CONOCIMIENTO PARA EL DESARROLLO

Para que progrese sostenidamente la calidad material y espiritual de la vida colectiva en este pequeño país periférico, una condición imprescindible es la incorporación sistemática de conocimiento avanzado y gente altamente calificada al conjunto de la producción de bienes y servicios. Las debilidades existentes sólo pueden ser superadas coordinando esfuerzos de variados actores colectivos, lo que exige procesar democráticamente intereses distintos, inevitables conflictos y deseables diferencias de apreciación. El proceso cobrará ritmo y respaldo ante todo si muestra cada vez más lo que el conocimiento puede aportar para mejorar la situación de los sectores postergados. Ello, además de un imperativo ético, es una opción política arraigada en la vocación igualitaria de nuestra sociedad. Es asimismo una estrategia de investigación e innovación, pues prioriza problemas relevantes y a menudo desatendidos, cuyo tratamiento fortalece las capacidades científicas y tecnológicas nacionales, y potencia su impacto internacional.

Aquí comentamos y ejemplificamos brevemente las afirmaciones precedentes. Nos referimos en particular a ciertas actividades de la Universidad de la República (UR), pues la finalidad de estas contratapas de los martes es contribuir a la «Rendición Social de Cuentas» de la UR e informar acerca de los esfuerzos en pro de una nueva Reforma Universitaria. En investigación, lo que hace la UR es mucho y también insuficiente. Por eso, al definir las líneas de trabajo para la Reforma Universitaria, se caracterizó una de ellas como la profundización y reorientación de la investigación universitaria con prioridad al desarrollo. De los criterios planteados, los proyectos en curso y las acciones realizadas da cuenta un fascículo publicado en abril de este año, que se titula «La Investigación en la Reforma Universitaria».

 

Debilidades

Varias y bastante conocidas son las debilidades que el Uruguay tiene en ciencia, tecnología e innovación. No las listaremos aquí, donde sólo queremos llamar la atención acerca de algunas poco reconocidas, que han sido subrayadas en un documento de la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la UR. Una fundamental es la débil demanda de conocimientos de la sociedad en su conjunto a las capacidades nacionales. Esa demanda ha de crecer sustancialmente, en cuyo caso sólo será posible atenderla si se amplía la promedialmente débil orientación vocacional de los jóvenes hacia las tecnologías y las ciencias exactas y naturales. Otra debilidad la constituye la escasez de personas altamente calificadas y potencialmente innovadoras que se desempeñan en las actividades productivas. Hay que apoyarse en las fortalezas existentes para afrontar debilidades como las mencionadas antes y varias otras.

 

Fortalezas

El documento recién mencionado destaca fortalezas en las que debe apoyarse una estrategia para el conocimiento en el Uruguay: (I) varios grupos de investigación con sólida trayectoria; (II) algunas tradiciones de colaboración entre disciplinas distintas para abordar problemas complejos; (III) formación profesional relativamente amplia, que favorece esa colaboración; (IV) capacidad de respuesta rápida en ciertas áreas; (V) experiencia en la construcción de soluciones eficientes y más baratas que las importadas; (VI) ciertas empresas de base científico-tecnológica con gran potencial innovador; (VII) una tradición de éxitos en distintos campos de la investigación y la innovación; (VIII) una apreciable vinculación de la investigación con la demanda existente de conocimientos; (IX) un nivel educativo amplio; (X) desigualdades sociales menores que en otras tierras, lo que facilita la colaboración entre actores distintos.

Programas universitarios

La política de investigación de la UR apunta a profundizar fortalezas como las anotadas. Los incrementos presupuestales permitieron ampliar ciertos programas que se ejecutan desde hace largo tiempo, reabrir otros que la penuria obligó a suspender e iniciar varios programas nuevos. Se llama sistemáticamente a propuestas para hacer investigación y desarrollo, para la vinculación con la actividad académica internacional, para la difusión de resultados de investigación. Se implementan proyectos de colaboración con el sector productivo, en muchos casos financiados sólo por la UR. Se respalda el retorno de investigadores. Se financia el equipamiento cada vez más costoso que requiere la investigación. Se apoyan estudios específicos sobre problemas de gran relevancia nacional. Se promueve la investigación realizada por estudiantes como parte de su formación. Se impulsa un programa específico de investigación e innovación para la inclusión social; vincular las políticas sociales con la estrategia para el conocimiento es clave fecunda, sobre todo en un país con vocación igualitaria; las próximas Jornadas Ministerio de Salud Pública ­ UR tendrán al respecto carácter emblemático.

Se calcula que durante 2008 Uruguay invirtió un 0,3% de su PBI en actividades de ciencia, tecnología e innovación. La contribución de la UR a ese rubro ­a través de programas como los mencionados y, sobre todo, mediante la labor permanente que se realiza en los diversos servicios universitarios­ no fue menor al 0,1% del PBI. Recientemente el país concretó un progreso significativo al constituirse el Sistema Nacional de Investigadores, que incluye algo más de mil investigadores, alrededor de ochocientos de los cuales trabajan en la UR. Es una fortaleza relativa a potenciar: la UR puede crecer pronto a no menos de mil doscientos investigadores en el Sistema y el Uruguay debe crecer aún más, alcanzando los dos mil investigadores reconocidos en ese ámbito.

 

Senderos de avance

Para hacer realidad las sustantivas posibilidades de expandir las capacidades nacionales para generar conocimientos y para ponerlos al servicio del desarrollo integral, varios caminos están abiertos. Mencionemos sólo tres a título de ejemplo.

El primer caso es interno a la UR. Además de lo mencionado antes, se ha puesto en marcha un programa específicamente orientado a impulsar la investigación de calidad en toda la Universidad: los servicios universitarios que presenten debilidades y propuestas sólidas para superarlas, reciben apoyo para concretar, con la colaboración de expertos internacionales, un plan de desarrollo a mediano plazo.

El segundo ejemplo lo constituye la realización, el pasado 31 de julio, de las Segundas Jornadas Ancap-UR. Las Primeras Jornadas definieron en 2008 tareas concretas de investigación, incluyendo tesis de maestría y doctorado, dirigidas a resolver problemas de Ancap. Esta labor apunta a revertir la debilidad de la demanda de conocimientos que se dirige a las capacidades nacionales. En las Segundas Jornadas se dio cuenta de lo hecho y se proyectaron nuevas tareas. No sólo se abrió un sendero sino que ya se está haciendo camino al andar.

El tercer ejemplo se refiere al Programa para el Desarrollo de las Ciencias y Tecnologías Agropecuarias y Agroindustriales (Pedeagrind). Para construirlo se trabaja desde hace tiempo por iniciativa del Gabinete Ministerial de la Innovación, que hace pocos meses le propuso a la UR que coordinara la elaboración de una propuesta concreta con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce). Con la colaboración además del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba), la propuesta fue completada la semana pasada y comunicada de inmediato al Poder Ejecutivo. Puede dar lugar a uno de los mayores avances del período.

 

Tiempo de definiciones

No habrá desarrollo integral del Uruguay si no se consolida una estrategia certera de generación y uso del conocimiento al servicio del desarrollo. Vivimos un período crucial para el futuro nacional porque, entre otros motivos, la definició
n de tal estrategia ha llegado a ser posible. Para que esa posibilidad se haga realidad, al menos tres requisitos deben ser atendidos. Primero, debemos captar adecuadamente tanto debilidades como fortalezas. Segundo, es preciso concretar muy prometedoras iniciativas en curso. Tercero, hay que definir una política de nación para el conocimiento, con visión de largo plazo, comprensión de las dinámicas mundiales y adecuación a las especificidades del país. Esta puede ser una hora uruguaya.

|*| Rector, Universidad  de la República

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