EL GASTO PUBLICO Y LOS SALARIOS EN LOS GOBIERNOS DEL PARTIDO NACIONAL Y DEL FRENTE AMPLIO

A casi dos meses de finalizadas las elecciones internas el Partido Nacional aún no ha presentado su programa común, por lo que no conocemos si imperará nuevamente el neoliberalismo que sufrió dura derrota con la actual crisis financiera internacional. No sabemos si se mantendrán las ideas del Dr. Ignacio de Posadas quien piensa que la responsabilidad de todos los males la tienen el Estado y los sindicatos. Aunque hay esfuerzos poco creíbles para modificar el discurso. Para justificar su error sobre el uso de la motosierra para cortar el gasto público, el Dr. Lacalle decidió que los gastos sociales son una inversión. Y en lugar de una política salarial de confrontación, como en su gobierno de 1990-95, plantea un pacto social con los sindicatos de trabajadores. Bienvenido Dr. Lacalle a nuestras ideas.

Durante la recorrida Pueblo a Pueblo de la fórmula presidencial del Frente Amplio siempre aparecen personas que lograron mejorar su visión, después de ser operadas en Cuba o en el Hospital de Ojos, que ya cumplió las 10.000 operaciones. Este es uno de los logros sociales más relevantes y más visibles, valga la expresión, del gobierno del FA. Es una demostración de que en las relaciones internacionales no solamente pesan los intereses sino también la solidaridad de gobiernos progresistas. Esta colaboración de los médicos cubanos y del gobierno de Venezuela ­cuando la crisis de Cofac, al inicio del gobierno de Tabaré Vázquez­ son ejemplos demostrativos de la solidaridad de gobiernos progresistas, que la derecha critica porque la expresión solidaridad no forma parte de su lenguaje.

Otra muestra significativa de los logros del actual gobierno es ver, en estas recorridas, a los niños con sus computadoras del Plan Ceibal en los más diversos usos. Este es el inicio para ser un país de primera, para comenzar a alcanzar al mundo desarrollado. El Plan Ceibal, los aportes a la investigación científica y tecnológica, el Plan Cardales y los apoyos a la innovación marcan el rumbo adecuado en el mundo del conocimiento, de extraordinaria velocidad del progreso técnico. El país comienza a prepararse para la exportación de servicios basados en el conocimiento tecnológico. La posibilidad de exportar servicios vinculados al Plan Ceibal es un buen ejemplo. Actualmente los rubros de mayor contenido tecnológico son más dinámicos y crecen más que los basados en los recursos naturales que fue, históricamente, la fuente principal de nuestro crecimiento. El futuro de Uruguay seguirá dependiendo por cierto tiempo de sus recursos naturales, pero es relevante incorporarle a los mismos contenido tecnológico y valor agregado como lo hacen Australia y Nueva Zelanda. Pero lo central en el mediano plazo es avanzar hacia rubros de la industria y los servicios centrados en alta y media tecnología, como sucede en Corea del Sur y Finlandia. Esta es la ruta que inicia el Plan Ceibal así como las 126 escuelas de tiempo completo creadas durante el gobierno del FA y los aumentos significativos de 75% y 70% en los respectivos presupuestos de la ANEP y la Universidad de la República.

Hay dos instrumentos de política económica en el gobierno del FA que se diferencian nítidamente del gobierno del Dr. Lacalle: la política fiscal y la salarial. La reforma tributaria, con la creación del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, otorga mayor equidad entre las rentas del trabajo. Importa señalar que únicamente el 10% de mayores ingresos paga por el impuesto a la renta más que el impuesto a las retribuciones personales que predominaba en el gobierno del Partido Nacional. Con el IRPF pagan las rentas de capital que no aportaban en el IRP, y se busca en el programa del FA para el próximo período, que las mismas paguen de manera similar a las rentas del trabajo. Pero el elemento central de la redistribución del ingreso deriva del gasto público que se pudo incrementar sobre la base de los aumentos de recaudación que permitió el elevado crecimiento económico entre 2004 y 2008. Además de los aumentos para la educación fue muy relevante la duplicación del gasto para el Ministerio de Salud Pública y para ASSE en el marco de un Sistema Nacional de Salud que incorpora a más de 700.000 personas al nuevo sistema entre las que se incluye 270.000 menores de edad. Es el inicio de una nueva etapa más solidaria en una de las necesidades básicas más importantes. El gasto público contempla con un aumento del 83% al INAU, que le permite un proceso de transformaciones para cumplir más adecuadamente sus funciones. Resalta también el incremento de 75% al gasto correspondiente al Ministerio del Interior en el que la Policía ­que perdió 38% de su salario real en el gobierno del Dr. Lacalle­ mejora en 50% en el gobierno del FA.

En materia social, de acuerdo a la información de la Rendición de Cuentas y el Balance de Ejecución Presupuestal de 2008 que venimos utilizando en los últimos artículos, el Panes atendió a 63.736 hogares con el ingreso ciudadano, complementándose con el plan alimentario nacional y la tarjeta alimentaria, con el programa Rutas de Salida que atendió 16.179 jefas/es de familia, con Trabajo por Uruguay que atendió 19.450 personas y el Plan de Equidad con aumentos sustantivos en las asignaciones familiares con el objetivo de que los niños y adolescentes tengan una mayor concurrencia al sistema educativo. No hay motosierra que pueda retroceder el gasto social para tantos hogares que, especialmente de los sectores de menores ingresos, fueron beneficiados durante este primer gobierno del FA.

La política salarial fue otra gran diferencia entre los gobiernos del Partido Nacional y del Frente Amplio. La del Dr. Lacalle fue de permanente confrontación con los trabajadores que apenas mejoraron sus salarios reales en un 4% frente a un crecimiento del PBI de más del 20%. La política del FA fue de acuerdos, volviendo a utilizar la negociación colectiva y los consejos de salarios alcanzando una mayor equidad en las relaciones capital-trabajo. Durante este período se crean 630 nuevos sindicatos, la sindicalización alcanza al 25% de los trabajadores y el salario real mejora alrededor del 25%, con un aumento del 32% del PBI. Los funcionarios de la Administración Central tienen el mismo aumento que el PBI y los salarios mínimos aumentaron en términos reales el 63%.

|*| Senador por la 609-FA.  – Economista

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