PREMIO PARA URUGUAY: DESARROLLO SOCIAL Y UNIVERSIDAD
Final difícil
Cuatro informes fueron preseleccionados entre los que aspiraron al Premio a la Mejor Práctica de la Conferencia 2009 de la Red para el Crecimiento, la Equidad y la Reducción de la Pobreza, realizada en La Haya bajo el título «Políticas para reducir la desigualdad en el mundo en desarrollo». Uno de esos cuatro informes fue preparado por investigadores de Alemania y del Banco Mundial; otro por el subsecretario de Educación de México, y otro por investigadores de la India y el Instituto Tecnológico de Massachussets. El premio lo ganó el informe de Verónica Amarante y Andrea Vigorito, Instituto de Economía, Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República.
Ejemplo de cooperación
El informe premiado da cuenta de la cooperación entre el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) del Uruguay y la Universidad de la República (UR). Sintetizamos a continuación su contenido. El contexto está dado por las consecuencias de la más severa crisis en la historia moderna del país, configurada en 2002 cuando la producción cayó más de 10%, el desempleo bordeó el 20% y el índice de pobreza llegó a superar el 30%. El Mides fue creado en 2005 y de inmediato empezó a diseñar el Panes (Plan Nacional de Atención a la Emergencia Social). Para ello solicitó el apoyo técnico del Instituto de Economía de la UR, a través de un convenio inicialmente previsto para durar un año pero que ha sido renovado hasta el presente.
La labor realizada en conjunto por equipos del Mides y de la UR es considerada como un ejemplo de interacción efectiva entre la investigación y la práctica, que modificó las perspectivas tanto de los investigadores académicos como de los «prácticos» del Ministerio. El proceso no estuvo exento de conflictos, inherentes a las diferentes aproximaciones de unos y otros (la cooperación para el desarrollo entre actores distintos no presupone la ausencia de conflictos sino la vocación de aprender a manejarlos). Los resultados alentadores de la tarea llevaron a que el equipo de investigadores fuera involucrado también en la reformulación del antiguo programa de Asignaciones Familiares.
El Panes se desarrolló desde abril 2005 a diciembre 2007. Sus componentes incluyeron el «Ingreso Ciudadano», con una transferencia monetaria dependiente de la asistencia de los niños a la escuela y de controles de salud, el «Trabajo por Uruguay», que ofreció posibilidades de empleo y capacitación, y la «Tarjeta Alimentaria». El equipo académico contribuyó principalmente a identificar a quiénes debían ser apoyados por estos programas y a definir los mecanismos para llegar a ellos así como la evaluación de las transferencias condicionadas de dinero. Para ello se estudiaron diferentes características de los hogares más pobres, incluyendo niveles de ingreso, educación, tamaño del hogar, acceso a bienes durables, acceso a la salud. Se invitó a inscribirse en el Panes a todos los hogares pobres. Funcionarios del Mides visitaron 188.671 hogares. La información disponible fue complementada a partir de una encuesta, de cuyo trabajo de campo se encargó el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UR. En el procesamiento de los datos colaboró el Servicio Central de Informática de la UR. En las encuestas posteriores, orientadas a la evaluación de los resultados, colaboró también el Instituto de Estadística de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración. Los problemas de la realidad no suelen plantearse en el campo de una sola disciplina, sino que requieren la colaboración de investigadores de distintas áreas del conocimiento; cultivarlas todas, con vocación interdisciplinaria, es lo propio de una universidad.
Cabe imaginar la complejidad de los problemas involucrados en la definición, por ejemplo, de los umbrales de ingreso al Panes. El trabajo que glosamos da cuenta de cómo se fue aprendiendo sobre la marcha, por ejemplo modificando ciertos criterios inicialmente asumidos al comprobar que parecían perjudicar a ciertas zonas del país.
Afirman las autoras del informe que el principal resultado de la colaboración fue la exitosa implementación del Panes. Contribuyó a reducir la indigencia a la mitad. A fines de 2007, recibían transferencias 74.500 hogares, correspondientes al 10% de la población total del país. Un estudio del Banco Mundial afirma que la implementación del Plan fue extremadamente exitosa en relación a la mayoría de las experiencias latinoamericanas comparables. La colaboración Mides-UR ha ofrecido ya elementos para la evaluación de los resultados del Plan; se sigue trabajando para calibrar sus efectos a largo plazo. Como ya se apuntó, esa colaboración continuó también en torno a la reformulación del Programa de Asignaciones Familiares.
Esa labor conjunta fue la que dio lugar al Premio a la Mejor Práctica mencionado al comienzo de esta nota. El informe glosado da cuenta de que el equipo de investigación del Instituto de Economía ha estado integrado por Verónica Amarante, Rodrigo Arim, Gabriel Burdín, Rodrigo Ceni, Gioia De Melo, Mery Ferrando, Manuel Flores, Andrea Vigorito y Adriana Vernengo, habiendo contado con la colaboración de Marco Manacorda (London School of Economics). Nos permitimos traducir la frase final de ese informe: «La oportunidad de involucrarnos en el diseño, la implementación y la evaluación de un programa contra la pobreza constituyó una posibilidad única para nuestro equipo de investigación, la que nos permitió familiarizarnos con muchos problemas e hizo posible un proceso de aprendizaje conjunto que involucró a los académicos y al equipo del Ministerio».
Enseñanzas para el desarrollo y para la academia
El caso comentado encierra varias lecciones para el uso del conocimiento al servicio del desarrollo entendido en sentido integral. Anotemos algunas. Primero, el conocimiento es especialmente necesario para afrontar los problemas de los sectores más postergados. Segundo, para que el conocimiento efectivamente sirva, se precisa que distintos actores cooperen, tarea cuyo impulso corresponde fundamentalmente al Estado. Tercero, la cooperación sólo es exitosa si constituye un proceso de aprendizaje interactivo, en el cual todos los involucrados aportan y aprenden. Cuarto, el desarrollo en general, y el desarrollo social en particular, requieren conocimiento endógenamente generado, adaptado al contexto y susceptible de expandirse en el proceso de solución de los problemas planteados.
Ahora bien, como la débil demanda de conocimiento endógenamente generado es uno de los rasgos mayores del subdesarrollo, pelear contra él exige sumar esfuerzos para expandir las capacidades nacionales de generar conocimientos. A ello contribuyó el MIDES cuando acudió a la UR en busca de respaldo académico.
No es fácil ser académico latinoamericano, trabajando a la vez a alto nivel y con vocación social. La preocupación por colaborar a resolver los angustiantes problemas de tantos compatriotas puede llevar a descuidar el nivel académico, lo que a la corta o a la larga disminuye grandemente el aporte del conocimiento a la mejora de la sociedad. A la inversa, la preocupación por el nivel de la investigación puede llevar a dejar de lado la vocación solidaria. Lo propio del académico sólido y genuinamente latinoamericano es convivir con esa tensión. No resulta fácil, pero ejemplos como el aquí mencionado y tantos otros no sólo muestran que se puede salir adelante sino que además sugieren estrategias para ello.
Triple agradecimiento
La Universidad de la República ha expresado más de una vez su agradecimiento al MIDES, por la confianza que ha dispensado a sus equipos académicos y por las oportunidades que les abrió de colaborar al servicio del país, particularmente de sus sectores más postergados.
El ejemplo de cooperación para el desarrollo social al que hoy nos hemos referido es una adecuada culminación de esta serie de notas orie
ntadas a dar cuenta de lo que la Universidad hace y quiere hacer. Gracias sean dadas a La República por abrirnos sus páginas.
Vaya también el agradecimiento a quienes han honrado a la República y a su Universidad, obteniendo un premio que reconoce al conocimiento de calidad puesto al servicio de la lucha contra la desigualdad.
|*| Rector, Universidad de la República
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