EN PROPUESTAS, EL FRENTE ES IMBATIBLE

Escrito por: Por Rafael Michelini |*|

Sábado 10 de octubre de 2009 | 1:49
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Reiteradamente se afirma que esta campaña electoral se ha caracterizado por agravios y descalificaciones. Y creo que en buena medida les asiste razón a quienes así opinan. Ha habido descalificación y agresividad, pero no todos han aportado la misma cuota. El estilo y el lenguaje de campaña del Partido Nacional, desde el inicio, ha sido sin dudas el más orientado hacia la descalificación y la agresión. No han sido deslices discursivos o momentos desafortunados. Ha sido una opción deliberada, asumida como herramienta de campaña.

La estrategia de la fórmula Lacalle- Larrañaga optó por dar ese tipo de confrontación, con esas características. Fundamentalmente porque carece de instrumentos políticos de mayor envergadura para generar adhesión electoral en aquellos ciudadanos que desde el comienzo no se identifican con el Partido Nacional. Eligieron ese nivel de campaña, porque en el debate acerca de contenidos y propuestas de gobierno, la fórmula nacionalista no tiene chance, no posee condiciones para convocar nuevos votantes.

No tienen posibilidades de convencer porque ningún discurso o ninguna crítica oblicua es capaz de ocultar lo que para todos resulta evidente. El gobierno del Frente Amplio liderado por Tabaré Vázquez, ha sido un gran gobierno. El mejor de los últimos cincuenta años por lo menos y esa verdad, grande como el país, no se puede disolver con frases hechas o reclamos puntuales.

Cualquier comparación con las administraciones anteriores, expone crudamente los malos resultados de los gobiernos de blancos y colorados. Pero además, los resultados del gobierno de Tabaré Vázquez han sido elogiados permanentemente a nivel internacional, por otros países y por organismos como la OEA, el BID, el Banco Mundial y hasta el FMI, lo que ha situado al Uruguay en un nivel de reconocimiento como no se conocía desde hace muchas décadas.

La campaña de la fórmula de candidatos del Partido Nacional no tiene condiciones para convencer en el plano de las propuestas y del proyecto político a futuro. Porque en esa materia, la fortaleza del programa del Frente Amplio y la solidez de los compromisos de gobierno asumidos y defendidos por nuestros candidatos afirman una demostración política que no ofrece fisuras ni oportunidades para el discurso de la fórmula blanca.

Entonces, Lacalle y Larrañaga notoriamente optaron por recorrer los dos caminos que tenían más a mano. El primero, fue prende velas y esperar, con incontenible ansiedad, la llegada de la profunda y súper anunciada crisis económica, agitada a coro por blancos y colorados, que de un golpe iba demoler la obra de nuestro gobierno.

Apostaron todas las fichas a que la crisis internacional golpearía fuertemente a nuestro país, vendría la recesión y ya por anticipado, arremetieron contra el gobierno, señalándonos falta de previsión, despilfarro e incapacidad, dando por descontado que se venía la debacle económica. Con la crisis se iría al tacho, no sólo nuestra solidez como gobierno sino también la credibilidad de nuestras propuestas.

Pero la onda expansiva de la crisis llegó, rebotó contra las fortalezas acumuladas por el país gracias a las políticas de nuestro gobierno y se fue. Se fue y no hubo recesión. Nada se cayó, por el contrario, fuimos ejemplo mundial. Se terminó el discurso tremendista de la oposición y se incurrió en una extraña paradoja. Resulta que aquello que era lo mejor para el país, causó enojo y decepción en los dirigentes blancos y colorados.

Pero quedaba el segundo camino, que entonces fue emprendido y desarrollado con contumacia. El mismo no demandó mucha elaboración, sencillamente consistió en descargar todo tipo de agravios y descalificaciones sobre los candidatos y representantes del Frente Amplio. Era lo que quedaba, no había más tiempo ni lugar para ensayar alternativas más pulidas, propuestas o proyectos para el desarrollo del Uruguay. En esa dimensión era extremadamente difícil encontrar réditos políticos para el Partido Nacional.

Qué propuesta de Lacalle podría superar en audacia y visión de futuro al Plan Ceibal, luego que el Uruguay ha sido reconocido como el primer país en el mundo en entregar una computadora portátil por niña o niño en edad escolar y que en el próximo período el Frente Amplio va a extenderlo a la educación secundaria.

Imaginemos que la oposición planteara la creación de 100.000 nuevos empleos en el próximo período. Los uruguayos dirían: el Frente ya creó 200.000 y proyecta 200.000 más para su futuro gobierno. Pensemos qué pasaría si los blancos propusieran crear un precio especial para el combustible en los departamentos de frontera. Cualquiera les avisaría que el Frente Amplio ya lo implementó hace más de tres años.

¿Hay alguna propuesta de la oposición que pueda superar la conquista social de haber incorporado 500.000 niños y adolescentes en una cobertura de salud efectiva, como la ha garantizado el desarrollo del Sistema Nacional Integrado de Salud, que además, el propio Frente Amplio se compromete a mejorar en el próximo período?

En el gobierno pasado, el entonces presidente Jorge Batlle decía que su ambición era conseguir que el país alcanzara los 5.000 millones de dólares de exportación de bienes y servicios. Esa era su gran meta y afirmaba que el país daría un paso gigantesco hacia su desarrollo si lo conseguía. Esta claro que no lo logró y ya todos sabemos lo que sucedió en el gobierno de Jorge Batlle.

El Uruguay exporta actualmente en bienes y servicios, alrededor de unos 11.000 millones de dólares. Pasamos de 4.000 a 11.000 millones en sólo cuatro años. Además, el gobierno del Frente Amplio logró disminuir la indigencia a menos de la mitad y afirma que va a extinguirla en los próximos cinco años. Consiguió disminuir la cantidad de ciudadanos que viven en condiciones de pobreza en más de un tercio. Cuando finalice este gobierno la pobreza comprenderá a menos del 20% de los uruguayos y el Frente Amplio proyecta reducir esa cifra a la mitad, en su próximo gobierno. Aumentaron fuertemente las jubilaciones, los salarios y el salario familiar. El de los policías se duplicó y el de las maestras se triplicó. El desempleo cayó, y por primera vez este año son más los uruguayos que vuelven que los que se van.

Discutir resultados y propuestas con estas cifras a la vista, fue demasiado para la fórmula del Partido Nacional, por eso siguieron la estrategia de la descalificación permanente. Primero al “Pepe”, luego a Danilo, al gobierno, al Frente Amplio, al propio Tabaré y ya en fase de desbande, Lacalle arremetió contra los uruguayos más pobres, a quienes hoy sabemos que considera simples atorrantes.

Los uruguayos son inteligentes, sensibles y sobre todo respetuosos. El camino de los agravios siempre ha sido rechazado por nuestra gente. Lo que ha venido sucediendo era esperable, en cada encuesta sigue bajando la intención de voto por el Partido Nacional. No tienen ninguna propuesta positiva o interesante para el futuro del país. Sólo la demagogia, vieja y conocida, de más autoridad, más palo y más penas, para atender nuestros problemas de seguridad ciudadana, como si eso fuera la gran solución efectiva.

Sólo más de lo mismo. Es burdo pero entendible. Hasta ahora, nada les ha dado resultado. En el campo de las iniciativas y las propuestas de gobierno, el Frente Amplio aparece como imbatible. Sólo cabe esperar más agravios hasta el final de la campaña, es lo único que a esta altura pueden hacer.

|*| Senador, Nuevo Espacio FA

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