DIARIO DE CAMPAÑA: LAS VOCES ANONIMAS QUE GUIAN LA NUEVA VICTORIA FRENTISTA

Con todo el respeto a las opiniones discrepantes, estoy absolutamente convencido del triunfo del Frente Amplio en las próximas elecciones. La lectura de las encuestas, de la composición de la franja de indecisos, etc., me hacen concluir que el próximo gobierno será frenteamplista. No sé si en primera o segunda vuelta, pero no tengo duda del resultado final.

Para el militante frentista, esta opinión personal no debe ser leída como proclama exitista o invitación a bajar los brazos porque ya se logró el triunfo. Absolutamente lo contrario y me quiero explicar en detalle.

1. Es muy deseable alcanzar la victoria en primera vuelta, y no sólo para los frentistas. La inmensa mayoría de la ciudadanía manifiesta hastío ante el tono actual de buena parte de la campaña. Para un final cantado, no parece nada apetecible esperar un mes más, en el que probablemente dicha campaña acentúe sus ribetes más desagradables. Por otra parte, el triunfo en primera vuelta permitirá que ya a fines de octubre el equipo de Pepe y Danilo esté pensando ­junto al actual equipo de gobierno­ los primeros pasos a dar en marzo. Un nuevo gobierno que tiene más tiempo y concentración para preparar sus vitales primeros meses, en los que define su tonalidad, hace su tarea mejor. Y eso nos beneficia a todos los uruguayos.

2. Es importante alcanzar la mayoría parlamentaria. Permitirá un funcionamiento muy aceitado entre Poder Ejecutivo y Legislativo, e inversamente, una situación de tirantez Ejecutivo-Legislativo sería paralizante. La oposición aduce que no es conveniente tanto apoyo para un gobierno, pues de esa manera no se le puede controlar adecuadamente. Pero en el 2010 la situación política, nacional y de cada partido, será más madura que la de 5 años atrás. Aunque el Frente Amplio gane en primera vuelta, estoy convencido que agotará los esfuerzos ­con la proverbial bonhomía y capacidad negociadora del Pepe Mujica a la cabeza­ para ampliar la base de sustentación política de su gobierno, mediante las alianzas que den lugar a un gobierno de grandes mayorías nacionales. En el Partido Colorado, pero también en el Partido Nacional, hay varios dirigentes que comparten la premisa básica del gobierno de Tabaré Vázquez y del programa del Frente Amplio: el camino hacia el Uruguay sustentable es el crecimiento con inclusión y no la polarización, segmentación o aumento de las diferencias sociales. Porque no se trata de dar golpes bajos, pero me consta fehacientemente que a muchos ciudadanos colorados o blancos, oír una campaña que apela permanentemente a la degradación, de la chacra al sucucho, del pobre al atorrante, les causa tanto desagrado como a un frentista. Porque crecieron en el Uruguay cimentado en la escuela vareliana, donde quienes comparten un banco en la escuela se sienten iguales para el resto de la vida. Porque no quieren tener más marginación y como forzoso efecto secundario de ello, más rejas, alarmas, e inseguridad. Porque en cambio quieren a los gurises sentados con sus XO, charlando, compartiendo sanamente, aprendiendo, socializando, sean hijos de un senador, de una empleada doméstica o de quien sea. Ese Uruguay lo queremos con el alma muchos más de los que votamos al Frente. Pensar otra cosa sería arrogancia y faltar a la verdad. Estoy seguro que Pepe sabrá aglutinar a todos quienes quieren ese Uruguay. Y si gana en primera vuelta, lo hará por convicción profunda, no por ningún cálculo, dándole más valor a su gesto. Me haría muy feliz que un Frente triunfante en primera vuelta lograra alianzas parlamentarias con otros sectores. Y que brindara algunas responsabilidades de conducción en el Poder Ejecutivo, entes, etc., a ciudadanos de probada idoneidad de otros partidos, que compartan genuinamente esa visión de crecimiento con inclusión. Pues si eso se logra, habrá comenzado realmente la era de las políticas de Estado en el Uruguay.

3. Por todo esto, ¿qué debemos hacer los frentistas de aquí a octubre? Con la mesurada alegría de un nuevo triunfo en ciernes, sin exitismos, con humildad, con apertura, debemos ir más que nunca a conversar con los amigos, familiares, vecinos que aún no nos votan. Invitarlos a subirse a la corriente de alegría, al país de las grandes mayorías, de las políticas de Estado, de los adultos aprendiendo de los ceibalitos, donde «naides es más que naides», donde todo hogar en el que se trabaja, se limpia, se cocina, se estudia, es digno de respeto, independientemente de su calidad arquitectónica o «alcurnia».

4. ¿Cómo podemos hacerlo? Pues apelando a nuestra esencia. Lo resumo en un relato. En 1971, el Frente Amplio cosechó en el Departamento de Rocha 2.613 votos en un total de 43.707 votos emitidos. Un modestísimo 6%. Y en mi Rocha natal se atentó dos veces contra la vida del General Seregni, en una de ellas dando muerte a un niño inocente en Castillos. Desde ese entonces, a fuerza de buenos vecinos, de hablar de la vida, de compartir ideas políticas a veces en susurros, enfrentado la represión política y la de una sociedad adversa, hubo, como todo en pueblo del interior, baluartes que, una a una, fueron ganando adhesiones. Maestros, profesores, doctores, obreros… Socialistas, comunistas, cristianos… todo frentista del Interior puede poner varios nombres de su propio pueblo a este recuerdo. Esos heroicos portadores de una verdad disonante me enseñaron una lección inolvidable: los frenteamplistas no pedimos votos, sino que compartimos nuestras visiones para sumar conciencias sensibles y activas. Conciencia de la que seguramente saldrá un voto, pero mucho más que eso: una visión de la sociedad y de la vida, en la que la solidaridad, libertad, pensamiento, acción, esfuerzo, compromiso y alegría se conjugan. Y lo hacemos persona por persona, uno por uno, con todo el tiempo que sea necesario, pues cada conciencia sigue sus propios tiempos.

5- En la misma Rocha de aquel pequeñito 6%, en las elecciones nacionales de 2004 el FA obtuvo 22.879 de los 52.177 votos emitidos. Un mayúsculo 43,85%. Que para las elecciones municipales de mayo del 2005 creció a un 49,35% dando ganador y por paliza, a Artigas «Chueco» Barrios, formidable intendente, extraordinario compañero y ser humano. Claro, la crisis nacional y departamental incidió en el crecimiento del FA. Pero es innegable el aporte de ese trabajo titánico y de ir creciendo conciencia tras conciencia, que desarrollaron tantos compañeros anónimos a lo largo y a lo ancho de Rocha. Por eso, cuando en mayo de 2006 vi en la televisión la caravana celebrando la victoria frentista en mi pueblo natal, por las angostas calles que tan bien conozco, rompí a llorar como un niño. Por los nombres que todos los frentistas rochenses recordamos, pero sobre todo y ante todo, por ese heroico y anónimo 6% de compañeros, que pasito a pasito, convocaron razones y corazones. Y sobre todo, por todos los compañeros que no pudieron ver la victoria que forjaron. Por eso, todos nosotros, los frentistas de a pie, tenemos un deber moral en estos días. Confrontar ideas y ganar conciencias, una por una, sin prisa ni pausas. Para que el Pepe se ponga la banda presidencial que tanto merece de la manera que se lo merece. Portado por un aluvión de votos frentistas, sostenido por una amplia mayoría de conciencias sensibles y despiertas, y aplaudido por todos los anónimos héroes fundacionales, que, estén donde estén, nos siguen pautando el camino.

|*| Analista y matemático

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje