T DE TRIUNFO, T DE TILO, T DE TRANQUI

¡Qué domingo compañeros! El vientre tibio de esta hermosa colcha de retazos parió su segundo hijo del amor. Corazones mirando al sur, caras pintadas chorreando alegría, las almas abiertas de esperanza e ilusión y el cuerpo loco desatando la tensión de tanta espera.

Así festejamos este nuevo triunfo del Frente Amplio. Junto a los miles de anónimos militantes nos apretamos en un abrazo bendecido por el viento y la lluvia que envolvió el alma de la bandera de Otorgués. En el estrado el Pepe, junto a Danilo y Tabaré, repetía aquella frase de la historia, sobria y terminante: «Sin vencidos ni vencedores», para que no queden dudas.

Pero como nos enseñó L.Seregni siempre hay que pensar en la mañana siguiente, en este caso en diciembre. Último mes del año que requiere de nosotros mucha calma, trabajo intenso, reflexión colectiva, aprendizajes en red y un gran control de la ansiedad. No dejemos que la lógica avidez de los medios por averiguar nombres y cargos nos desvíe del objetivo central: asumir con eficiencia y responsabilidad, la confianza que más de medio país depositó en nuestro proyecto nacional de desarrollo y justicia social. Que no nos encandilen las luces del Estadio. Esto no es un período de pases futbolero donde todos tiran nombres al boleo para ver si en río revuelto hay ganancia de pescadores.

Es el último mes para hilar fino en torno a la estrategia de gobierno. El propio domingo la mayoría de los medios, apoyados en los dimes y diretes del intangible matrimonio Fuentes, ya anunciaban candidaturas presidenciales para el 2014, nombres de futuros intendentes, ministros, subsecretarios y directores de entes. Calma, por favor. Que de esta larga campaña electoral tenemos mucho para aprender; lo que nos obliga a actuar con prudencia para terminar de articular las características del plan de gobierno en todos sus aspectos.

 

Los aprendizajes de campaña

Ya nadie podrá afirmar que el pueblo nos prestó el voto para darnos la oportunidad de gobernar y ver qué pasaba. Con convicción y gestión a la vista, la gente nos volvió a otorgar mayorías parlamentarias en octubre y con mayor cantidad de votos, más de la mitad del país renovó su confianza en la fórmula frenteamplista pero por motivos distintos a los del 2004. Básicamente nos votaron para continuar profundizando los cambios del proyecto nacional de equidad y justicia social de largo aliento que se iniciara brillantemente con el liderazgo de Tabaré.

La izquierda «descubrió» e incorporó sin tapujos la indisciplina desestructurada, mayoritariamente joven, expresada a través de la acción de las redes frenteamplistas. Esto resignifica la condición de movimiento del Frente Amplio y nos enfrenta al desafío de generar nuevos consensos políticos que abarquen también a la multitudinaria izquierda no sectorizada.

Gracias a la militancia en red, a la descentralización, a la participación ciudadana, a la integración nacional, el Frente Amplio sigue creciendo en todo el país y el Interior renueva y vigoriza sus demandas de inclusión.

La población apoyó un nuevo consenso social que reivindica el valor de la solidaridad y la justicia como ejes de la acción de gobierno. La gente se identifica con el cambio cultural sembrado. Le dijo no al Uruguay de las quejas y del no se puede, despidiéndose para siempre de las añoranzas del pasado. Ahora se juega por la construcción y concreción de sueños dignos de un país de primera.

El 29 de noviembre el desdén de la gente y la ironía popular sepultaron definitivamente a los últimos caudillos de una derecha vieja que desde 1971 pretendió deslegitimarnos, asociando sistemáticamente a la izquierda con la violencia, el caos y la pérdida de valores morales. Ojalá la renovación de la derecha cumpla su promesa de aportar al país sus ideas, sin campañas sucias y sin apelar a disfrazar su identidad ideológica, que respetamos y forma parte del Uruguay de todos.

Sin maquillajes, respetando los tiempos políticos y personales, la fórmula Pepe­Danilo trabajó en equipo. Se conocieron a fondo, se complementaron ­cumpliendo con el viejo paradigma frenteamplista de hacer la mejor síntesis de la diversidad en unidad­ y en poco tiempo se transformaron en una dupla arrolladora que trasmitió a la gente entusiasmo, profesionalismo, propuestas, compromiso, humor y afecto. Gran ejemplo.

El pueblo valoró la honestidad y humildad del Frente Amplio para comprometerse antes de las elecciones con la convocatoria a un diálogo interpartidario y social de agenda abierta en torno a cuatro temas estratégicos para el desarrollo del país: seguridad, educación, matriz energética y medio ambiente. Sin bombos ni platillos, nos comprometimos a promover paso a paso el logro de políticas de largo plazo y posibles, que consensúen lo común sin desconocer la diversidad y sin enredarnos en las charamuscas propias de los procesos electorales.

 

Los desafíos de diciembre

Se está trabajando arduamente en el fino zurcido de la estrategia de gobierno y se han iniciado rondas de diálogo y negociación con todos los partidos. Pero nosotros podemos ayudar si asumimos las responsabilidades del momento. Hay mucho para hacer juntos. Cito algunos ejemplos.

Darnos una mano y hacer lo que sea necesario para manejar sabia y unitariamente las ansiedades mediáticas, políticas y personales propias de toda transición de gobierno. Evitar que las «urgencias» ajenas hagan que pongamos la carreta delante de los bueyes.

Transformar el programa del Frente Amplio y el plan de gobierno en políticas y estrategias afinadas para cada área de gestión. Sintetizando la diversidad en unidad, recogiendo la experiencia de gobierno y respetando las especificidades propias de cada tarea. Para ello es fundamental acordar compromisos de gestión frenteamplista en cada sector de trabajo, estableciendo también procesos de consulta y coordinación e indicadores de seguimiento de los objetivos trazados. Aterrizar el proyecto nacional en cada área con sentido unitario, con organismos de consulta y con compromisos de gestión evaluables, es un trabajo de hormiga que sólo podremos hacer ahora. Esta tarea fortalecerá el trabajo en equipo y facilitará la acción de quienes luego asuman responsabilidades de gobierno.

Diseñar procesos comunes en donde la acción cotidiana de gobierno habilite la comunicación fluida y una interacción continua con las organizaciones de la sociedad civil y con los demás partidos políticos. Creemos mecanismos y sostengamos actitudes que nos aseguren que siempre tendremos oreja abierta a las ideas de mejora de gestión y a las propuestas que den valor a la construcción de un país de primera.

Profundizar la revalorización de la gestión pública, clave en el éxito de nuestro proyecto nacional. Un gobierno honesto y un país de primera siempre debe proponerse ir a más. Si queremos aumentar la inversión en los colectivos postergados es indispensable que nos exijamos aún más en el contralor y eficiencia del manejo de los dineros públicos. Para ello será necesario diseñar sistemas que aseguren que cada peso destinado a la gestión efectivamente llegue en tiempo y forma al fin previsto. Y esto no se puede hacer sin la gente. En todos los sectores de la Administración existen funcionarios «linces» que además de ponerse la camiseta y cumplir con su tarea saben cómo hacer para gastar mejor y en forma eficiente. A buscarlos y a convocarlos.

No habrá otro diciembre para pensar en estas tareas. Por ello manejemos la ansiedad, no entremos en la danza de nombres y empecemos a escribir la letra chica y sin gloria que cimentará las bases del gobierno para el país de primera.

|*| Diputado de Asamblea Uruguay

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