FIN DE UNA EPOCA
Después del domingo, la pregunta del insomnio es: ¿Y ahora por qué no colgamos los zapatos? Sería un final perfecto y una jubilación muy bien ganada… Lo seguiremos pensando.
Porque además el domingo se cayó en Uruguay el Muro de Berlín (luego de veinte años de caído en Berlín) y se termino la Guerra Fría veinte años después de que se terminara en el mundo.
Y porque además, una época se acabo para dar comienzo a otra que será muy distinta.
Se acabaron los buenos y los malos donde los buenos eran siempre ellos (porque manejaban el poder) y los malos éramos siempre nosotros.
La época de un país tajantemente partido en dos. Tozudamente dividido. Tenazmente separado. Artificialmente, para bien de monetarios intereses.
«Estrategia» funcional al subdesarrollo a prepo.
Porque un país como el nuestro (mejor sería decir países), con la «cuestión nacional» pendiente; asesinada en mala hora; abortada por siglos, necesita vitalmente la Unidad Nacional para su crecimiento y libertad.
La de todos cuantos están por él contra los pocos que están en contra sirviendo siempre, consciente o inconscientemente, a intereses extraños.
Y porque sin transitar ese camino las mejores utopías serán imposibles.
En estas tres duras campañas electorales hubo dos o tres grandes temporales de votos que lograron barrer los residuos molestos y las vacas muertas en medio del camino, de una visión política nefasta.
Lo que nos iba quedando, vetusto pero militante, de la Guerra Fría.
En el Partido Colorado esa fajina fue temprana y arrasadora aunque las calaveras políticas siguieron fastidiando un tiempito más, reacias al panteón, remolonas al féretro.
Bordaberry ha tenido que espantarlas a escobazos a veces inútiles, por lo que es solidario aconsejarle que contrate una volqueta.
Y en el Partido Nacional, con pucheritos, ya lo han dicho el lunes:
«El martes comienzan nuestra autopsia». Con hojas de afeitar… Pero anuncian que el destripado será a puertas cerradas.
Posiblemente en una morgue alquilada al efecto. O en algún otro frigorífico.
De lo que no cabe duda es de que los cortaran en pedacitos para que no puedan resucitar sea por el motivo que sea. Y cuando los enterremos nos dijo uno vamos a descerrajar para abajo varios cargadores, no sea cosa que aún estén vivos.
Ya Larrañaga (¡Pero qué tarde!) decidió ir sin malas compañías a entrevistarse con Mujica.
No quiere volver a quedar pegado aunque está tapado de pegamento: apenas se columbran sus ojos por debajo de las varias capas de cascola revenida. Dará un trabajo hercúleo rasquetearlo.
Hijo Prodigo ya no pasa del brazo con quien no debe pasar y mastica municiones recordando la maldita foto del balconcito (que nosotros vamos a encuadrar y colgar en nuestro despacho con una ramita de ruda macho).
En pocas horas ya hemos visto como da comienzo una nueva época.
Olvidamos reseñar que en el Partido Nacional habrá otras autopsias subsidiarias. Porque la derrota es huérfana. Y habrá una gran disputa por liderar la renovación tan destartalada. Nacerán nuevas agrupaciones.
Porque además de Lacalle hubo otros gravísimos responsables de su victoria en las internas.
También a ellos debemos regalarles algo para las fiestas. Quién sabe si les habrá quedado para entonces algún diente sano… Los imaginamos con sonda gástrica por la paliza. ¡Gracias!
Mientras tanto Bordaberry (que les militó de pata arrollada) les seguirá arrancando la cabeza con voz meliflua.
Creemos que será posible ver algo nunca visto: que el Partido Rosado se rompa tanto ocasional como definitivamente.
Nadie se asuste si a la hora de votar en el Parlamento el Frente Amplio tiene más votos de los que tiene. Y el Partido Rosado menos.
Pero nunca olvidemos que Lula (aquí cerquita), la última vez tuvo que luchar contra candidatos de «izquierda». Todos. Como por arte de magia había desaparecido la derecha y hasta el centro de Brasil.
A pesar de tamaña metamorfosis no pudieron derrotarlo.
Los escombros de la vieja estrategia de la derecha yacen en el campo del desastre. Forzosamente tienen que fabricar otra. Algunos están más avanzados que otros en esa empresa.
Y la izquierda deberá tener muy en cuenta estas novedades inexorables.
Y también que las viejas estructuras de su organización, rechinando, fueron muy elocuentemente sobrepasadas por la militancia juvenil basada en herramientas técnicas contemporáneas.
Ese fuerte viento nuevo, que nos enorgullece a todos, entrará también en el Parlamento y en tareas muy importantes del Poder Ejecutivo.
Para ambas cosas es bueno mirarse en el espejo que no miente. Y verse.
Por eso también, la reflexión en torno a colgar o no los zapatos tiene más sentido e importancia de lo que parece.
*| Escritor, senador de la República.
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