Bueno, feo, malo
En una ceremonia afortunadamente austera, piadosa con los asistentes, ocurrió un hecho relevante. Pone al país junto a aquellos que comparten la vanguardia de la tecnología médica.
Henry Engler, padre de una criatura que también vivirá entre nosotros, presentó un ciclotrón, el primero de los tres aparatos que harán funcionar la Tomografía por Emisión de Positrones, PET por su sigla en inglés.
El sistema permite la detección precoz del cáncer y de algunas patologías neurológicas y cardíacas, abriendo paso a tratamientos mejor definidos y certeros. Será financiado a través del Fondo Nacional de Recursos, lo que supone el acceso gratuito de toda la población. Falta redactar un protocolo médico específico para determinar en qué casos podrá ser utilizado.
Esto es lo bueno: una tecnología avanzada puesta al servicio de todos.
Lamentablemente, y como pasa cuando alrededor se mueve mucho dinero, la licitación ya fue recurrida por dos empresas cuyas propuestas no se aceptaron. Hay un expediente judicial, ya declaró el propio Engler y hay quienes han empujado al medio de la escena sombras voraces de suspicacia.
Esto es lo feo: ¿alguna vez se logrará aquí licitar lo que sea un tomógrafo, un puente, una terminal de contenedores, la camiseta de la Selección de fútbol o un gel contra la gripe- sin el acecho de la sospecha y la necesidad de una demanda?
Hay que decir, finalmente, que habrá PET, al menos por ahora, sólo a través de Ministerio de Salud Pública; se sabe que el Estado rechazó la petición de una empresa privada de incorporarla a sus servicios. La razón que se ha expuesto se me antoja una suerte de palo enjabonado a punto de caer.
Esto es lo malo: ¿por qué no puede haber un PET gratuito y otro no, si hay gente que está dispuesta a pagarlo porque quiere ejercer su derecho a la salud sin sentirse atada por el aún desconocido protocolo de aplicación, que fijará unos límites que causarán dolorosas exclusiones?
Compartí tu opinión con toda la comunidad