renovada confianza y del impulso que no podemos defraudar.

El desánimo, la desconfianza, la resignación, fue el legado más nocivo y pesado que generaron los 20 años consecutivos de gobiernos colorados y blancos.

El “no se puede”, las crisis, la frustración constante, fue disolviendo la confianza, la vitalidad, el entusiasmo, de un pueblo que venía, desde la noche de la dictadura, cargado de aspiraciones y esperanzas, pero que los años de estancamiento y falta de rumbo, fueron erosionando gravemente.

Durante mucho tiempo y como verdaderos monumentos al fracaso, se amontonaron fábricas fundidas y esqueletos de edificios inconclusos, junto a la interminable siesta de grandes obras interrumpidas y detenidas durante décadas, como el Palacio de Justicia, hoy Torre Ejecutiva, el edificio del Sodre, el nuevo puente sobre el Santa Lucía, que completaban el paisaje de la frustración nacional.

Por eso, lo que hicimos en estos 5 años ya transcurridos, adquiere un valor fundamental. Contratapa tras contratapa fuimos resaltando cada logro del gobierno frenteamplista, los objetivos alcanzados, los importantes avances registrados por nuestra sociedad, bajo la conducción del Frente Amplio.

No sólo terminamos en poco tiempo las obras que fueron abandonadas por otros gobiernos, empezamos y terminamos las nuestras. Los uruguayos recuperaron fuertemente su autoestima y la confianza en el país. El crecimiento, la fortaleza de nuestra economía, los avances sociales, el progreso y las políticas con visión de futuro, nos permitieron recuperar prestigio y reconocimiento en el mundo entero.

Eramos uno de los tres países mejor preparados para enfrentar la crisis internacional y lo demostramos en los hechos. Fuimos de los muy pocos, que en todo el mundo, no caímos en recesión ni retrocedimos.

Parece increíble el haberlo conseguido, cuando en el inicio de nuestra gestión recibimos una economía en estado crítico, plagada de vulnerabilidades y éramos uno de los dos países con mayor endeudamiento en relación al producto en el mundo.

Estas importantes demostraciones, unidas al enorme empuje hacia el futuro que supuso el desarrollo y el éxito del Plan Ceibal, han templado el ánimo del Uruguay actual y se ha vuelto a instalar en nuestra psicología colectiva que podemos avanzar hacia el desarrollo.

Hoy todos los uruguayos podemos pensar y asumir la construcción del país de primera que todos queremos: el Uruguay capaz de desarrollar y compatibilizar prosperidad y equidad. Pero no lo queremos ni lo vamos a hacer de cualquier manera.

La rectitud, la honradez y el compromiso, ese sentido republicano y llano que tenemos los uruguayos, nos tiene que acompañar siempre, como un componente fundamental del desarrollo, indisolublemente ligado a nuestra capacidad de gobernar.

Hemos abierto un camino sólido hacia el progreso. Vamos con toda nuestra convicción y entusiasmo a emprenderlo, todos juntos, durante los cinco años que vienen, para que este nuevo gobierno del Frente Amplio, le ofrezca al Uruguay un nuevo gran paso hacia el futuro, hacia nuestro propio desarrollo como país y comunidad.

El país de primera está a la vista, caminemos cada día con mayor confianza, que vamos a alcanzarlo.

|*| Senador.Nuevo Espacio FA

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