TEOEQUILIBRIA

Ha nacido un Papa y su dogma: el equilibrismo universal. Celestial ideología criolla que se agrega a tantas que por el mundo ambulan.

No podemos imaginar en el doctor Luis Alberto Lacalle la más mínima afición por zapatillas y sutilezas del ballet para navegar pretiles.

Por el contrario, su mérito es el rugby de tapones largos, canilleras altas y casco reforzado.

Pero, desde las mariposas, toda metamorfosis es posible.

La golpiza electoral que le fuera propinada y muy en especial la mayoría parlamentaria alcanzada por su contrincante, hicieron que, bullendo el cerebro, Lacalle inventara, ya dentro de su féretro político iluminado por la capilla ardiente, la citada maravilla.

Toda crisis es también oportunidad, por lo que debemos advertir que la situación en la que está el doctor es propicia para todo tipo de creaciones fantásticas. Permanezcamos atentos a nuevos portentos.

En el marco de la equilibridad vendrán los equilibriólogos, su equilibriología y su equilibriografía; la levo y la dextroequilibría; la equilibrancia y la equilibriéutica; la equilibriótica y la equilibriónica; la onto y la metaequilibría; la equilibriodia, y la equilibrioncia; hasta que al final llegue equilibrionia como lar de la utopía que también podría llamarse equilibriovaquia, equilibrioterra o equilibriocia… Hay que pensarlo.

Y discutirlo: ¡Nació un nuevo debate! ¡Nuevas cátedras y Facultades!

¡Cantidad de ONG posibles!

Ni que hablar de las nuevas ramas del Derecho equilibral.

Nuevas formas, estilos y escuelas del arte: teatro equilibrista; música equilibrante; literatura equilibriosa y toda una equilibriosea; una poesía equilibrílica, transequilibrada y su acérrima enemiga la trasequilibrada. Serán memorables los pleitos en torno a esa tan decisiva «n».

Habrá una nueva arquitectura: la equilibriesca. Y una nueva pintura: el subequilibrismo (abstracto y el figurativo), el cosmoequilibrismo cromático y el cromatístico…

Y vendrán nuevos diminutivos al acervo único de nuestro idioma: equilibrito, equilibritito, equilibritititito, equilibrico, equilibricuelo, equilibriuelo, equilibrín, equilibrinitín, equilibrinito, equilibrinitito, equilibriecito y así sucesivamente…

Nacerá la medicina equilibriar, y con ella nuevas especialidades a saber: equilibrioínica; fisio y neuroequilibrismo, oftoequilibría, otorrinolaringoequilibría, androequilibría, traumatoequilibriología; y las cirugías: intra, endo y exoequilibrial, todas las equilibriotomías; la androequlibría y la equilibrética; la onco y radioequilibría y la magnetoequilibría…

Y nuevas enfermedade, algunas de ellas letales: equilibricia, equilibriomanía, equilibriotis, equilibriotitis aguda o crónica, equilibriasis infecciosa, equilibriudea, equilibrionia pulmonar; equilibrasia en especial reumática; el mal de Lacalle cuyos portadores serán los aficionados al rugby; las equilibrialgias…

Irán llegando los primeros medicamentos: el Equilibral (cada 12), el Equilibrol (cada 4) y el Equilibrifar (cada 8); la vasta gama de los equilibrantes, equilibrínicos, equilibrilos, equilibrílicos, equilibriatos, equilibrianatos, equilibrenos y equilibrifenos; las nuevas drogas equilibrinas, equilibrinias y equilibriógenas; las equilibrionas, las meta y las paraequilibrionas y las equilibriárdicas; los equilibrióxidos y los peróxidos; las equilibriotinas; las equilibriatorinas… En fin: toda una equilibrieútica.

En Ciencias nacerá la cosmoequilibría y la equilibriofísica, la equilibrioquímica; el micro y el nanoequilibrismo; la equilibriática, el info y el telequilibrismo; el bioequilibrismo tanto molecular como atómico… Nacerán la teoría espacial desequilibrada y su acérrima la equilibrada.

Las matemáticas equilibrias o de la cuerda floja parirán la equiliobriomática, la equilibriometría, la geoequilibría… Euclides y Pitágoras quedarán definitivamente refutados también por Lacalle: según él la suma de los tres ángulos de un triángulo es de 360 grados ya que todos son obtusos por lo que estos polígonos tienden infinitamente a la mesa redonda y por ende la suma del cuadrado de los catetos jamás será igual al cuadrado de la hipotenusa ya que los tres cuadrados de marras deberán ser exactamente iguales en la segunda vuelta. Lacalle demostrará asimismo, que cien es igual a uno en su ya tan famosa fórmula 100=1.

En el marco de tamaño comunismo sideral postula que D=M donde D es Dios y M es mí.

Con lo expuesto basta para mostrar apenas una pequeñísima parte del aporte a la Humanidad que acaba de hacer el doctor Luis Alberto Lacalle a partir de un simplísimo cálculo electoral (vio caer una manzana): demostrar que cuando un candidato gana por paliza y obtiene mayoría parlamentaria, perdió. Y que el que perdió ganó por lo que es científicamente correcto y obligatorio colocar a Lacalle de presidente de acuerdo a las dos geniales ecuaciones fundacionales: 49M-28L=50L (en la que M y L son respectivamente Mujica y Lacalle) y: P con M= a P sin M (en la que P y M son respectivamente presidente y mayoría parlamentaria).

Se acaba de sustituir la democracia representativa por la egoarquía equilibrada. Se sustituye el voto por una sola gran balanza nacional de precisión (homologada por el LATU) que dictará la repartija.

Adviene con esta ideología la religión que la sustenta: el empate.

Preexistente y muy uruguaya pero ahora con graves repercusiones deportivas: dado el empate obligatorio los campeonatos también serán administrativos. La eterna inmovilidad e inamovilidad. La quietud. El quietismo. La parálisis… Por fin ya no habrá absolutamente nada que hacer.

Mientras los toros no sean homosexuales viviremos ahítas y colosales siestas babilónicas mirando a veces con lánguida glotonería, desde nuestro perezoso plegable, cómo nos miran, con ojos bovinos, las vacas crudas forradas de cuero y los chanchos circundantes cuando cierran el ojo del lado que apretan mandíbulas contra carozos.

Ristras de morcillas y chorizos colgarán del ombú a nuestro alcance.

Serán derogados los artículos constitucionales que otorguen algo a las mayorías. En especial los de la reforma de 1996 propuesta por Lacalle (de la que está arrepentido).

Por supuesto los que otorgan mayoría de ediles en cada Junta Departamental al intendente electo sea cual sea el número de votos obtenidos.

En suma, nunca más habrá elecciones.

No estamos ante un atentado a la Constitución sino ante una revolución (el equilibrazo) cuyo comienzo fue el muy poco serio grito de Carrasco proferido por Lacalle el lunes 26 de octubre de 2009.

*| Escritor, senador de la República.

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