OPP: FACTORES CLAVE PARA EL CRECIMIENTO SOSTENIDO
Desde el Área Estrategia de Desarrollo y Planificación de la OPP se propone una estrategia de desarrollo para alcanzar en dos décadas niveles de bienestar similares a los que hoy tienen algunos países desarrollados. Para ello serán necesarios la alianza entre los sectores público y privado, y un cambio cultural que implique el compromiso mutuo de trabajadores y empresarios en torno a la estrategia planteada, «en la que todos ganan, y el negocio crece y mejora».
El pasado 6 de agosto asistimos, en el Auditorio de la Torre Ejecutiva, a la presentación del documento «Estrategia Uruguay III Siglo, Aspectos Productivos», del Area Estrategia de Desarrollo y Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Se trata de un insumo de gran importancia para la planificación del país a largo plazo, para lo cual, como lo señaló el economista Gustavo Bittencourt, coordinador del Area, es necesaria una alianza entre el sector público y el privado en torno a los siguientes objetivos, considerados pilares del desarrollo productivo: 1) la formación de capital humano; 2) la formación e innovación del conocimiento; 3) el aumento de la tasa de inversión; 4) el fomento de la exportación de bienes y servicios; 5) la atracción de inversión extranjera directa; 6) el desarrollo de políticas sectoriales, y 7) la asociación de públicos y privados.
El Estado no debe pesar más de lo que pesa hoy, incluso podría pesar un poco menos, opina Bittencourt. El propósito es crecer a 5 por ciento anual hacia 2030, lo que permitirá un nivel de vida que hoy tienen países como Portugal, o, como se indicó en el evento, un poco menos que el de Nueva Zelandia. Se parte de un diagnóstico en el que se resalta el escaso dinamismo de largo plazo de la economía como problema principal del desarrollo en Uruguay. En contraste con las bajas tasas históricas de nuestro país, de 2004 a 2008 el crecimiento de la economía fue muy elevado, con un promedio del producto bruto (PIB) per cápita de 6,8 por ciento. En un trabajo de Bittencourt, Adrián Rodríguez y Sebastián Torres («Factores clave para el crecimiento económico sostenido en Uruguay»), entregado a los participantes de la reunión, se señala que este «nuevo auge económico lleva a reformular viejas preguntas sobre el modelo de país a seguir y su viabilidad en el largo plazo». Lo importante no es conseguir un crecimiento a tasas «asiáticas» sino «consolidar un sendero de crecimiento de largo plazo sostenible y de convergencia hacia el PIB per cápita de los países más ricos».
Es necesario un mayor peso de la tecnología y el conocimiento
El documento presentado el 6 de agosto plantea las líneas fundamentales que se sintetizan en una Agenda de Desarrollo Nacional al 2030 y es «un primer esfuerzo en ese sentido». Es necesario un mayor peso relativo de la tecnología y el conocimiento como base de la economía. La diferencia de nivel de ingreso medio entre países «depende de la magnitud del valor del producto medio del trabajo (determinado por la cantidad de capital físico y humano de que disponga la sociedad, así como de su disponibilidad de tecnología) y la capacidad social de crear estos factores».
Solo 8 por ciento de las empresas uruguayas son innovadoras en sentido estricto. Hay en el país una muy baja intensidad de innovación y escaso desarrollo de las capacidades de innovación en la industria manufacturera, en cambio es mayor la innovación en el sector agropecuario. Uruguay mantiene un rol periférico en la generación de conocimiento y en la producción de bienes de alto contenido tecnológico, aunque los integrantes del Area Estrategia de Desarrollo y Planificación valoran los avances en la toma de conciencia sobre el rol de la innovación. Al mismo tiempo advierten que hay que superar numerosos escollos. La inversión nacional no sigue el ritmo de crecimiento del PIB, indican. Esto tiene una de sus explicaciones fundamentales en el fracaso del modelo de desarrollo productivo aplicado en el pasado.
En una estrategia de desarrollo como la propuesta no es posible prescindir de la inversión extranjera directa (IED). La opción de un desarrollo autónomo, como fue el de Japón o, más recientemente, el de Corea, «ya no está disponible en la actual fase de globalización del sistema capitalista». Indican los técnicos de la OPP que «la IED ha mostrado mayor velocidad de respuesta y capacidad para invertir en los momentos poscrisis», mientras que «el capital nacional requiere de cierto tiempo de recuperación». Bittencourt, Rodríguez y Torres opinan que «la IED reciente no parece haber contribuido de forma significativa a la modificación del patrón histórico de bajo crecimiento, en la medida en que no modifica la estructura productiva y la especialización del país en ‘commodities’, hacia una mayor intensidad de conocimiento y tecnología». Según los especialistas del Area Estrategia de Desarrollo y Planificación, al tiempo de mantener las reglas básicas que aseguren credibilidad a los inversores, se debe ir hacia políticas que «asocien incentivos a las contribuciones que la inversión genere al proceso de desarrollo». Afirman que la IED se relaciona con el patrón de especialización que el país elige, por acción u omisión, y lo profundiza. Se alude al patrón agro-exportador con base en commodities. Consideran necesario un enfoque sectorial con objetivos en consonancia con la estrategia de desarrollo nacional, privilegiar la IED que refuerce un patrón de especialización que tienda hacia producciones con altos requerimientos de conocimiento y tecnología, y la promoción especial de ciertos tipos de IED con objetivos de articulación con el desarrollo local.
Priorizar la integración regional, diversificar mercados y mantener apertura económica
En cuanto a la inserción internacional, debe apuntar al desarrollo exportador diversificando productos y mercados con prioridad en la integración regional. Debe mantenerse la apertura económica como un elemento central de la estrategia. La prioridad estratégica de la política comercial del país debe darse en la integración regional. Más allá de los diferentes acuerdos bilaterales o multilaterales existentes, «los acuerdos de integración regional han pasado a ocupar un lugar central en las formas de asociación o vinculación entre los países, siendo esta tendencia la prevaleciente en las relaciones económicas internacionales», opinan los especialistas de la OPP. Al mismo tiempo se debe apuntar a la complementación productiva vía acumulación de capital, cambio tecnológico y economías de escala. Al mismo tiempo hay que apoyarse en las «ventajas comparativas estáticas» (recursos naturales). Esta opción de inserción se contrapone a los TLC con países desarrollados, señalan los técnicos.
Se hacen consideraciones sobre el componente institucional, así como de la dimensión territorial de la estrategia. Acerca de la política macroeconómica, se reafirma el concepto que ha manejado el actual gobierno. Se considera que, «en una visión de mediano plazo, una vez recompuesta la situación social crítica, el gobierno estará en condiciones de realizar política contra-cíclica, situación en la que ya estamos más cerca».
Un cambio cultural y un compromiso entre empresarios y trabajadores
El salario y distribución del ingreso son factores clave, señalan los técnicos del Area Estrategia de Desarrollo y Planificación. Lo actuado por el Mides (planes de emergencia y de equidad) era necesario. El gobierno ha desarrollado una política de recuperación del salario y de posicionamiento del trabajador como un actor con derechos y poder de negociación. La clave de aquí en más consiste en «promover un modelo de flexibilidad compleja, lo que requiere de ambas partes, empresarios y trabajadores, un cambio cultural importante y un compromiso mutuo», lo que solo será posible si unos y otros «internalizan esta estrategia como una en la que todos ganan, y el negocio crece y mejora».
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as participar en la presentación de «Estrategia Uruguay III Siglo, Aspectos Productivos», propusimos en dicho acto que, dadas la importancia y el nivel de la propuesta, la OPP remitiera la documentación a los equipos técnicos de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, a las cámaras empresariales y al PIT-CNT, y a las universidades, a los efectos de realizar distintas reuniones con los referidos actores sobre el plan estratégico presentado. Señalé también la alta significación del documento presentado por la OPP y realizado por un numeroso y calificado equipo de técnicos, que, finalizando el período de gobierno, presentan a consideración de la nación ideas y propuestas para seguir avanzando.
|*| Diputado de AU-FA.
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