Tránsito
Si conduzco un vehículo y veo un cartel de «Ceda el paso», ¿qué debo hacer? Dar prioridad a los vehículos que circulan por la transversal. Si veo un cartel de «Pare», ¿qué debo hacer? Detener el vehículo hasta advertir que el cruce ha quedado libre. Si veo un cartel de límite de velocidad, ¿qué debo hacer? Llevar la marcha a ese límite, sin alterarla hasta la próxima señal. ¿Por qué carril, en condiciones de normalidad en el tránsito, debo adelantar a otro vehículo? Por la izquierda. ¿Por dónde puedo hacer el «manejo defensivo», obviamente más lento? Por la derecha.
En Montevideo, paradójicamente, la mayoría se pasa los carteles, las señales y las normas por las entretelas. Parece que no duele.
Bromas aparte, veamos un detalle interesante.
La suma de accidentes cuya responsabilidad fue de conductores profesionales, o sea de quienes manejan camiones, ómnibus y taxis, ha crecido hasta angustiar a la sociedad. Es más que un murmullo quejoso, que de todos modos la prensa se encarga de amplificar: es una amenaza.
¿Y qué pasa si movemos el avispero? ¡Sorpresas! La corporación de dueños de taxis no lleva estadísticas de accidentes. La Intendencia, según confesión de los responsables del área especializada, no ha logrado, especialmente en la noche, presencia suficiente de inspectores. Y, cual frutilla de una torta que parecería broma si no fuese drama, sufrimos sobrepoblación de profesionales que conducen tan mal que son un peligro público.
Se me ha ocurrido imaginar cómo se llenarían las parroquias si todos esos individuos se prosternasen para orar, pidiendo perdón. ¿Una idea loca? Tal vez, pero abriría paso a la intervención divina.
Soy agnóstico, pero suena a que es lo que va quedando: un acto espontáneo de arrepentimiento, ante el dios que se elija, para resolver un problema al que por otros procedimientos tipo de premio y castigo sólo se ha inducido a los incapaces e irresponsables, de la risa, a orinarse encima.
Compartí tu opinión con toda la comunidad